Una encuesta de Web Summit encontró que el 59% de sus 1.455 participantes siente que la inteligencia artificial elevó su carga laboral. Aunque muchos esperan más producción con equipos reducidos, el informe también refleja preocupación por el futuro de los puestos iniciales.
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- El aumento de la carga laboral fue más frecuente entre quienes trabajan en infraestructura de IA, software empresarial, hardware e IoT.
- El 42% cree que las empresas de su campo tendrán menos puestos de nivel inicial, mientras que los jóvenes expresan mayor inquietud por su empleo.
- La mayoría considera que la IA fortalece el pensamiento crítico, aunque los ingenieros muestran más escepticismo y la industria debate el nivel de inversión.
🤖 La IA aumenta la carga laboral para el 59% de los encuestados por Web Summit
La encuesta reunió a 1.455 participantes. Un 20% dijo que su carga disminuyó.
El 42% prevé menos puestos iniciales en su sector. Sobre el empleo total, las expectativas están divididas: 39% anticipa… pic.twitter.com/PXxutVvHbb
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El 59% de los encuestados por Web Summit dijo que la IA aumentó su carga laboral
El primer informe Estado de la Industria de Web Summit muestra que la inteligencia artificial no está reduciendo el trabajo para la mayoría de los participantes consultados: en muchos casos, acelera la producción y también eleva las expectativas sobre cuánto deben entregar.
Más producción, pero también más tareas
Casi seis de cada diez participantes en la encuesta de Web Summit dijeron que la inteligencia artificial había aumentado su carga laboral, frente a un 20% que afirmó que había disminuido y otro 20% que percibió pocos cambios. El estudio reunió las respuestas de 1.455 fundadores, inversores, ingenieros y creadores pertenecientes a la comunidad de la organización, que contestaron durante julio y agosto. Los resultados presentan las percepciones de ese grupo, no una medición de toda la fuerza laboral tecnológica.
La muestra se inclina hacia fundadores y personas que desarrollan productos, según el informe, un aspecto importante para interpretar sus conclusiones sobre herramientas y empleo. Algo más de un tercio de quienes respondieron eran mujeres y más de la mitad tenían entre 35 y 54 años. Esa composición permite entender a quiénes representan principalmente los datos y aconseja no asumir que describen por igual la experiencia de todos los sectores o grupos de edad.
El aumento de tareas aparece con mayor frecuencia en las áreas más próximas al desarrollo y despliegue de IA. Cerca del 70% de quienes trabajan en infraestructura de inteligencia artificial y aprendizaje automático dijo que su carga había crecido; la proporción llegó al 68% en SaaS y software empresarial, y al 67% en hardware e Internet de las Cosas. La encuesta muestra así que la familiaridad cotidiana con estas tecnologías no garantiza, por sí misma, una reducción del trabajo.
Por función, ingeniería y producto registraron el porcentaje más alto de respuestas que indicaban una carga laboral mayor, con 64%, seguidos por fundadores, con 63%. Entre inversores, ese resultado fue menos habitual: 42% reportó un aumento. Un ingeniero en Europa resumió el dilema al señalar que la IA acelera la producción y eleva las expectativas, pero puede generar exceso de confianza en los resultados y dejar poco tiempo para revisarlos.
Expectativas laborales y presión sobre los puestos iniciales
Las respuestas sobre el empleo en los próximos dos años no apuntan a una predicción única. Un 39% espera que aumente la plantilla en su campo, mientras que un 33% prevé una reducción y un 28% cree que habrá pocos cambios. La división refleja que, dentro de la misma industria, la expansión de nuevas tareas convive con la expectativa de que algunas empresas puedan hacer más con menos personal.
La perspectiva es más negativa cuando se pregunta específicamente por los puestos de nivel inicial. El 42% cree que su empresa tendrá menos empleos de ese tipo, y la preocupación aumenta entre quienes ocupan cargos ejecutivos: alcanza el 50% entre los encuestados de C-suite y el 58% entre los inversores. En contraste, el 55% de los estudiantes espera que haya más puestos iniciales, una diferencia que muestra cómo las expectativas varían según la posición de cada grupo ante el mercado laboral.
El informe también recoge una referencia a una noticia publicada por Financial Times en septiembre, según la cual UBS ahora busca habilidades de inteligencia artificial entre sus banqueros junior. Ese ejemplo sitúa la discusión más allá de las compañías que crean software: la adopción de IA puede modificar lo que los empleadores esperan de quienes comienzan su carrera. Sin embargo, la encuesta no establece que este caso represente a todas las empresas ni que la demanda de esas habilidades garantice más contrataciones.
La inquietud por el empleo propio fue más marcada entre los participantes jóvenes. Un 45% de las personas de 18 a 24 años dijo estar preocupado, frente al 32% de quienes tienen más de 55 años. Un ingeniero de Norteamérica expresó temor por la falta de contratación de desarrolladores principiantes y planteó qué ocurrirá cuando los profesionales sénior se jubilen o se marchen, así como quién corregirá los errores del trabajo generado por IA.
Debate sobre pensamiento crítico e inversión
En cuanto al efecto de la IA sobre el pensamiento crítico, el 55% consideró que lo fortalece, el 26% dijo que lo debilita y el 19% no observó diferencias. Los participantes mayores de 65 años fueron los más positivos, con un 71%, mientras que entre los de 18 a 24 años la proporción fue del 48%. La diferencia muestra percepciones distintas entre edades, aunque el sondeo recoge opiniones y no mide directamente cambios en las capacidades cognitivas.
Los ingenieros se mostraron más escépticos que el conjunto de encuestados: un 37% de ellos afirmó que la IA debilitaba su pensamiento crítico. Esa preocupación contrasta con la evaluación favorable de la mayoría y con el uso de estas herramientas en tareas técnicas. El resultado no demuestra que la tecnología cause un deterioro, pero sí indica que una parte relevante de quienes trabajan con ella cuestiona sus efectos sobre el análisis y la revisión.
La inversión en inteligencia artificial también divide a los participantes. Cerca de un tercio cree que todavía está en una etapa temprana y seguirá creciendo, mientras que un 32% considera que es excesiva y se desacelerará gradualmente; otro 10% espera una caída pronunciada. Entre quienes trabajan en ingeniería y producto, más de la mitad cree que la inversión ya es demasiado alta, una postura que sugiere cautela en áreas directamente vinculadas con la construcción de estas herramientas.
La encuesta menciona asimismo una advertencia reciente de Gartner: USD $3,5 billones en gasto relacionado con IA estarían expuestos al riesgo de futuras amortizaciones. Se trata de una alerta sobre posibles ajustes contables y no de una cifra que el informe presente como pérdida ya ocurrida. Al ponerla junto a las opiniones de los participantes, el estudio expone el contraste entre expectativas de crecimiento y dudas sobre cuánto capital podrá sostenerse.
Equipos más pequeños y habilidades en disputa
Alrededor del 42% de los encuestados espera que las empresas trabajen con equipos más pequeños capaces de producir más, una expectativa que sube a la mitad entre los fundadores. Solo un 9% prevé que los equipos crezcan. Esas respuestas ayudan a explicar por qué la adopción de IA puede asociarse a mayor productividad y, al mismo tiempo, a una preocupación por la cantidad y el tipo de empleos disponibles.
Los participantes usan en promedio 2,3 proveedores de inteligencia artificial, y el 43% recurre a tres o más. El informe no indica que todas esas herramientas cumplan la misma función ni que su uso garantice mejoras de productividad. Aun así, el dato retrata una adopción repartida entre varias plataformas dentro de la comunidad consultada, en lugar de una dependencia uniforme de un único proveedor.
Las respuestas sobre las habilidades más importantes para el futuro también difieren según el género. Un 41% de las mujeres eligió las habilidades emocionales y sociales, frente al 27% de los hombres; en cambio, el 37% de los hombres señaló capacidades técnicas y de ingeniería, frente al 24% de las mujeres. Son diferencias en las prioridades declaradas por los encuestados, no una prueba de que esos grupos posean habilidades distintas ni de que los empleadores vayan a valorar unas por encima de otras.
Nidhi Naithani, vicepresidenta sénior de operaciones de tecnología de Web Summit, dijo que la comunidad de ingeniería y desarrollo era la más preocupada por la seguridad laboral. A su juicio, esa inquietud puede parecer contraintuitiva porque ingenieros y fundadores suelen construir y adoptar primero estas tecnologías, pero precisamente por eso tienen una visión directa de su impacto. Web Summit publicó los resultados antes de su evento en Lisboa, previsto del 9 al 12 de noviembre.
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