Por Canuto  

Japón planea transformar su aparato de defensa con drones de bajo costo, inteligencia artificial y misiles de mayor alcance, mientras el envejecimiento poblacional y la presión de China obligan a Tokio a replantear sus capacidades militares.
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  • Japón solicitó JPY 8,9 billones, equivalentes a unos USD $55.600 millones, para su defensa durante el año fiscal 2027.
  • El plan contempla drones de ataque lanzados desde el aire o el mar, misiles hipersónicos submarinos y una plataforma integrada de IA.
  • Tokio también quiere sostener su industria militar mediante fábricas estatales, apoyo a contratistas y fondos para investigación.


Japón prepara una transformación de su aparato de defensa basada en drones, inteligencia artificial y misiles de mayor alcance, de acuerdo con los detalles preliminares de una solicitud presupuestaria divulgada por su Ministerio de Defensa. La propuesta asciende a JPY 8,9 billones, unos USD $55.600 millones, para el año fiscal que comenzará en abril de 2027, aunque el monto final todavía podría aumentar cuando el gobierno defina su nueva estrategia de seguridad y defensa.

Un presupuesto orientado a la nueva guerra

La cifra preliminar representa un incremento moderado frente a los JPY 8,8 billones, equivalentes a unos USD $55.000 millones, solicitados para el año fiscal actual. Sin embargo, el ministerio advirtió que los detalles adicionales llegarán más adelante, después de que la primera ministra Sanae Takaichi apruebe una estrategia destinada a reforzar la capacidad de contraataque de Japón.

El cambio se inscribe en el plan de defensa a cinco años establecido en 2022, mediante el cual Japón duplicó su gasto militar hasta aproximadamente el 2% de su producto interno bruto. Tokio justifica ese esfuerzo por la necesidad de fortalecer el papel operativo de sus Fuerzas de Autodefensa y responder a la creciente asertividad de China, mientras Pekín ha denunciado el proceso como un “nuevo militarismo”.

El Ministerio de Defensa sostiene que la guerra está cambiando y que el despliegue masivo de drones observado en Ucrania ofrece una referencia concreta para modernizar sus capacidades. En un folleto sobre la solicitud, la institución afirmó que pretende “fortalecer drásticamente su capacidad de disuasión y respuesta transformando su capacidad de defensa” para adaptarse a ese entorno.

La presión no proviene únicamente del entorno geopolítico, sino también de la demografía japonesa. Los funcionarios consideran que las armas no tripuladas pueden ayudar a compensar la reducción del personal militar provocada por el envejecimiento y la contracción de la población, al tiempo que permiten cubrir más áreas con menos efectivos.

Associated Press reportó que la nueva solicitud prioriza armas no tripuladas de bajo costo, producidas dentro de Japón y en grandes volúmenes. El objetivo es reducir el gasto por unidad, limitar la exposición de los soldados y construir una red de defensa aérea con una relación más eficiente entre costos y cobertura.

Drones y misiles para reforzar el contraataque

El ministerio planea combinar drones de ataque con misiles de largo alcance para ejecutar contraataques de manera más rentable. Para el año fiscal que iniciará en abril de 2027, solicitó fondos por una cantidad aún no especificada para adquirir sistemas no tripulados capaces de lanzarse desde encima o debajo del agua.

La propuesta apunta a que Japón pueda desplegar plataformas relativamente baratas junto con armas convencionales de mayor alcance, una combinación que ampliaría las opciones disponibles ante una amenaza. El planteamiento también refleja una tendencia internacional hacia sistemas autónomos y semiautónomos capaces de operar cerca de zonas disputadas sin exponer directamente a tripulaciones.

Desarrollar una industria nacional de drones, no obstante, representa un desafío considerable para Tokio. Expertos citados en la información señalaron que el mercado comercial japonés está dominado por importaciones procedentes de China, una dependencia que podría complicar la creación rápida de cadenas locales de componentes, software y fabricación.

Japón ya ha fortificado su región suroeste con misiles de mayor alcance e interceptores durante los últimos años. Como siguiente paso para fortalecer su capacidad de contraataque, el Ministerio de Defensa busca desarrollar misiles hipersónicos que puedan lanzarse desde submarinos, una tecnología que combinaría velocidad, alcance y capacidad de ocultamiento.

El énfasis en sistemas submarinos responde a la necesidad de preservar opciones de respuesta incluso bajo condiciones de emergencia. La información disponible no especifica el costo del programa ni el calendario técnico para completar esos misiles, por lo que la solicitud presupuestaria representa una intención de desarrollo y no una confirmación de despliegue operativo.

La inteligencia artificial entra al mando militar

Otro componente central del plan es una plataforma integrada de inteligencia artificial para los sistemas de mando y control. El ministerio espera utilizarla para acelerar y mejorar la precisión de decisiones relacionadas con la evaluación del campo de batalla y la selección de objetivos, dos tareas que dependen de procesar grandes volúmenes de datos en poco tiempo.

Japón evalúa incorporar tecnologías extranjeras ya disponibles, incluidas soluciones desarrolladas en Estados Unidos, mientras fortalece sus capacidades nacionales. Funcionarios también consideran una combinación de herramientas foráneas y locales, una opción que podría reducir los tiempos de implementación sin abandonar el objetivo de construir una base tecnológica propia.

El proyecto contempla un sistema denominado “orquestador de IA”, diseñado para integrar y utilizar múltiples sistemas de inteligencia artificial. Según el planteamiento del ministerio, la plataforma deberá garantizar la selección y el funcionamiento autónomos de esas herramientas, lo que abre interrogantes operativos sobre supervisión, responsabilidad y control humano que no aparecen resueltos en la solicitud preliminar.

La modernización digital incluye además una “nube del Ministerio de Defensa” para transmitir datos altamente sensibles y mantener redes de comunicación estables durante emergencias o desastres. La institución no detalló los costos esperados de la plataforma, el orquestador ni la nube, de modo que la escala financiera de esta infraestructura quedará definida en etapas posteriores.

El valor estratégico de la IA dependerá tanto de los algoritmos como de la calidad de los datos y la resiliencia de las redes que los conecten. En un escenario de conflicto o desastre, una plataforma centralizada podría acelerar el análisis, pero también convertir la protección de los sistemas de comunicación y la seguridad de la información en prioridades críticas.

Tokio busca asegurar su industria de defensa

El Ministerio de Defensa sostiene que la disuasión requiere una producción estable y sostenible de equipamiento militar. Sus funcionarios advirtieron que Japón debe reducir el riesgo de escasez provocado por la salida de proveedores, un problema que podría afectar la capacidad de reponer sistemas y mantener operaciones prolongadas.

Para responder a esa preocupación, la solicitud incluye fondos no especificados para crear un sistema estatal operado por contratistas. Bajo ese esquema, el gobierno adquiriría fábricas y subcontrataría su fabricación a empresas privadas, con la intención de garantizar el suministro constante de equipos considerados esenciales para la defensa.

El presupuesto también contempla apoyo para la investigación y el desarrollo de compañías vinculadas al sector, así como recursos para procesos de reestructuración. La meta es fortalecer la producción y mejorar la eficiencia, especialmente en una industria que debe ampliar sus capacidades tecnológicas sin perder proveedores especializados.

Los resultados financieros de grandes contratistas como Mitsubishi Heavy Industries, Kawasaki Heavy Industries e IHI Corp. han mejorado a medida que Japón refuerza sus fuerzas armadas y amplía sus exportaciones de armas. Ese crecimiento, sin embargo, no representa la situación general del sector, que sigue rezagado y enfrenta una base empresarial más reducida.

El límite constitucional que restringe el uso de la fuerza japonesa a la autodefensa ha condicionado históricamente el desarrollo de esa industria. Decenas de empresas abandonaron el negocio durante las últimas décadas debido a las bajas ganancias, la incertidumbre comercial y el temor a sufrir daños reputacionales por fabricar armas, especialmente sistemas letales.

La estrategia de Tokio intenta resolver esa fragilidad mediante una participación gubernamental más directa en la producción y la innovación. El desafío será equilibrar el aumento de la capacidad militar con las restricciones constitucionales, la dependencia tecnológica externa y el debate político que acompaña la expansión del papel de las Fuerzas de Autodefensa.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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