Los salarios en Estados Unidos alcanzan su nivel más bajo desde la Gran Depresión, representando solo el 43% del ingreso nacional. ¿Fue la decisión de Nixon de abandonar el oro la causa? Análisis y alternativas.
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- Salarios en EE. UU. caen al 43% del ingreso nacional, nivel no visto desde la Gran Depresión.
- La ruptura del patrón oro en 1971 coincide con la divergencia entre productividad y pago.
- Exploramos opciones de inversión como oro, bienes raíces y criptomonedas para proteger el poder adquisitivo.
💰📉 Salarios en EE. UU. caen al 43% del ingreso nacional, el nivel más bajo desde la Gran Depresión.
La ruptura del patrón oro en 1971 coincide con esta caída.
Desde 1979, la productividad creció un 93% mientras los salarios solo 33%.
El poder adquisitivo se erosiona… pic.twitter.com/VZftOgh1Wz
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) August 9, 2026
Según datos de la Reserva Federal y un análisis de Moneywise en Yahoo Finance, los salarios y sueldos en Estados Unidos representaron apenas el 43% del ingreso interno bruto en el primer trimestre de 2026. Este es el nivel más bajo desde la Gran Depresión, según un gráfico de la Carta de Kobeissi.
La cifra no significa que los trabajadores recibieran un recorte del 57%, sino que la participación de los salarios en el total de ingresos del país se redujo. Otros componentes como beneficios sociales y rentas de capital han ganado terreno.
El Índice de Costo del Empleo de la Oficina de Estadísticas Laborales mostró que los salarios y sueldos subieron un 3,2% en los doce meses hasta junio de 2026. Sin embargo, esta alza no compensó la brecha histórica con la productividad.
El Instituto de Política Económica señala que la productividad creció un 93,2% desde finales de 1979 hasta el primer trimestre de 2026, mientras que el pago por hora solo aumentó un 33,7%. Esta divergencia alimenta el debate sobre la distribución de la riqueza.
Históricamente, entre 1947 y 1973, la productividad y la compensación real por hora crecieron casi al mismo ritmo: 2,8% y 2,6% anual, respectivamente. A partir de fines de los 70, comenzaron a separarse de manera notable.
La ruptura de Nixon con el oro
El 15 de agosto de 1971, el presidente Richard Nixon anunció el fin de la convertibilidad del dólar en oro, un pilar del sistema de Bretton Woods establecido tras la Segunda Guerra Mundial. Ese sistema permitía que los gobiernos extranjeros cambiaran sus dólares por lingotes a un precio fijo de 35 dólares por onza.
Hacia finales de los años 60, el sistema se encontraba bajo presión por la inflación y por el exceso de dólares en circulación en comparación con las reservas de oro de Estados Unidos. La decisión de Nixon buscó proteger el valor del dólar, pero marcó el inicio de una era de monedas fiduciarias.
El exrepresentante Ron Paul ha calificado esa fecha como “el punto de inflexión en la fortuna económica del pueblo”. Argumenta que al eliminar el respaldo en oro, se eliminó el freno a la creación de dinero, debilitando el poder adquisitivo con el tiempo.
Sin embargo, muchos economistas señalan que el fin del patrón oro no fue la única causa. La globalización, la automatización, el debilitamiento de los sindicatos y la deslocalización productiva también han influido en la caída de la participación salarial.
Un estudio de la Reserva Federal de 2025 sugiere que el aumento de la deuda de los hogares contribuyó al fenómeno. La correlación temporal no prueba causalidad, pero la coincidencia de fechas hace difícil ignorar la influencia de la política monetaria.
El debate económico: ¿culpa de Nixon?
La pregunta es si el abandono del oro fue el punto de inflexión para los salarios. Los datos muestran que la participación salarial cayó de manera sostenida después de 1971, pero también hubo cambios estructurales en la economía global.
La tecnología y la automatización reemplazaron muchos empleos manufactureros, mientras que la expansión del comercio internacional trasladó empleos a países de menor costo. Los sindicatos, que habían sido un contrapeso para los trabajadores, perdieron fuerza en las últimas décadas.
El economista y Nobel Paul Krugman ha señalado que el comercio internacional y el cambio tecnológico explican gran parte de la desigualdad salarial en Estados Unidos. Aunque el patrón oro no es la causa principal, sí facilitó un entorno de mayor inflación a largo plazo.
La inflación, desatada en la década de 1970, erosionó el poder adquisitivo de los asalariados. Aunque la Reserva Federal logró controlarla en los 80, el daño a la clase trabajadora ya estaba hecho.
En resumen, el fin del oro no explica todo, pero coincide con un cambio de paradigma en la política monetaria. Los trabajadores deben adaptarse a un sistema donde el valor del dinero es más volátil.
Alternativas para proteger el poder adquisitivo
Ante este panorama, muchos inversores buscan activos que no dependan de la confianza en el dólar. El oro ha sido refugio durante siglos, y hoy es accesible a través de IRAs especializadas como las que ofrece Goldco.
Goldco iguala hasta el 10% de las compras calificadas en plata gratuita y cuenta con un programa de recompra garantizada. Los inversionistas pueden iniciar con la guía gratuita que ofrece la empresa.
Los bienes raíces también ofrecen protección. La plataforma Mogul permite inversiones fraccionadas en propiedades de alquiler con una rentabilidad media anual del 18,8% y rendimientos de efectivo sobre efectivo de 10% a 12%. Las ofertas a menudo se agotan en menos de tres horas.
Para inversionistas acreditados, Lightstone DIRECT ofrece acceso a activos multifamiliares e industriales con una inversión mínima de 100.000 dólares. Este modelo se alinea con los intereses de los inversionistas y los operadores institucionales.
Las cuentas IRA autodirigidas, como las de IRA Financial, permiten invertir en criptomonedas, bienes raíces, capital privado y otros activos alternativos. Todo desde una sola cuenta con beneficios fiscales, combinando lo mejor de ambos mundos.
Conclusión: el futuro del trabajo y la inversión
El gráfico de la Carta de Kobeissi es un llamado de atención: los trabajadores están obteniendo una porción menor del pastel económico. Aunque la decisión de Nixon no sea la única responsable, sí simboliza un cambio de era.
Para el trabajador promedio, la lección es clara: no se debe depender únicamente del cheque de pago. Construir un portafolio diversificado con activos como oro, bienes raíces y criptomonedas puede ser una estrategia para mantener el poder adquisitivo.
La educación financiera y la planificación a largo plazo son fundamentales en un mundo donde el dinero pierde valor constantemente. Los inversionistas que se adapten a estas dinámicas estarán mejor preparados para el futuro.
El debate sobre el patrón oro continuará, pero el tiempo demostró que el sistema fiduciario actual tiene sus costos. La incertidumbre es parte del juego, pero con las herramientas adecuadas, cualquier persona puede proteger su riqueza.
Al final, la prosperidad no depende solo del ingreso, sino de la capacidad de generar valor a través de activos. La decisión de Nixon hace más de 50 años sigue resonando hoy, y adaptarse es la mejor respuesta.
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