Por Canuto  

BT podría obtener hasta USD $2.800 millones al retirar y vender el cobre de su antigua red, justo cuando la expansión de los centros de datos de IA incrementa la demanda estratégica del metal.
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  • BT y Openreach planean recuperar alrededor de 200.000 toneladas de cobre durante cuatro años de actualización de red.
  • EMR ha pagado decenas de millones de libras por cobre recuperado, mientras el metal supera los USD $14.000 por tonelada.
  • La expansión de los centros de datos y sus necesidades energéticas puede reforzar la demanda de cables de cobre pese al avance de la fibra óptica.


BT, el mayor proveedor de telecomunicaciones del Reino Unido, podría convertir una parte de su antigua infraestructura en una fuente extraordinaria de ingresos. La compañía está reemplazando gradualmente las conexiones de cobre por fibra óptica y, en el proceso, prevé retirar alrededor de 200.000 toneladas métricas del metal de su red heredada. Según Tom’s Hardware, el valor potencial de esa recuperación se ha incrementado por la demanda asociada con el auge de la inteligencia artificial.

La empresa firmó un acuerdo con EMR, una de las mayores compañías británicas dedicadas al reciclaje de cables, para recuperar el material durante un periodo de cuatro años. El valor total del acuerdo no fue precisado. Sin embargo, reportes sobre la operación señalan que EMR pagó GBP 105 millones por una parte del cobre en 2024 y posteriormente entregó un anticipo de GBP 99 millones. BT y su filial Openreach también podrían comercializar parte del metal directamente en el mercado spot, dependiendo de las condiciones y de la estrategia de venta.

Una red antigua con valor inesperado

BT comenzó hace varios años una actualización destinada a alejar los puntos finales residenciales de las conexiones basadas en cobre. La sustitución busca llevar fibra óptica de extremo a extremo hasta los hogares, una arquitectura que puede ofrecer mayores velocidades y una conexión más estable que las redes heredadas, aunque el despliegue requiere trabajos prolongados y una inversión significativa.

Desde el inicio de esa modernización, BT habría recuperado más de 22.000 toneladas métricas de cobre de su sistema. Cuando el metal cotizaba cerca de USD $8.500 por tonelada, ese volumen habría representado aproximadamente USD $187 millones si todo se hubiera vendido en el mercado abierto, una referencia que permite dimensionar el valor acumulado dentro de una red construida durante décadas.

El escenario cambió con la escalada del precio del cobre, que superó los USD $14.000 por tonelada métrica y se acercó a máximos históricos, de acuerdo con la información citada en la noticia. A ese nivel, las hasta 200.000 toneladas que Openreach todavía estima recuperar podrían generar entre USD $2.700 millones y USD $2.800 millones, aunque el resultado final dependerá del precio de venta, los costos de extracción y las condiciones del acuerdo con los recicladores.

La operación no equivale a una ganancia garantizada ni significa que BT pueda vender todo el material de inmediato. La recuperación ocurrirá mientras continúen las obras de modernización, previstas para extenderse bien entrada la década de 2030, y el cobre deberá clasificarse, transportarse y procesarse antes de convertirse en una venta efectiva. Aun así, el caso muestra cómo una infraestructura considerada obsoleta puede adquirir una nueva relevancia económica cuando aumentan la escasez y la demanda industrial.

La IA sostiene la demanda del cobre

A primera vista, el cobre parece tener un papel secundario en los centros de datos de inteligencia artificial, porque las placas de circuito impreso de sus servidores contienen cantidades relativamente pequeñas del metal. Además, las compañías tecnológicas están adoptando interconexiones ópticas y soluciones de fotónica de silicio, una tendencia que puede reducir la dependencia de cables eléctricos en las comunicaciones internas de esas instalaciones.

Sin embargo, la fibra óptica no puede sustituir al cobre en la transmisión de energía. Se prevé que los centros de datos utilicen 194 gigavatios de potencia para 2035, y esa electricidad tendrá que llegar mediante sistemas de cables metálicos, transformadores y redes de distribución capaces de soportar cargas cada vez mayores.

El aluminio también puede emplearse para transportar electricidad, pero el cobre suele ser la opción preferida por su estabilidad, su mayor conductividad eléctrica, su durabilidad y su desempeño térmico. Por ese motivo, la expansión de los centros de datos puede incrementar la compra de equipos informáticos y presionar a los proveedores de servicios públicos para ampliar y actualizar la infraestructura que suministra energía a los nuevos complejos.

La relación entre la expansión de la IA y cada movimiento diario del precio del cobre no está confirmada. Entre las explicaciones plausibles señaladas en reportes recientes figuran una oferta internacional más ajustada y las expectativas sobre posibles aranceles estadounidenses, factores que podrían influir en los flujos comerciales y en las cotizaciones. En ese contexto, la demanda de los centros de datos representa una tendencia estructural, no necesariamente el catalizador único de una subida concreta.

La fiebre por la IA ya está impulsando la demanda de otros insumos, incluidos chips de memoria, almacenamiento, motores de avión, elementos de tierras raras y fibras de tela de vidrio. En ese contexto, el cobre retirado por BT y Openreach adquiere una importancia adicional: los operadores pueden obtener recursos para financiar parte de la transición a fibra, mientras el mercado encuentra material reutilizable para una infraestructura eléctrica que seguirá creciendo.

Una transición con dos beneficiarios

Para los clientes de BT, el proceso tiene como principal promesa la llegada de conexiones de fibra hasta sus hogares. La nueva red podría mejorar la velocidad y la fiabilidad del servicio, aunque esos beneficios dependerán de la ejecución local de las obras, de la disponibilidad de cobertura y de la experiencia que cada usuario obtenga una vez completada la migración.

Para BT y Openreach, el cobre recuperado funciona como una forma de compensar parcialmente el costo de actualizar la red. El valor del metal no elimina los gastos de retirar cables, operar equipos, contratar servicios de reciclaje y desplegar fibra, pero puede reducir la presión financiera de una transformación que continuará durante años.

El acuerdo con EMR también ilustra la importancia de los mercados de materias primas para compañías cuya actividad principal no consiste en extraer metales. BT posee cobre instalado en una escala que le permite negociar con un reciclador especializado o vender directamente una parte del material, de modo que el precio internacional se convierte en un factor relevante para la planificación de sus activos.

La oportunidad, no obstante, depende de que la demanda vinculada con la IA sostenga los precios y de que la recuperación avance al ritmo previsto. Si el mercado cambia, la cantidad finalmente vendida, los ingresos obtenidos y la distribución entre acuerdos privados y operaciones spot podrían diferir de las estimaciones actuales, pero la lógica económica permanece: una red antigua puede financiar parte de la infraestructura digital del futuro.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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