Por Canuto  

S&P Dow Jones Indices mantiene sus requisitos de elegibilidad para el S&P 500, negando el acceso rápido a mega IPO como SpaceX y OpenAI, lo que retrasa miles de millones de dólares en flujos de fondos pasivos.

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  • S&P Dow Jones rechazó las solicitudes para flexibilizar los criterios de inclusión al S&P 500, cerrando la vía de entrada rápida para megacaps como SpaceX.
  • La decisión posterga hasta al menos un año la posibilidad de que SpaceX ingrese al índice, y retrasa compras pasivas estimadas en USD $14.000 millones solo para la compañía.
  • Otros índices como Nasdaq y FTSE Russell ya habían facilitado la entrada acelerada, pero S&P mantiene su requisito de rentabilidad GAAP y 12 meses de listing.

 


El comité del S&P Dow Jones Indices ha decidido no modificar las reglas históricas de elegibilidad para el índice S&P 500, bloqueando la entrada rápida de las mega empresas tecnológicas que están por salir a bolsa, como SpaceX, OpenAI y Anthropic.

Esta negativa implica que ni el tamaño ni la expectación de una oferta pública inicial (IPO) son suficientes para sortear los estrictos filtros de rentabilidad, flotación y antigüedad bursátil que han regido durante décadas en el referente más seguido del mercado accionario mundial.

La consulta pública lanzada por S&P a finales de abril preguntaba si debían acortarse los doce meses de experiencia posteriores a la IPO o si se podía eximir a las empresas excepcionalmente grandes de los umbrales de ganancias y capital flotante.

La respuesta del proveedor de índices, contenida en un comunicado de prensa emitido el jueves, fue clara: no se concederán excepciones basadas únicamente en la capitalización de mercado.

Tres barreras que SpaceX y los unicornios de IA no pueden esquivar

Son tres los requisitos esenciales frenan la inclusión inmediata en el S&P 500. El primero es un periodo de madurez de doce meses de cotización pública, tiempo que ninguna empresa recién listada puede acelerar. El segundo exige que al menos el 10% de las acciones esté en manos del público inversor, una cifra que en las megacaps privadas suele cumplirse sin dificultad.

El tercero, y quizás el más doloroso para las compañías que aún consumen capital, es la obligación de reportar ganancias netas positivas según principios contables GAAP (Generally Accepted Accounting Principles o Principios de contabilidad generalmente aceptados) tanto en el trimestre más reciente como en la suma de los últimos cuatro.

SpaceX reportó en 2025 ingresos récord de USD $18.670 millones, un 33% más que el año previo, pero una pérdida neta de USD $4.940 millones. Esto significa que, incluso si su IPO se concreta, la empresa de Elon Musk deberá esperar al menos un año y encadenar cuatro trimestres consecutivos de ganancias contables antes de poder aspirar al índice insignia de S&P.

Ashish Kumar, periodista de Cryptopolitan, recordó en un análisis que Tesla también tuvo que aguardar varios años hasta diciembre de 2020 para ser incluida, mientras que plataformas como Uber y Airbnb pasaron largas temporadas en otros índices antes de recibir el visto bueno. Este historial pesa sobre las startups de inteligencia artificial que aún no han demostrado rentabilidad consistente.

Miles de millones en pausa

Según estimaciones de Bloomberg Intelligence, la inclusión inmediata de SpaceX habría disparado compras pasivas forzadas por valor de USD $14.000 millones. Para OpenAI la cifra se ubicaba por encima de los USD $8.000 millones, y para Anthropic PBC rondaba los USD $4.600 millones. Esos capitales representan la demanda automática de los fondos que replican al S&P 500 y que, por contrato, deben incorporar cualquier acción que entre en el índice.

El dinero pasivo estadounidense gestiona aproximadamente USD $7,5 billones que siguen directamente al S&P 500, más otros USD $3,4 billones en activos de gestión activa referenciados a él. En total, los fondos mutuos y ETF de bolsa norteamericana sumaban USD $14,4 billones a finales de abril, frente a USD $8,2 billones en manos activas.

Así, cualquier movimiento en la composición del índice mueve mareas de liquidez que las IPO de empresas con mega capitalizaciones de mercado estaban esperando capitalizar.

La división en la industria de índices

La postura conservadora del S&P contrasta con la de sus rivales. Nasdaq Inc. modificó sus reglas a principios de mayo de 2026 y ahora permite que las megacaps se unan al Nasdaq 100 tras solo quince días de negociación, muy por debajo de los tres meses previos.

FTSE Russell adoptó un enfoque similar, acortando la espera a apenas cinco sesiones bursátiles. Esta divergencia refleja un debate más profundo sobre si los índices deben adaptarse a empresas que alcanzan valuaciones billonarias mucho antes de cotizar en bolsa.

James Seyffart, analista de ETF en Bloomberg Intelligence, se mostró “genuinamente sorprendido” por la firmeza del S&P, pero añadió que “el S&P es el líder del mercado y puede desafiar la tendencia”.

Los críticos de la flexibilización sostienen que las reglas existen para evitar que los índices persigan modas pasajeras y para proteger a los inversores pasivos de la volatilidad típica de los primeros meses de una acción nueva. Michael O’Rourke, estratega jefe de JonesTrading Institutional Services, escribió en una nota que “el comité del índice S&P Dow Jones merece crédito por mantener los estándares que hicieron del S&P 500 el punto de referencia del mercado de acciones de EE.UU.”.

Art Hogan, de B. Riley Wealth, reforzó el argumento al señalar, en declaraciones recogidas por Reuters, que “hacer excepciones porque las empresas son muy grandes y han sido privadas durante mucho tiempo pero aún no son rentables no tenía mucho sentido”.

Implicaciones para el mercado y las futuras IPO

La decisión no solo enfría las expectativas de los unicornios tecnológicos; también altera la estrategia de los inversionistas institucionales que habían anticipado un aluvión de compras pasivas. Los fondos indexados deberán aguardar a que las compañías cumplan con cada requisito, lo que podría reducir la subida inicial de precio que suele acompañar a la entrada en un índice tan relevante.

SpaceX, que se perfila para protagonizar la mayor IPO de la historia con un valor objetivo de USD $1,75 billones y una meta de recaudación de USD $75.000 millones, tendrá que partir sin el viento a favor del dinero pasivo.

Los analistas consultados por Bloomberg destacan que esta pausa podría dar más tiempo a los inversores activos para fijar un precio justo antes de que la acción sea arrastrada por la inercia del índice.

En el trasfondo queda abierta la pregunta de si las reglas escritas para una era de blue chips industriales siguen siendo el mejor filtro para una economía dominada por plataformas de tecnología intensiva en capital. La respuesta de S&P DJI es, por ahora, un rotundo no.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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