Por Canuto  

El yen japonés se fortaleció con fuerza frente al dólar y alcanzó su nivel más alto en un mes, en un mercado que evalúa tanto una posible intervención de Tokio como una subida de tipos del Banco de Japón. La moneda avanzó más de 1% después de cruzar recientemente el umbral de 160 yenes por dólar, mientras los operadores reaccionan a comentarios más agresivos de funcionarios del BOJ y a la decisión monetaria prevista para el 18 de septiembre.

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  • El yen subió más de 1% y llegó brevemente a 156,15 yenes por dólar, su mejor nivel desde el 3 de agosto.
  • Japón gastó JPY 15,4 billones para respaldar su moneda entre el 30 de julio y el 26 de agosto, con participación coordinada de Estados Unidos.
  • Los mercados aumentan sus apuestas por una subida de tipos del BOJ después de comentarios de Hajime Takata y Kazuo Ueda.

 


 

El yen japonés avanzó más de 1% frente al dólar estadounidense el jueves y llegó brevemente a 156,15 yenes por dólar, según datos de LSEG, para alcanzar su nivel más fuerte en un mes.

La moneda también ganó terreno frente al euro y la libra esterlina, mientras los operadores analizaban si el movimiento respondía a una nueva intervención de las autoridades japonesas o a un cambio más profundo en las expectativas sobre los tipos de interés.

El repunte se produjo después de que el yen cruzara esta semana la zona de 160 por dólar, un nivel que los participantes del mercado consideran especialmente sensible porque suele aumentar la probabilidad de una acción oficial. CNBC reportó que la próxima decisión de política monetaria del Banco de Japón está prevista para el 18 de septiembre, una reunión que ahora concentra la atención de los operadores por las señales más firmes emitidas por varios responsables del banco central.

El yen vuelve a estar bajo vigilancia

La recuperación de la moneda japonesa reavivó las especulaciones sobre una posible intervención cambiaria, especialmente después de un movimiento similar de aproximadamente 1% registrado el miércoles. El yen cotizaba alrededor de 156,4 por dólar a las 6:20 a. m., hora del este de Estados Unidos, después de haber alcanzado durante la sesión un máximo de 156,34 según el resumen de mercado citado por la fuente.

Japón informó que gastó un récord de JPY 15,4 billones, equivalentes a unos USD $98.000 millones, para impulsar el yen entre el 30 de julio y el 26 de agosto. Estados Unidos confirmó por separado su participación en un esfuerzo coordinado realizado a finales de julio, mediante el cual utilizó sus reservas de divisas para comprar yenes, aunque Washington no ha revelado el importe exacto de la operación.

Una fotografía de Reuters tomada el 31 de julio mostró una libreta del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, con una anotación que indicaba una orden de compra de yenes por entre USD $5.000 millones y USD $10.000 millones. Bessent afirmó el lunes que esperaba que el gobierno japonés y el Banco de Japón adoptaran medidas capaces de conducir a un yen más fuerte, además de instar en privado a funcionarios a comunicar con mayor claridad la trayectoria de los tipos de interés, según medios locales.

Atsushi Mimura, viceministro de Finanzas de Japón para Asuntos Internacionales, declaró el jueves que las autoridades no estaban “ni satisfechas ni tranquilas” con los movimientos recientes y que permanecían en un estado de “máxima alerta”. Sus comentarios reflejan la preocupación de Tokio y Washington por las oscilaciones desordenadas del yen, que podrían afectar las condiciones de financiación y alterar los flujos de capital en mercados internacionales.

Las apuestas por el Banco de Japón ganan fuerza

Varios analistas consideran que el avance del yen probablemente se explica más por las expectativas de una subida de tipos del BOJ que por una intervención confirmada. Takuji Okubo, economista jefe de Japan Macro Advisors, dijo que una acción oficial era posible, pero señaló que no creía que el Ministerio de Finanzas hubiera realizado recientemente una intervención pequeña y silenciosa de ese tipo.

Okubo atribuyó como explicación más probable la reacción del mercado a los comentarios del gobernador del BOJ, Kazuo Ueda, que habrían consolidado la percepción de una alta probabilidad de subida de tipos en septiembre. Chris Turner, jefe global de mercados de ING, también expresó dudas sobre si el movimiento del miércoles fue una intervención, debido a la ausencia de dislocaciones visibles en los sistemas electrónicos de emparejamiento de divisas.

Las expectativas de un endurecimiento monetario aumentaron después de que Hajime Takata, miembro del consejo del BOJ, afirmara el miércoles que el banco central debería elevar los tipos “con agilidad” para responder al aumento de la inflación. Según un informe y traducción de Reuters, Takata también sugirió que las próximas decisiones podrían avanzar con mayor rapidez o incluir movimientos más amplios que el ritmo semestral observado recientemente.

Ueda, por su parte, dejó abierta la posibilidad de tipos más altos en comentarios realizados el martes, una señal que los operadores interpretaron junto con la declaración de Takata y la fortaleza reciente de los precios. El Banco de Japón mantiene su próxima reunión el 18 de septiembre, por lo que el mercado seguirá examinando cada comentario oficial en busca de indicios sobre el calendario y la magnitud de cualquier ajuste.

Intervención, bonos y riesgos internacionales

Los analistas de Deutsche Bank señalaron que el mercado también está atento a rumores sobre una eventual intervención durante condiciones de negociación reducidas en la llamada “Semana de la Plata”. Ese periodo cierra los mercados japoneses durante tres días inmediatamente después de la reunión del BOJ, una circunstancia que podría reducir la liquidez y amplificar el impacto de una operación oficial, aunque la fuente no confirmó que Tokio estuviera preparando una acción.

La evolución del yen ocurre en paralelo con cambios en el mercado de deuda japonés. Los rendimientos de los bonos del gobierno se moderaron después de una sólida venta de títulos a 30 años el jueves, tras haber enfrentado presión por una liquidación global y por las dudas de los inversores sobre la posición fiscal de Japón mientras el país termina de preparar su presupuesto de 2027.

La moneda japonesa también tiene implicaciones para los bonos del Tesoro estadounidense porque los inversores de Japón son, por amplio margen, los mayores tenedores extranjeros de esa deuda. Datos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos mostraron que las carteras japonesas mantenían USD $1,116 billones en bonos del Tesoro hasta junio, frente a USD $1,143 billones en mayo, por lo que Japón continuaba siendo el mayor tenedor extranjero. Una debilidad prolongada del yen podría incentivar una reducción adicional de esas posiciones, según los analistas citados.

Turner advirtió que las expectativas de una subida de tipos de la Reserva Federal este mes probablemente mantendrían cierto respaldo para el dólar frente al yen. A su juicio, una recuperación sostenible de la moneda japonesa requeriría un Banco de Japón mucho más agresivo y nuevas iniciativas que incentiven la inversión interna en Japón, factores que podrían determinar si el repunte actual se consolida o pierde fuerza.

Qué observar antes de la decisión monetaria

El mercado deberá distinguir entre una apreciación impulsada por operaciones oficiales y otra basada en una revisión duradera de las expectativas monetarias. La ausencia de confirmación sobre una nueva intervención impide atribuir automáticamente el avance del yen a compras de las autoridades, mientras los comentarios de Ueda y Takata ofrecen una explicación vinculada al posible cambio de tipos.

La cifra de JPY 15,4 billones gastada entre finales de julio y agosto muestra, sin embargo, la escala que Tokio está dispuesto a utilizar cuando considera que los movimientos cambiarios se vuelven desordenados. La participación estadounidense añade una dimensión internacional al episodio, ya que cualquier operación coordinada puede influir en las expectativas sobre el dólar, los bonos del Tesoro y la liquidez global.

Para los operadores, la zona de 160 yenes por dólar seguirá funcionando como una referencia política y financiera, aunque no constituye por sí sola una garantía de intervención. La reacción de los mercados dependerá de la velocidad del movimiento, de su impacto sobre las condiciones de negociación y de la comunicación que las autoridades japonesas utilicen para explicar sus próximos pasos.

La decisión del 18 de septiembre será el siguiente punto de definición para el yen, los bonos japoneses y las estrategias de divisas basadas en la diferencia de tipos entre Japón y Estados Unidos. Hasta entonces, cada señal del BOJ y del Ministerio de Finanzas puede alimentar nuevas apuestas alcistas sobre la moneda o reforzar la cautela ante una intervención que todavía no ha sido confirmada.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.

 


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