Por Canuto  

Teradyne Robotics abrió una disputa judicial contra una filial alemana de JAKA ante el Tribunal Unificado de Patentes, en un caso que podría extender sus efectos por gran parte de Europa y que acusa al fabricante chino de utilizar tecnología protegida en hardware y software.
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  • Teradyne Robotics A/S demandó en Copenhague a una filial alemana de JAKA por presunta infracción de patentes.
  • La disputa abarca modelos de robots colaborativos comercializados por JAKA en la Unión Europea.
  • El caso representa la segunda acción de propiedad intelectual presentada por Teradyne Robotics en Europa durante 2026.


Teradyne lleva la disputa a Copenhague

Teradyne Robotics A/S, filial danesa de Teradyne, Inc., presentó una demanda por presunta infracción de patentes ante el Tribunal Unificado de Patentes, conocido como UPC por sus siglas en inglés. La acción fue radicada ante la División Local del tribunal en Copenhague y apunta contra una filial alemana del fabricante chino de robots JAKA, según informó Robotics and Automation News.

El expediente se relaciona con patentes de hardware y software propiedad de Teradyne Robotics A/S, incluyendo tecnologías vinculadas con su unidad Universal Robots A/S. La compañía describe a Universal Robots como el principal productor mundial de robots industriales colaborativos, un segmento que combina automatización industrial con equipos diseñados para trabajar cerca de personas.

La acusación no se limita a un modelo específico, sino que abarca una amplia gama de robots colaborativos comercializados por JAKA en la Unión Europea. Teradyne sostiene que esos productos presuntamente infringen derechos protegidos, aunque la información disponible no detalla los números de las patentes, las características técnicas cuestionadas ni el monto de una eventual indemnización.

El caso todavía representa una alegación de la demandante y deberá avanzar dentro del procedimiento judicial correspondiente. La presentación ante el UPC permite que la empresa busque una decisión con alcance multinacional, una posibilidad especialmente relevante cuando los productos cuestionados se distribuyen en varios mercados europeos.

Una batalla por hardware, software y propiedad intelectual

Jean-Pierre Hathout, presidente del Teradyne Robotics Group, afirmó que la demanda demuestra la disposición de la empresa a defender sus patentes y otros derechos de propiedad intelectual. En una declaración citada por la fuente, sostuvo que Teradyne Robotics actuará contra lo que considera una copia y una infracción ilegal e injusta, tanto en hardware como en software.

La compañía también expresó que no acepta que otras empresas copien tecnologías protegidas y que busca salvaguardar su propiedad intelectual. Hathout vinculó esa defensa con la continuidad de soluciones de automatización innovadoras que, según la posición de Teradyne, deben cumplir con altos estándares de seguridad y conformidad.

En la robótica colaborativa, la protección tecnológica puede abarcar elementos físicos del brazo robótico, sistemas de control, interfaces, funciones de seguridad y métodos de programación. Sin embargo, la información entregada sobre este caso no identifica cuáles de esos componentes estarían involucrados, por lo que cualquier conclusión técnica específica tendría que esperar a los documentos públicos y a las decisiones del tribunal.

La disputa refleja además la importancia comercial del software en la automatización industrial. Un robot puede diferenciarse no solo por su estructura mecánica, sino también por la forma en que sus operadores lo configuran, supervisan y conectan con otros sistemas de producción, aunque la demanda deberá establecer cuáles derechos fueron presuntamente vulnerados.

El posible alcance europeo del proceso

El Tribunal Unificado de Patentes fue creado para centralizar determinados litigios sobre patentes con efectos en los países participantes. De acuerdo con la información de la fuente, un fallo en este proceso podría tener efecto en 17 de los 18 Estados miembros actuales de la Unión Europea que participan en el UPC.

La acción también incluye ciertos países que no forman parte del Acuerdo del Tribunal Unificado de Patentes, entre ellos Reino Unido y España, según los datos divulgados sobre el expediente. Ese alcance convierte la selección del tribunal en un elemento relevante para ambas compañías, porque una decisión podría incidir en la comercialización de los productos cubiertos dentro de varios mercados.

Teradyne Robotics A/S tiene su sede en Odense, Dinamarca, y la empresa señala que los actos de infracción parecen haberse cometido en Dinamarca y en numerosos Estados miembros de la Unión Europea. Esa conexión territorial explica que el caso haya sido presentado ante la División Local del UPC en Copenhague, en lugar de una jurisdicción escogida únicamente por razones corporativas.

El eventual resultado podría afectar la disponibilidad de determinados modelos de JAKA en los territorios incluidos, dependiendo del contenido de la demanda, las medidas solicitadas y la resolución final. No obstante, la información publicada no confirma que se haya ordenado una prohibición de ventas, una retirada de productos o alguna medida cautelar contra JAKA.

Segundo caso de propiedad intelectual en 2026

La demanda contra JAKA es el segundo caso de propiedad intelectual que Teradyne Robotics presenta en Europa durante 2026, de acuerdo con la información divulgada. A comienzos de este año, la empresa inició en Alemania otra acción contra la filial de un fabricante de robots, esta vez por una presunta infracción de derechos de autor relacionados con software de Universal Robots.

La diferencia entre ambos procesos está en la naturaleza de los derechos invocados: el expediente de Copenhague se refiere a patentes de hardware y software, mientras que la acción alemana mencionada se centra en derechos de autor sobre software. Ambos casos, sin embargo, forman parte de una estrategia más amplia para proteger activos tecnológicos desarrollados por Teradyne Robotics y Universal Robots.

La compañía no identificó en la información disponible el nombre de la empresa involucrada en la acción alemana ni ofreció detalles sobre su estado procesal. Por esa razón, no es posible determinar si ambos litigios están relacionados con los mismos productos, tecnologías o mercados, ni anticipar si uno influirá jurídicamente en el otro.

Para JAKA, el proceso europeo introduce una disputa legal en una región donde sus robots colaborativos son comercializados y compiten con proveedores establecidos. Para Teradyne, el litigio ofrece un mecanismo para defender su cartera de propiedad intelectual, aunque cualquier efecto comercial dependerá del análisis judicial de las patentes y de las respuestas que presente la compañía demandada.

Qué sigue para Teradyne y JAKA

El próximo desarrollo será la tramitación del caso ante la División Local del UPC en Copenhague, donde deberán precisarse las patentes invocadas, los productos supuestamente infractores y las medidas que solicita Teradyne. La información disponible no registra todavía una respuesta pública de JAKA ni una decisión sobre el fondo de la controversia.

Como ocurre en los litigios de patentes, el tribunal tendrá que examinar la validez y el alcance de los derechos reclamados, además de comparar esas protecciones con las características de los robots cuestionados. Ese análisis puede incluir documentación técnica, argumentos sobre la interpretación de las reivindicaciones y evaluaciones de los mercados donde se habrían producido los actos señalados.

El alcance multinacional del UPC podría aumentar las consecuencias de una eventual victoria para Teradyne, pero también eleva la importancia de las defensas de JAKA. Una decisión desfavorable podría limitar operaciones en varios territorios incluidos en el caso, mientras que un rechazo de las pretensiones permitiría a la filial continuar defendiendo la comercialización de los modelos señalados, siempre conforme a las determinaciones judiciales.

Por ahora, el hecho confirmado es la presentación de la demanda, no la existencia de una infracción probada. La disputa coloca nuevamente a la propiedad intelectual en el centro de la competencia global por la robótica colaborativa y abre un proceso cuyo impacto dependerá de las pruebas, los argumentos de las partes y el fallo que emita el tribunal.


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