Por Canuto   SpaceX se prepara para debutar en Nasdaq con una recomendación de “Outperform” por parte de Oppenheimer y un precio objetivo de USD $190, una apuesta que implica una valuación de USD $2,5 billones. El entusiasmo, sin embargo, convive con dudas relevantes sobre Starship, la viabilidad de los centros de datos orbitales, el bajo float y la volatilidad esperada en sus primeros días de cotización. ***
  • Oppenheimer inició cobertura de SpaceX con recomendación de Outperform y objetivo de USD $190, un 40% por encima del precio de salida de USD $135.
  • La firma sostiene que el potencial de SpaceX está ligado a comunicaciones, nube e IA desde el espacio, con un mercado direccionable de USD $10 billones hacia 2035.
  • El reporte también advierte riesgos por la elevada valuación, la falta de prueba de la tecnología orbital, el bajo float de 4,3% y la dependencia de Starship.

SpaceX debutará en Nasdaq este viernes bajo el ticker SPCX, y lo hará con una primera señal de respaldo desde Wall Street. Oppenheimer inició cobertura sobre la compañía con una calificación de Outperform y un precio objetivo de USD $190, un nivel que supone un alza de 40% frente al precio de oferta pública inicial de USD $135.

Esa estimación coloca a SpaceX en una valoración cercana a USD $2,5 billones. La cifra por sí sola refleja el tono del entusiasmo que rodea la llegada bursátil de la empresa de Elon Musk, pero también deja ver el tamaño de las expectativas ya incorporadas en el papel desde su debut.

Para lectores menos familiarizados con este tipo de coberturas, una recomendación de Outperform implica que el analista espera que la acción rinda mejor que el mercado o que su grupo comparable. No es una garantía de subida, pero sí una señal clara de optimismo por parte de la firma que inicia seguimiento.

Según explicó Timothy Horan, analista de Oppenheimer citado por Yahoo Finance, SpaceX busca converger comunicaciones y computación en la nube mediante infraestructura basada en el espacio. El especialista la describió como “la única compañía de IA verticalmente integrada con el capital, los datos, los LLMs, el hardware, la fabricación y el talento de ingeniería requeridos”.

La tesis más ambiciosa detrás de esa visión se apoya en los llamados centros de datos orbitales. En términos simples, se trata de llevar capacidad de procesamiento y cómputo al espacio, algo que hoy sigue siendo una idea altamente especulativa y sin despliegue comercial probado a gran escala.

Oppenheimer considera que SpaceX podría atacar un mercado total direccionable de USD $10 billones para 2035. Ese cálculo depende, en buena medida, de que la empresa logre combinar su negocio de lanzamientos, su constelación satelital y la futura infraestructura de IA para crear una plataforma integrada que hoy no tiene un equivalente directo.

La apuesta por Starship y la infraestructura orbital

El informe plantea que la clave del retorno esperado está en el despliegue de centros de datos orbitales y en la capacidad de lanzar ese equipo al espacio de forma masiva. Para ello, Horan indicó que SpaceX apunta a realizar 10.000 lanzamientos de Starship al año, o 27 por día.

El objetivo operacional descrito por el analista es de gran escala: desplegar 1 millón de centros de datos orbitales y 100.000 satélites de comunicaciones. Esa red, siempre según la tesis expuesta por Oppenheimer, respaldaría un teravatio de chips propios fabricados por la compañía.

El reporte sostiene que el crecimiento podría acelerarse en 2027, siempre que Starship entre en servicio comercial. Pero la advertencia también es explícita: el cohete “debe entrar en servicio comercial antes de fin de año” para que las estimaciones financieras del banco se mantengan vigentes.

Esa condición convierte a Starship en una pieza crítica de la historia bursátil de SpaceX. No se trata solo de una plataforma de lanzamiento, sino de la columna vertebral de un modelo que pretende conectar transporte espacial, telecomunicaciones y capacidad computacional para IA en una sola arquitectura de negocios.

En el mercado, este tipo de narrativa suele atraer a inversionistas dispuestos a pagar múltiplos muy elevados por crecimiento futuro. Sin embargo, también expone a la acción a correcciones bruscas si se retrasa la ejecución técnica, si los costos superan lo previsto o si la hoja de ruta comercial no avanza al ritmo prometido.

Contratos de centros de datos y señales de corto plazo

En el corto plazo, Oppenheimer ve impulso en la computación terrestre y en los servicios de IA. De acuerdo con el reporte, SpaceX firmó más de USD $26 billones en acuerdos anuales de capacidad de centros de datos durante el último mes.

Entre esos contratos destacan acuerdos de cómputo Colossus con Anthropic por un valor de USD $1,25 billones por mes y con Google por USD $920 millones por mes. Ambos convenios, no obstante, incluyen cláusulas de terminación a 90 días, un detalle que reduce su visibilidad de largo plazo.

Esos acuerdos han recibido críticas, en parte por la corta duración efectiva que permiten esas cláusulas de salida. También pesan dudas sobre posibles esquemas de financiación circular, un punto sensible cuando el mercado evalúa si los ingresos reflejan demanda estructural o actividad menos sólida de lo que aparenta.

El atractivo inmediato de estos contratos es que ofrecen una base narrativa para sostener la idea de que SpaceX no depende exclusivamente del sueño orbital. Si el cómputo espacial tarda más de lo esperado, sus centros de datos terrestres, incluyendo Colossus, podrían funcionar como un respaldo operativo y comercial.

Aun así, el mercado probablemente distinguirá entre ingresos de infraestructura ya instalada y promesas de expansión futura. En empresas con valoraciones tan exigentes, el origen y la calidad de los ingresos suelen ser tan relevantes como el crecimiento bruto reportado en los titulares.

Valuación exigente, riesgos técnicos y volatilidad esperada

El propio Horan reconoció que existen riesgos relevantes para quien compre la acción. Con una cotización equivalente a más de 100 veces los ingresos pasados, SpaceX luce cara incluso para estándares de compañías de alto crecimiento vinculadas a tecnología e inteligencia artificial.

Otro frente de riesgo es tecnológico. El informe advierte que la infraestructura detrás de los centros de datos en el espacio no está probada, y menciona de forma específica el problema de la gestión térmica de los chips en órbita. Horan señaló que lograrlo “en cuatro años parece desafiante”.

Junto a eso aparecen los riesgos regulatorios, de ejecución y los asociados al propio Elon Musk. En compañías donde la figura del CEO tiene un peso tan central, cualquier controversia pública, cambio de prioridades o tensión con reguladores puede incidir sobre la acción con rapidez.

Oppenheimer también llamó la atención sobre el reducido float de SpaceX. Apenas cerca de 4,3% de las acciones quedarán negociándose libremente, un nivel que puede generar un desequilibrio importante entre oferta y demanda en las primeras sesiones del mercado.

La firma espera que ese factor, sumado al interés minorista y a una posible inclusión acelerada en índices, derive en “alta volatilidad, con acciones negociándose al alza inicialmente”. En otras palabras, el entusiasmo de apertura podría empujar el precio por encima del nivel al que muchos inversionistas esperaban acceder.

Ese patrón no sería del todo nuevo. Horan comparó la situación con ofertas públicas históricas de float pequeño, como ARM y Google, que subieron en su primer día antes de atravesar tramos volátiles y, finalmente, registrar recorridos sólidos durante 12 meses.

La advertencia final, sin embargo, es clara: no existe garantía de que los inversionistas puedan comprar al precio de USD $135 fijado por los suscriptores. Según el reporte, las acciones de SpaceX tendrían un “precio” después del cierre del jueves, aunque probablemente se mantendrán en su precio original de oferta, antes de comenzar a cotizar formalmente el viernes.

Para el mercado, el debut de SpaceX mezcla varios ingredientes que suelen amplificar los movimientos iniciales: una marca globalmente reconocida, exposición a IA, una narrativa futurista, escasez de papel en circulación y una figura ejecutiva polarizante. Ese cóctel puede impulsar una apertura fuerte, pero también elevar la sensibilidad ante cualquier señal de decepción.

En síntesis, la cobertura de Oppenheimer refuerza la lectura de SpaceX como una de las apuestas más ambiciosas del mercado de capitales actual. Pero el mismo informe que celebra su potencial también subraya que buena parte de la tesis depende de metas técnicas y comerciales que todavía están lejos de comprobarse en condiciones reales.


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