Por Canuto  

Una encuesta de RBC Wealth Management y Campden Wealth a 155 family offices de Norteamérica muestra una tensión en sus perspectivas: el 85% considera que la inteligencia artificial podría recompensar a los inversionistas, mientras el 75% teme que una burbuja del sector estalle en los próximos cinco años. El entusiasmo por la IA es más marcado en el horizonte inmediato que en las apuestas de largo plazo.
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  • El 85% de las family offices encuestadas considera que la IA podría ofrecer retornos en los próximos 12 meses, en un plazo de dos a cinco años o en ambos.
  • Aunque la IA fue el principal tema de inversión para 2026, las acciones estadounidenses recibieron mejores perspectivas a largo plazo.
  • El endeudamiento excesivo de los gobiernos y una posible burbuja de IA figuran entre los riesgos más señalados.


El FOMO por la IA impulsa apuestas de family offices pese al temor a una burbuja

Una apuesta marcada por la urgencia

Las family offices norteamericanas muestran una mezcla de entusiasmo y cautela frente a la inteligencia artificial. Una encuesta de RBC Wealth Management y Campden Wealth, realizada a 155 family offices unifamiliares y multifamiliares, encontró que el 85% considera que la IA podría recompensar a los inversionistas durante los próximos 12 meses, en un horizonte de dos a cinco años o en ambos. Al mismo tiempo, tres de cada cuatro anticipan que una burbuja de inversión en IA podría estallar dentro de los próximos cinco años.

La coincidencia de ambas percepciones no significa que los encuestados esperen necesariamente un derrumbe inmediato ni que hayan descartado la tecnología. Más bien, las respuestas reflejan una tensión entre participar en un área considerada prometedora y reconocer que su actual atractivo puede elevar los riesgos. Bill Ringham, director de estrategias de patrimonio privado de RBC, vinculó parte de esa tensión con el miedo a quedarse al margen de un auge de inversión.

Ringham advirtió que incluso los inversionistas con capital paciente pueden sentir presión para entrar en una tendencia que parece acelerarse. En el caso de las family offices, esa inquietud convive con una evaluación todavía abierta sobre qué compañías y proyectos lograrán sostener su valor a largo plazo. La encuesta retrata así una disposición a buscar exposición a la IA, pero no una confianza uniforme en todas las oportunidades relacionadas con ella.

La IA fue el principal tema de inversión mencionado para 2026, con un 59% de las respuestas. En la evaluación general de posibles recompensas, las acciones estadounidenses ocuparon el siguiente lugar, con un 76%, y las inversiones directas quedaron cerca, con un 72%; esas cifras consideran expectativas para distintos horizontes, no una única previsión anual.

El horizonte cambia la comparación

La preferencia por la IA pierde algo de terreno cuando la pregunta se concentra en los próximos dos a cinco años. En ese plazo, el 69% de los encuestados señaló las acciones estadounidenses como una inversión con posibilidades de recompensar a sus titulares, frente al 64% que escogió la inteligencia artificial. Las inversiones directas se ubicaron muy cerca, con un 62%.

La diferencia sugiere que las oficinas patrimoniales no colocan necesariamente la IA en el centro de toda su estrategia de largo plazo, aunque sí la consideran una prioridad destacada en el contexto de 2026. Ringham interpretó el contraste como una señal de que el entusiasmo puede pesar más en las decisiones inmediatas, mientras que las preferencias cambian cuando se amplía el periodo de evaluación. La encuesta, sin embargo, no detalla cómo traducirían las oficinas esas opiniones en porcentajes concretos de cartera.

El sector inmobiliario también presenta una brecha entre plazos. Solo el 26% consideró que podría recompensar a los inversionistas durante los próximos 12 meses, pero la proporción subió al 51% al evaluar un periodo de dos a cinco años. La variación muestra que las expectativas no son iguales para todas las clases de activos y que el plazo de inversión modifica de forma importante la lectura de las respuestas.

En ese sentido, comparar los resultados exige distinguir entre identificar un tema atractivo y proyectar su rendimiento en el tiempo. La IA aparece con fuerza en la primera conversación, mientras que las acciones estadounidenses encabezan la preferencia expresada para el horizonte de dos a cinco años. Las inversiones directas conservan también una posición relevante, aunque la encuesta no especifica qué activos o empresas comprende cada encuestado bajo esa categoría.

Los riesgos reconocidos por los inversionistas

La encuesta también preguntó qué riesgos de mercado podrían materializarse durante los próximos cinco años. El 76% mencionó el endeudamiento excesivo de los gobiernos, que ocupó el primer lugar, apenas por encima de la posibilidad de que estalle una burbuja de inversión en IA, señalada por el 75%. El 66% identificó además el impacto de los avances de la inteligencia artificial en el empleo.

La preocupación por la burbuja no contradice por sí sola la inclinación a invertir en el sector: ambas respuestas pueden expresar una evaluación simultánea del potencial tecnológico y de la incertidumbre en torno a las valoraciones. Ringham describió a las family offices como cautelosamente optimistas, en particular frente a las startups, donde la variedad de empresas nuevas exige evaluar cada oportunidad con cuidado. También señaló que algunos optimistas aceptan la posibilidad de que el mercado atraviese una burbuja más adelante.

El sondeo no preguntó directamente cómo modificarían las family offices sus asignaciones para responder al auge de la IA. Ringham observó, no obstante, que la tecnología puede influir en distintas clases de activos y estar incorporada en inversiones que no se presentan explícitamente como apuestas de inteligencia artificial. Por ello, las cifras sobre intención de invertir en otras categorías no permiten calcular una exposición total al sector.

Entre los planes reportados, el 31% de las oficinas dijo que esperaba realizar más inversiones directas en capital privado. Poco más de una quinta parte expresó una intención similar respecto de bienes raíces y, por separado, de capital de riesgo. Ringham sostuvo que la IA probablemente está integrada en muchas de esas categorías subyacentes, una observación que ayuda a explicar por qué la exposición tecnológica podría extenderse más allá de las inversiones identificadas directamente con el sector.


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