Por Canuto  

Las acciones de SpaceX extendieron su corrección y cayeron entre 7% y 8% este jueves, frenando el entusiasmo que siguió a su histórica salida a bolsa. El retroceso llega pese a nuevos precios objetivo alcistas de Oppenheimer y Arete, en medio de dudas por la valoración, las pérdidas reportadas y la compra de Anysphere, desarrolladora de Cursor.

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  • SpaceX cayó entre 7% y 8% en la jornada, tras haber subido más de 40% desde su debut bursátil a USD $135 por acción.
  • Oppenheimer elevó su precio objetivo a USD $250 y Arete inició cobertura con compra y meta de USD $401, pese a la volatilidad.
  • El mercado evalúa las pérdidas netas de SpaceX, la adquisición por USD $60.000 millones de Anysphere y el próximo fin del bloqueo en agosto.

 


Las acciones de Space Exploration Technologies Corp profundizaron su retroceso este jueves y llegaron a caer entre 7% y 8% en las operaciones matutinas. El movimiento extendió la toma de ganancias después de un rally fulgurante en los primeros días tras su IPO.

La acción salió al mercado con un precio de USD $135 y escaló hasta un máximo récord de USD $225,64 en apenas tres jornadas. Ese avance representó un salto superior a 40% desde su debut, una subida que convirtió a SpaceX en una de las empresas más valiosas del mundo.

El miércoles ya había aparecido una señal de enfriamiento, cuando el título cerró con una baja cercana a 5%. Esa fue la primera caída desde el estreno bursátil de la compañía la semana pasada.

Durante ese ascenso inicial, SpaceX superó en capitalización de mercado a Amazon y, por un breve momento, también a Microsoft. Al cierre del miércoles, su valoración quedó justo por debajo de Amazon en USD $2,52 billones.

La debilidad del jueves contrastó con el desempeño general del mercado estadounidense. El S&P 500 avanzó 0,9%, el Dow Jones subió 0,4% y el Nasdaq ganó 1,2%, lo que dejó a SpaceX claramente rezagada frente a otros valores de crecimiento.

SpaceX corrige tras un debut explosivo y Wall Street sigue optimista

Pese a la caída, varias firmas de análisis mantuvieron una visión optimista sobre la empresa. Oppenheimer elevó su precio objetivo para SpaceX a USD $250 desde USD $190 y sostuvo que el recorrido alcista podría continuar a pesar de un debut volátil.

La firma espacial propiedad de Elon Musk argumentó que la compra de Anysphere, fabricante de la herramienta de codificación con IA Cursor, probablemente será altamente acrecentadora. Esa visión llevó a Oppenheimer a subir sus previsiones de ingresos de corto plazo y a extender su modelo de valoración hasta 2040.

Según esa estimación, Cursor ya opera con un ritmo de ingresos anualizado cercano a USD $4.000 millones. Oppenheimer también proyecta que esa cifra podría alcanzar USD $6.000 millones a finales de 2026, desde unos USD $1.000 millones observados a finales de 2025.

La tesis alcista se apoya en que SpaceX controla varias capas del ecosistema de IA, desde servicios de lanzamiento y conectividad satelital hasta centros de datos, modelos y aplicaciones. Para la correduría, esa integración vertical le daría ventajas relevantes de costo y calidad frente a competidores.

Por separado, Andrew Beale, analista de Arete, inició cobertura con recomendación de compra, de acuerdo con TheFly. Beale fijó un precio objetivo récord de USD $401, equivalente a una prima de 109% frente al cierre del miércoles en USD $191,82.

El analista de Arete destacó que los satélites V3 de Starlink crean una oportunidad importante en banda ancha suburbana. También señaló que SpaceX afronta dificultades de ingeniería complejas por fases, mientras desarrolla hardware y software para espacio, conectividad e IA.

Pérdidas, compra de Cursor y bloqueo accionarial alimentan la presión

El retroceso del mercado no respondió a un cambio claro en la narrativa de crecimiento, sino a un aumento de las dudas sobre la ejecución financiera y la valoración. Parte de la presión surgió tras el anuncio de una adquisición de USD $60.000 millones en acciones de Anysphere pocos días después de la IPO.

La operación dividió la opinión institucional sobre la asignación de capital de SpaceX. Para algunos inversionistas, la compra fortalece la apuesta por la inteligencia artificial; para otros, introduce más riesgo en una empresa que aún arrastra pérdidas profundas.

En su folleto de salida a bolsa, SpaceX reveló una pérdida neta de USD $4.900 millones durante 2025. También informó otra pérdida neta de USD $4.280 millones en el primer trimestre de 2026, con Starlink como su único segmento rentable.

Esas cifras han desplazado parte de la atención del mercado desde la narrativa tecnológica hacia los fundamentos contables de la compañía. El dato resulta especialmente sensible porque la acción ya había superado, en sus primeras 48 horas de negociación, el precio objetivo más alto publicado hasta ese momento.

Morningstar mantiene una estimación de valor justo muy por debajo del precio actual del mercado. Esa diferencia ha reforzado el argumento de que el avance posterior a la IPO pudo haber corrido demasiado rápido frente a las métricas financieras conocidas.

Otro factor que pesa sobre la cotización es la expiración del período de bloqueo prevista para agosto. Algunos inversores temen que, cuando esa restricción termine, aumente la oferta de acciones y eso agregue presión adicional sobre el precio.

Gobernanza, control de Musk y nuevas señales estratégicas

En medio de la corrección, SpaceX anunció el miércoles la incorporación de Roelof Botha, de Sequoia, a su junta directiva. Botha asumirá como director independiente y miembro del comité de auditoría con efecto inmediato.

Con ese nombramiento, la junta de SpaceX pasa a tener ocho integrantes. Elon Musk se mantiene como presidente, además de sus funciones como director ejecutivo y director de tecnología.

La estructura de control de la empresa sigue siendo uno de los elementos más llamativos de su perfil bursátil. Musk conserva más de 82% de los derechos de voto y posee acciones valoradas en más de USD $1 billón.

Esa gobernanza deja a los accionistas externos con una capacidad limitada para influir en las decisiones corporativas. El tema cobra mayor relevancia en un momento en que la empresa combina proyectos espaciales, conectividad satelital e inteligencia artificial bajo una misma tesis de expansión.

En una publicación del domingo, Musk afirmó que la compañía “podría ser capaz de alcanzar aproximadamente” USD $1 billón en ingresos para 2030. Esa meta alimentó parte del entusiasmo que impulsó la compra agresiva de la acción tras su estreno.

Oppenheimer incluso prevé que SpaceX seguirá sumando adquisiciones a medida que amplíe su infraestructura y capacidades en IA. Esa posibilidad sugiere una estrategia de expansión acelerada que puede atraer a inversores de crecimiento, pero también intensificar el escrutinio sobre disciplina de capital.

Contexto: tasas de la Fed, competencia y señales para el mercado

La caída de SpaceX ocurrió un día después de que la Reserva Federal mantuviera su tasa de referencia en el rango de 3,50% a 3,75%. Fue la cuarta reunión consecutiva sin cambios, ahora con Kevin Walsh al frente del banco central y una agenda de reforma en marcha.

Ese entorno monetario ha favorecido en general a muchas acciones de crecimiento. Sin embargo, ese apoyo macro no alcanzó para frenar la venta en SpaceX, que quedó más expuesta a factores propios de valoración y ejecución.

En paralelo, el miércoles la NASA seleccionó a Relativity Space, rival de SpaceX, para construir una nave espacial para una futura misión a Marte. La nave transportará instrumentos de la agencia destinados a medir y obtener imágenes del planeta desde órbita.

La misión se llama Aeolus y está prevista para despegar en 2028. La alianza entre la NASA y Relativity Space representa una colaboración público-privada dentro del esfuerzo de exploración marciana.

Aunque esa noticia no explica por sí sola el descenso bursátil, sí aporta contexto competitivo en una semana de fuerte exposición mediática para SpaceX. El mercado parece estar pasando de la euforia del debut a una etapa más exigente, centrada en resultados, gobierno corporativo y sostenibilidad de la valoración.

La combinación de expectativas extraordinarias, pérdidas cuantiosas y apuestas agresivas en IA ayuda a explicar por qué la acción se ha vuelto tan sensible a cualquier cambio de humor inversor. Para una empresa que debutó con escala casi soberana, la volatilidad puede convertirse en parte estructural de su nueva vida como cotizada.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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