Por Canuto  

El oro rebotó con fuerza y la plata se disparó mientras los mercados digieren el nuevo arancel general de Estados Unidos, la incertidumbre sobre un posible aumento y el ruido geopolítico en Oriente Medio previo a conversaciones nucleares con Irán. La combinación de política comercial cambiante, presiones fiscales y expectativas de tasas de la Reserva Federal vuelve a poner a los metales como termómetro de riesgo para traders que también miran al dólar y a los bonos del Tesoro.
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  • El oro subió hasta 1,3% y recuperó parte de la caída previa, apoyado por la incertidumbre arancelaria y tensiones en Oriente Medio.
  • En EE. UU. entró en vigor un arancel amplio de 10% tras un fallo de la Corte Suprema, mientras Trump amenazó con elevarlo a 15% sin oficializarlo.
  • Analistas advirtieron que eventuales reembolsos arancelarios e investigaciones sobre importaciones podrían afectar déficit, dólar y Treasuries, con implicaciones para el “trade de deterioro”.

El oro subió el miércoles y la plata se disparó, en un movimiento que reflejó la búsqueda de cobertura ante la incertidumbre de la política comercial de Estados Unidos y el aumento de tensiones en Oriente Medio. Los operadores revirtieron parte del ánimo negativo de la jornada anterior, cuando el metal había retrocedido con fuerza.

El lingote avanzó hasta 1,3% en la sesión, recuperando pérdidas tras haber caído 1,6% el día previo. En paralelo, la plata saltó y llegó a superar el umbral de USD $90 por onza, un nivel que subraya la magnitud del rally en el complejo de metales.

En el trasfondo, la falta de claridad sobre aranceles de importación en EE. UU. ha servido de apoyo a los metales en sesiones recientes. A eso se suman fricciones geopolíticas vinculadas a una acumulación militar estadounidense antes de la próxima ronda de conversaciones nucleares con Irán, prevista para esta semana.

Un rebote tras una caída abrupta y un soporte vigilado por el mercado

El oro también mostró señales técnicas que muchos traders siguen de cerca. El metal ha encontrado apoyo por encima de USD $5.000 por onza, después de haber recuperado más de la mitad de las pérdidas registradas durante un desplome histórico de dos días a inicios de mes.

Ese soporte actúa como referencia psicológica en un mercado que alterna entre dos fuerzas. Por un lado, la demanda de refugio cuando crecen los riesgos macro y geopolíticos. Por otro, el costo de oportunidad para mantener un activo que no paga intereses, especialmente cuando las tasas se mantienen elevadas.

En este contexto, Yuxuan Tang, jefe de estrategia macro para Asia en JP Morgan Private Bank, sostuvo que “pareciera que se está gestando una ruptura al alza”. Según el estratega, la incertidumbre arancelaria y el riesgo relacionado con Irán están entre los factores que “pueden resultar suficientes para catalizar un cambio más sostenido”.

Para lectores que no siguen el mercado de metales a diario, el oro suele responder con rapidez a episodios de incertidumbre. Cuando el mercado teme disrupciones en comercio, inflación o shocks geopolíticos, el metal tiende a funcionar como cobertura. Esa función, sin embargo, no es lineal y suele chocar con el comportamiento de tasas y del dólar.

Aranceles de EE. UU.: un marco legal cambiante y nuevas investigaciones

La política comercial de Estados Unidos volvió a ser el eje de la sesión. En el país entró en vigor el martes un arancel amplio de 10% sobre importaciones impulsado por el presidente Donald Trump, luego de una sentencia de la Corte Suprema que anuló su anterior régimen de aranceles recíprocos.

Tras ese cambio, Trump amenazó con aumentar el arancel al 15%, aunque no ha emitido oficialmente esa directiva. Esa ambigüedad es relevante porque agrega un rango de escenarios a los modelos de riesgo: desde continuidad del 10% hasta una escalada que podría reordenar costos y cadenas de suministro.

En un movimiento que podría abrir la puerta a aranceles adicionales, la administración Trump también prepara una serie de investigaciones sobre el impacto de ciertas importaciones. Entre los artículos mencionados están baterías y productos químicos industriales, lo que eleva la probabilidad de que el debate se extienda a sectores sensibles.

Además, algunos importadores están buscando reembolsos arancelarios del gobierno. Este detalle, que suele pasar desapercibido fuera del círculo de comercio exterior, importa para el mercado porque puede alterar la lectura fiscal: si el Estado recauda por aranceles pero luego devuelve montos significativos, el efecto neto sobre el presupuesto cambia.

Déficit, dólar y Treasuries: por qué los metales miran más allá del precio spot

David Wilson, director de estrategia de materias primas en BNP Paribas SA, advirtió que los posibles reembolsos “van a tener implicaciones dramáticas para el déficit presupuestario de EE. UU., el dólar estadounidense y los valores del Tesoro”. En términos prácticos, esa tríada es crucial para explicar la demanda por “activos duros”.

Cuando el mercado se preocupa por un aumento de deuda soberana o por una trayectoria fiscal deteriorada, suele elevarse la sensibilidad a la inflación futura o a una depreciación del dólar. Ese es el terreno donde toma forma el llamado “trade de deterioro”, en el que inversionistas se inclinan por activos tangibles como el lingote.

Esta lógica también conecta con el apetito por alternativas como bitcoin en ciertos perfiles de riesgo, aunque el comportamiento intradía y la volatilidad de las criptomonedas responden a dinámicas adicionales. En todo caso, el oro sigue siendo la referencia clásica cuando se habla de cobertura frente a debilidad del dólar o incertidumbre macro.

El “trade de deterioro” ya había sido un motor importante de la tendencia alcista de varios años del oro antes de un retroceso abrupto a finales de enero. Ese antecedente ayuda a entender por qué, ante un nuevo episodio de dudas sobre política comercial y finanzas públicas, los traders vuelven a mirar el metal como termómetro de estrés.

La Reserva Federal y el viento en contra de un activo que no paga intereses

No todo juega a favor del oro. La perspectiva de una pausa a corto plazo en las tasas de interés de Estados Unidos puede presentar vientos en contra para el metal, precisamente porque el oro no ofrece rendimiento. En ciclos de tasas altas, muchos portafolios prefieren instrumentos que generan intereses.

La presidenta del Banco de la Reserva Federal de Boston, Susan Collins, dijo el martes que las tasas probablemente permanecerán sin cambios “durante algún tiempo”. La funcionaria apuntó a que datos económicos recientes muestran una mejora en el mercado laboral estadounidense, un elemento que tiende a reducir la urgencia de recortes.

Además, las actas de la reunión de política de enero de la Fed, publicadas a principios de este mes, mostraron que los funcionarios parecían ser cautelosos a la hora de reducir los costos de los préstamos. Esa cautela sostiene un escenario de “tasas más altas por más tiempo”, que suele fortalecer al dólar y presionar al oro.

La sesión, por tanto, reflejó un equilibrio inestable: el oro sube por cobertura ante aranceles y tensión geopolítica, pero enfrenta el freno de una política monetaria que no se apresura a flexibilizar. Según Bloomberg, el Índice Bloomberg Dollar Spot se mantuvo estable, mientras el platino avanzó y el paladio también subió.


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