Los principales índices de EE. UU. lograron recuperarse tras una venta masiva, mientras los inversionistas evaluaban el impacto del conflicto entre EE. UU., Israel e Irán. El salto del petróleo, el repunte del oro y el ajuste en las expectativas de recortes de tasas volvieron a poner a la inflación en el centro del debate.
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- El S&P 500 y el Nasdaq pasaron a terreno positivo al mediodía, tras un inicio de sesión marcado por la aversión al riesgo vinculada a Oriente Medio.
- El Brent llegó a subir hasta 13% por encima de USD $82 por barril antes de moderar ganancias; el foco está en el estrecho de Hormuz.
- Subieron energéticas y defensa, bajaron acciones de viajes; el mercado también mira el informe de empleo del viernes, clave para las tasas.
Rebote en Wall Street tras una mañana de tensión
El mercado de valores de Estados Unidos se recuperó de una venta masiva significativa durante la mañana del lunes, mientras Wall Street evaluaba las consecuencias de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y los contraataques posteriores. El movimiento reflejó el vaivén típico de los episodios geopolíticos, donde el precio del riesgo cambia de forma abrupta en cuestión de horas.
En ese contexto, el S&P 500 y el Nasdaq Composite, con fuerte peso tecnológico, pasaron a terreno positivo cerca del mediodía en la hora del Este. El giro llegó después de un retroceso temprano en los activos de riesgo, en medio del conflicto creciente en Oriente Medio.
El Promedio Industrial Dow Jones se mantuvo a la baja, pero recortó pérdidas que habían sido más sustanciales en la apertura. La lectura de la sesión fue clara: los inversionistas intentaron diferenciar entre el impacto inmediato del choque y sus posibles efectos en inflación, tasas y actividad económica.
Para lectores nuevos, la relación entre geopolítica y mercados suele operar por canales concretos. El principal es la energía: un shock en el petróleo puede trasladarse a la gasolina, el transporte y los precios de bienes, elevando la inflación. Cuando eso ocurre, la política monetaria tiende a volverse más restrictiva, lo que afecta el valor presente de las acciones.
El petróleo se dispara y vuelve el fantasma de la inflación
La preocupación dominante se centró en el impacto sobre el petróleo y, por extensión, sobre la inflación. Los inversionistas ya venían sensibles al “contexto” para las acciones, tras un cierre de febrero en territorio negativo para el S&P 500. Esa caída se dio en un entorno de volatilidad renovada en nombres vinculados a inteligencia artificial y software, que sacudió el ánimo del mercado.
Los futuros del crudo Brent subieron el lunes hasta 13% y superaron los USD $82 por barril, aunque luego moderaron sus ganancias y bajaron de USD $78 en la última revisión citada. En paralelo, los futuros del West Texas Intermediate se negociaron apenas por debajo de USD $71.
El foco no se limitó a la producción iraní, aunque Irán es el cuarto mayor productor dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). También pesó el riesgo de una interrupción sostenida en el estrecho de Hormuz, un punto crítico del comercio energético, donde el tráfico de petroleros se ha detenido, de acuerdo con el reporte.
En términos prácticos, un alza del crudo suele filtrarse con rapidez a los precios minoristas de combustibles. Ese traspaso importa para el mercado porque puede presionar indicadores de inflación y, con ello, alterar la trayectoria esperada de las tasas. En momentos así, los operadores suelen ajustar posiciones en sectores sensibles a costos de energía y a la demanda, como viajes y consumo discrecional.
Ganadores y perdedores: energía y defensa suben, viajes retroceden
La rotación sectorial fue visible. Las acciones de la energética Exxon subieron en la sesión, en línea con el impulso del petróleo. En este tipo de episodios, el mercado tiende a asumir mejores perspectivas de ingresos para compañías integradas de energía cuando se encarece el barril.
También se observaron compras en acciones de defensa, incluyendo Lockheed Martin. Para algunos inversionistas, el deterioro del entorno geopolítico incrementa la prima asociada a empresas vinculadas al gasto militar, aunque la magnitud y duración de ese efecto dependen del desarrollo del conflicto.
Del otro lado, las acciones ligadas a los viajes bajaron. Delta Air Lines cayó, en lo que el reporte describió como efectos colaterales del episodio. El canal es conocido: combustible más caro, posibles restricciones o temor a disrupciones y una demanda más cautelosa tienden a presionar al sector.
Para el público que sigue criptomonedas, IA y “memestocks”, estas rotaciones funcionan como un recordatorio útil. Cuando la macro domina, el apetito por riesgo puede comprimirse incluso en segmentos de alta narrativa. La sesión mostró una preferencia táctica por activos y sectores percibidos como cobertura o beneficiarios del shock.
Oro al alza y tasas en movimiento: el mercado recalibra expectativas
En otros mercados, el oro saltó hasta tocar los USD $5.400 por onza antes de recortar parte de esas ganancias. El movimiento acompañó la búsqueda de refugios en un día marcado por la incertidumbre, aunque el retroceso posterior sugirió toma de ganancias o un reequilibrio frente a otros activos.
JPMorgan indicó que espera una ganancia de “prima de riesgo” de hasta 10% para el metal precioso, según la nota. Ese tipo de comentario suele reforzar la idea de que el precio no solo responde a inflación o tasas reales, sino también a incertidumbre geopolítica.
Mientras tanto, los rendimientos del Tesoro subieron. El mercado redujo expectativas de recortes de tasas ante la perspectiva de una inflación más caliente, alimentada por el salto del petróleo. En términos simples, si la inflación esperada aumenta, es más difícil justificar recortes rápidos en la tasa de referencia.
Este ajuste de expectativas importa para el precio de activos de crecimiento, como tecnología, y por eso el rebote del Nasdaq se siguió con atención. En jornadas de estrés, los inversionistas intentan leer si el mercado está “comprando la caída” o solo corrigiendo excesos tras una liquidación inicial.
El dato clave que viene: informe mensual de empleo
El siguiente punto crítico en el debate sobre tasas llegará el viernes, con la publicación del informe mensual de empleo. Para los bancos centrales y para el mercado, la creación de empleo ayuda a estimar la fortaleza de la demanda y el riesgo de presiones salariales que terminen sosteniendo la inflación.
Los economistas esperan que las nóminas de Estados Unidos hayan agregado 60.000 empleos en febrero. La cifra sería inferior al aumento de 130.000 empleos, más fuerte de lo esperado, registrado en enero, que había aliviado temores de recesión.
La lectura de ese contraste es delicada. Un mercado laboral que se enfría puede reducir presiones inflacionarias, pero también puede afectar expectativas de crecimiento y utilidades. En un contexto con petróleo volátil, el reporte de empleo puede inclinar el balance de probabilidades para la política monetaria.
Con esa combinación, la sensibilidad del mercado a cada dato macro tiende a aumentar. El episodio de la mañana del lunes mostró que el precio del riesgo puede girar rápido, pero también que la inflación, más que el titular geopolítico, suele definir el “aftershock” en portafolios.
Por qué sube la gasolina aunque EE. UU. sea exportador neto
El reporte incluyó una explicación sobre el aumento del precio de la gasolina en estaciones de servicio, a partir de una pregunta recurrente: por qué las noticias hablan de un incremento de USD $0,25 por galón si Estados Unidos es “independiente energéticamente”, incluso para alguien que vive cerca de una de las refinerías más grandes del país.
Primero, se planteó que Estados Unidos sí es exportador neto de gasolina, pero eso no implica que cada región tenga siempre la oferta más barata. La gasolina es pesada, está regulada y está restringida por la logística, lo que puede crear diferencias regionales persistentes.
El texto señaló factores como oleoductos, almacenamiento y mezclas estacionales. Esos elementos pueden hacer que, en algunas áreas, resulte más barato importar barriles que trasladarlos por el país, incluso con capacidad de refinación cercana.
Segundo, aun si una persona vive al lado de una refinería, el precio del crudo global marca la pauta. Cuando el petróleo sube, los precios de la gasolina suelen seguirlo rápidamente porque se trata de un producto bastante fungible. Si cae la oferta en Oriente Medio, los compradores buscan en otros lugares, incluidos barriles de Estados Unidos, y los precios tienden a subir juntos.
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