Por Canuto  

Ucrania elevó la presión sobre la logística energética rusa con una nueva oleada de ataques con drones contra petroleros en el mar de Azov, en paralelo con golpes a refinerías que ya están impactando el suministro de gasolina en Rusia y alimentando temores de una mayor escalada militar.

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  • Ucrania afirmó haber impactado 14 barcos rusos en una noche y 35 en 96 horas en el mar de Azov.
  • Los ataques buscan interrumpir las rutas de suministro hacia y desde Crimea, ocupada por Rusia desde 2014.
  • Rusia enfrenta largas filas en estaciones de servicio y una crisis de combustible agravada por los ataques a refinerías.

 


Ucrania intensificó sus ataques con drones contra petroleros rusos en el mar de Azov, en una nueva fase de presión sobre las rutas de suministro hacia Crimea. La ofensiva coincide con una crisis de combustible dentro de Rusia, donde ya se reportan largas filas en estaciones de servicio.

El nuevo episodio refleja cómo Kyiv busca golpear no solo objetivos militares directos, sino también la infraestructura energética y logística que sostiene el esfuerzo bélico ruso. Ese enfoque ha ganado relevancia porque combina impacto operativo, presión económica y un fuerte efecto psicológico dentro del territorio adversario.

De acuerdo con CNBC, el comandante de la fuerza de drones de Ucrania, Robert Brovdi, conocido como Magyar, dijo en Telegram que 14 barcos rusos fueron impactados el jueves por la noche en el mar de Azov. Según esa misma declaración, el total de buques rusos golpeados por drones ucranianos llegó a 35 en las últimas 96 horas.

La cifra no pudo ser verificada de forma independiente por la cadena estadounidense. Aun así, el reporte encaja con una campaña más amplia que Ucrania ha venido ejecutando para interrumpir los flujos de abastecimiento rusos hacia la península de Crimea y desde ese territorio.

Crimea fue ocupada por Rusia por la fuerza en 2014 y desde entonces se ha convertido en una pieza central del dispositivo militar del Kremlin en la región. El mar de Azov, ubicado al noreste de la península y conectado con las costas del sur de Ucrania y Rusia, es un espacio clave para esa red de transporte.

Golpes sobre el mar de Azov y la logística de Crimea

La campaña ucraniana en el mar de Azov apunta a asfixiar las rutas que alimentan la presencia rusa en Crimea. En términos estratégicos, esto significa elevar el costo de mantener tropas, combustible y mercancías en una zona crítica del conflicto.

Los ataques con drones han ganado un rol cada vez más visible en la guerra porque permiten proyectar fuerza a larga distancia con costos menores que los de otros sistemas. También dificultan la defensa del adversario, que debe dispersar recursos para cubrir múltiples puntos vulnerables.

Expertos en defensa y estrategas han descrito estos ataques como un elemento decisivo para frenar el impulso militar ruso. Al mismo tiempo, han advertido que los avances de Kyiv en capacidad ofensiva de largo alcance elevan de forma drástica el riesgo de una escalada mayor.

Beat Wittmann, presidente y socio de Porta Advisors, dijo a CNBC en el programa “Squawk Box Europe” que los ucranianos han logrado llevar la guerra a la mentalidad y a la realidad cotidiana de la vida rusa. Su observación subraya que el efecto de estas operaciones trasciende el campo de batalla inmediato.

Wittmann agregó que la reacción rusa puede ser escalar o retroceder para negociar, aunque históricamente la respuesta en situaciones así suele ser la escalada. Por ello, dijo que esperaría un aumento de la tensión a partir de una situación cada vez más difícil en los próximos meses.

Ataques a refinerías y alcance creciente de los drones

La ofensiva sobre petroleros se suma a una seguidilla de ataques contra refinerías de alto perfil en ciudades rusas como Moscú y San Petersburgo. El objetivo de fondo es cortar ingresos energéticos y perturbar la capacidad de abastecimiento interno del país.

En las últimas semanas, Ucrania ha dirigido golpes sostenidos a instalaciones vinculadas al sistema petrolero ruso. Esa táctica busca presionar un sector sensible, dado que la energía sigue siendo un componente esencial de la economía y de la capacidad fiscal del Kremlin.

A comienzos de esta semana se produjo lo que pareció ser uno de los ataques ucranianos más profundos en territorio ruso desde el inicio de la guerra. Columnas de humo negro fueron vistas saliendo de una refinería clave en la ciudad de Omsk el martes.

Tras ese episodio, el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy declaró que las capacidades mejoradas de drones de su país han puesto a Siberia “al alcance”. La frase resume la idea de que Ucrania está ampliando su radio operativo y reduciendo la sensación de retaguardia segura en Rusia.

La instalación de Omsk se encuentra a casi 2.500 kilómetros del territorio ucraniano y cerca de la frontera rusa con Kazajistán. Esa distancia refuerza la percepción de que el desarrollo de drones de largo alcance se ha convertido en una variable militar y geopolítica de primer orden.

Escasez de gasolina y deterioro económico en Rusia

Mientras la campaña de drones se amplía, Rusia enfrenta una crisis de combustible que se hace visible en las calles. Se han observado largas filas diarias en estaciones de servicio, una señal concreta del estrés sobre la producción y la distribución energética.

Vladimir Putin reconoció recientemente por primera vez el impacto de los ataques con drones ucranianos sobre la producción de combustible rusa. Ese reconocimiento resulta relevante porque confirma que el problema dejó de ser un episodio aislado para convertirse en un asunto político y económico nacional.

Holger Schmieding, economista jefe de Berenberg, sostuvo que los costos de la guerra están aumentando para el Kremlin. Su evaluación se apoya en una combinación de deterioro productivo interno, tensiones fiscales y limitaciones que afectan a sectores fuera del complejo militar.

Según datos oficiales citados en ese análisis, el crecimiento del producto interno bruto de Rusia se estancó en el primer trimestre. Ese resultado llegó después de una fuerte desaceleración el año pasado y tras un impulso temporal generado por el aumento del gasto militar en 2024 y 2023.

Schmieding añadió en una nota de investigación publicada el viernes que el sector privado parece contraerse por la escasez de mano de obra, la falta de algunos materiales y las altas tasas de interés. En contraste, indicó que el sector militar continúa prosperando.

El economista también advirtió que, salvo que el estrecho de Ormuz vuelva a cerrarse durante un período prolongado y dispare los precios de la energía y los ingresos por exportaciones rusas, la situación económica y fiscal del país probablemente empeorará de manera significativa.

Diplomacia estancada y riesgo de escalada

En paralelo con el deterioro del frente energético, Moscú mantiene su discurso de apertura a una salida diplomática. Sin embargo, esa posición convive con acusaciones cruzadas y con la continuidad de la ofensiva militar rusa.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que Rusia sigue abierta a alcanzar sus objetivos mediante negociaciones políticas y diplomáticas pacíficas. También afirmó, según la agencia estatal rusa Ria Novosti, que Putin sigue abierto a esa posibilidad.

Peskov acusó a Ucrania de carecer de voluntad para avanzar hacia un acuerdo pacífico. Añadió que, cuando esa vía resulta imposible por la falta de disposición del “régimen de Kyiv”, Rusia continúa con lo que denomina su operación militar especial.

Del lado ucraniano, Zelenskyy escribió el mes pasado una carta abierta a Putin en la que propuso conversaciones. En ese mensaje, sostuvo que Kyiv está preparado para un alto el fuego completo durante toda la duración de las negociaciones.

Putin respondió entonces que por ahora no veía sentido en una reunión en persona con Zelenskyy. Esa negativa dejó en evidencia la distancia política entre ambas partes, incluso cuando el costo militar, logístico y económico del conflicto sigue aumentando.

El resultado es un escenario en el que la capacidad de Ucrania para golpear refinerías, barcos y cadenas de suministro rusas puede alterar cálculos tácticos y económicos, pero también elevar la posibilidad de una respuesta más dura. Esa tensión entre presión efectiva y riesgo de escalada marcará de cerca los próximos meses del conflicto.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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