La consola de $500 ha muerto. La crisis de RAM, las tarifas y la expansión de la IA han llevado los precios a niveles insostenibles, y la próxima generación de consolas (PS6 y Proyecto Helix) costará alrededor de $1.000. Te contamos por qué no hay vuelta atrás.
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- La consola de $500 desapareció: PS5 y Xbox Series X ya superaron ese precio, y la crisis de RAM agravó todo.
- La PS6 y la próxima Xbox costarán cerca de $1.000: Sony ya dijo que no subsidiará el costo, y Microsoft apunta a un hardware tipo PC.
- El mercado se acostumbrará: como pasó con las GPU, los fabricantes fijarán precios altos porque los consumidores ya pagaron cifras infladas.
El hardware de juego es más caro que nunca. Las consolas de la generación actual (PS5 y Xbox Series X) se lanzaron en 2020 por USD $500, pero desde entonces solo han subido de precio. La crisis de RAM, las tarifas comerciales y el auge de la inteligencia artificial han creado una tormenta perfecta que eleva los costos de fabricación.
IGN, citado en este análisis, advierte que incluso cuando pase la escasez de chips, los próximos lanzamientos (PS6 y Proyecto Helix de Xbox) costarán alrededor de USD $1.000. La era de la consola asequible se terminó.
Un precio de entrada que se rompió
Durante dos décadas, el precio estándar para una consola nueva fue de USD $500. Xbox 360, PS3, PS4, Xbox One, todas se lanzaron en ese rango, con variantes más baratas después.
Esta generación, la PS5 y la Xbox Series X debutaron a USD $500 en 2020, pero la pandemia y la escasez de chips mantuvieron el precio alto durante años. Cuando la oferta se estabilizó en 2023, llegaron las tarifas de Trump y luego la crisis de RAM.
La expansión de centros de datos de IA provocó una escasez mundial de memoria, afectando a las GPU, el almacenamiento y la RAM. Esto llevó a un PS5 Pro de USD $899 y una Xbox Series X de USD $749. Hasta Nintendo tuvo que lanzar el Switch 2 a USD $449.
Valve dice que la crisis de memoria está empeorando, y Micron, el fabricante de RAM, espera que dure hasta 2028. Pero incluso si se resuelve, los precios no volverán a bajar.
Los consumidores ya se están acostumbrando a pagar cerca de USD $1.000 por hardware de juego. Eso elimina cualquier incentivo para que Sony y Microsoft fijen precios más bajos en el futuro.
El efecto GPU: cómo la escasez fija precios altos
Un precedente claro es el mercado de tarjetas gráficas. En 2017 y 2020, el auge de la minería de criptomonedas causó escasez y precios inflados por revendedores.
Cuando la oferta volvió a la normalidad, los fabricantes lanzaron las nuevas generaciones con precios mucho más altos que antes. La gente ya estaba acostumbrada a pagar más, así que el mercado lo aceptó.
Algo similar está ocurriendo con las consolas. La demanda de la PS5 ha sido enorme incluso con precios altos. El Switch 2 se convirtió en la segunda consola más vendida en la historia de EE. UU., a pesar de su precio elevado.
Sin embargo, el Steam Deck ha visto caer su demanda tras los aumentos, pero existen opciones más baratas en el mercado. La competencia no será suficiente para frenar la subida.
Según IGN, Sony ya dijo que no subsidiará el costo de la PS6, y el Proyecto Helix de Xbox se perfila más como una PC que como una consola tradicional.
La inflación y el costo real de las consolas
Ajustado por inflación, la PS3 de 60 GB lanzada a USD $600 en 2006 equivaldría a casi USD $1.000 hoy. En ese contexto, los precios actuales no son tan altos.
La inflación en EE. UU. alcanzó un récord de 40 años en 2022 y se ha mantenido por encima de lo normal. Todo cuesta más, y el hardware de juego no es una excepción.
La crisis de RAM no solo afecta a las consolas, sino también a las GPU, los discos duros y la memoria de los PC. El costo de fabricación sube y los fabricantes lo trasladan al consumidor.
La próxima generación, prevista para 2029, ya no tendrá el precio de lanzamiento de USD $500. La pregunta no es si costará USD $1.000, sino cuándo llegará a esa cifra.
La burbuja de IA podría estallar, pero eso no devolverá los precios a niveles anteriores. La industria asumió que el consumidor está dispuesto a pagar más.
El fin de la fiesta
Bo Moore, gerente senior de tecnología de IGN, escribió que la consola de USD $500 se ha ido para siempre. La oferta y la demanda se han ajustado a nuevos estándares.
Con la PS6 y el Proyecto Helix en el horizonte, los precios altos son inevitables. La estrategia de subsidiar consolas para vender juegos parece obsoleta.
Los costos de producción, la inflación y la escasez de componentes han cambiado las reglas del juego. Los consumidores tendrán que decidir si pagar USD $1.000 por una consola es viable.
La demanda parece dispuesta a seguir, como demuestran las ventas del Switch 2. La industria confía en que los jugadores se adaptarán, así como se adaptaron al aumento de las GPU.
La era de la consola barata terminó, y no hay vuelta atrás. Los próximos años serán un desafío para los bolsillos de los gamers.
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