El crimen con criptomonedas marcó un récord nominal en 2025, pero su peso relativo dentro del ecosistema volvió a reducirse, según los principales informes de seguridad del sector.
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- El volumen ilícito en cripto alcanzó USD $158.000 millones en 2025, un máximo histórico en términos absolutos.
- La proporción de actividad criminal cayó a 1,2% del total, muy por debajo de los picos de años anteriores.
- Sanciones, actores estatales y ataques a infraestructura redefinen el mapa del crimen cripto.
🚨 Crimen cripto marca un récord en 2025 🚨
USD $158 mil millones en transacciones ilegales, un aumento del 145% respecto a 2024
A pesar del volumen, representa solo el 1,2% del total de transacciones
El uso ilícito se asocia cada vez más a evasión de sanciones por actores… pic.twitter.com/c0Z99fcL8S
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) January 28, 2026
El uso ilícito de criptomonedas alcanzó un máximo histórico en 2025 en términos nominales, pero su peso relativo dentro del ecosistema volvió a disminuir. Esa es la principal conclusión del más reciente informe anual deTRM Labs, que calculó que las transacciones asociadas a actividades criminales sumaron USD $158.000 millones durante el año pasado, un aumento cercano a 145% frente a 2024.
La cifra, aunque llamativa a primera vista, no implica un deterioro proporcional de la seguridad del ecosistema. Según el Crypto Crime Report de TRM, el volumen ilícito representó apenas 1,2% del total de transacciones con criptomonedas en 2025, por debajo del 1,3% registrado en 2024 y muy lejos del máximo de 2,4% observado en 2023.
El crimen crece en cifras, pero pierde peso relativo
Los resultados de TRM coinciden en gran medida con los cálculos publicados semanas antes por Chainalysis, que estimó que el valor nominal del crimen cripto alcanzó USD $154.000 millones en 2025. De acuerdo con la firma, dicho monto equivale a menos del 1% del volumen total de transacciones procesadas por blockchains públicas durante el año.
De forma consistente, los informes anuales de las principales empresas de análisis muestran que la histórica asociación entre criptomonedas y crimen está sobredimensionada. En la práctica, la actividad ilícita suele representar solo una fracción del uso total de la tecnología y, en términos comparativos, palidece frente al volumen de comercio ilegal que fluye a través del sistema financiero tradicional.
TRM introdujo además una nueva métrica que busca medir el riesgo criminal “en relación con el capital desplegable”, en lugar de centrarse únicamente en volúmenes brutos. Bajo ese enfoque, las entidades ilícitas capturaron el 2,7% de la liquidez cripto disponible en 2025, una caída frente al 2,9% de 2024 y muy por debajo del 6,0% observado en 2023.
“En conjunto, estas métricas indican que, aunque algunas categorías ilícitas crecieron en términos absolutos, los actores criminales absorbieron una proporción menor del nuevo capital que ingresó al ecosistema cripto”, señaló la firma en su informe.
Presiones geopolíticas y evasión de sanciones
Pese a la mejora relativa de las métricas, el informe advierte que el uso criminal de criptomonedas se ha convertido en un problema geopolítico cada vez más relevante. Una parte significativa de los flujos ilícitos está vinculada a evasión de sanciones por parte de actores rusos, iraníes y venezolanos, así como a hackeos atribuidos a Corea del Norte y a redes de lavado de dinero con base en China.
“Las presiones geopolíticas reconfiguraron la actividad ilícita con criptomonedas en 2025, a medida que actores estatales y alineados con Estados comenzaron a utilizar cripto como infraestructura financiera central, y no solo como una herramienta de último recurso”, escribió TRM.
De acuerdo con el informe, los flujos relacionados con sanciones aumentaron alrededor de 400% interanual. Al igual que Chainalysis, TRM destacó al token sancionado A7A5 como uno de los principales receptores de estos flujos, junto con entidades como Garantex, Grinex y A7.
“A7 destaca no solo por su escala, sino por su rol como una arquitectura de evasión de sanciones coordinada centralmente y vinculada a intereses del Estado ruso”, afirmó TRM. La firma describió a este esquema como un “hub” que conecta actores ligados a Rusia con contrapartes en China, el sudeste asiático e Irán, reflejando un cambio deliberado hacia infraestructura financiera cripto alineada con Estados.
Infraestructura operativa, el nuevo objetivo de los ataques
En materia de robos y hackeos, TRM observó que el número de incidentes se ha mantenido relativamente estable en los últimos años, pero con un cambio estructural en los vectores de ataque. En lugar de centrarse en fallas de código, los atacantes se están desplazando hacia la infraestructura operativa.
“Los adversarios subieron en la pila tecnológica, apuntando a llaves, billeteras y planos de control, más que al código de contratos inteligentes”, explicó la firma. Este tipo de ataques a infraestructura provocó pérdidas por USD $2.200 millones, equivalentes al 76% del total de activos digitales robados en 45 incidentes.
En comparación, se registraron 52 exploits de código, con pérdidas promedio de USD $6,7 millones por incidente, y cerca de 25 ataques a protocolos, con pérdidas cercanas a USD $11,1 millones por evento. Estas cifras reflejan una mayor concentración del daño económico en menos ataques, pero de mayor impacto.
El informe reconoce que el histórico hackeo a Bybit, atribuido a afiliados norcoreanos, distorsiona parcialmente los datos, ya que representó más del 51% de los USD $2.870 millones en pérdidas totales por exploits. Sin ese evento, las pérdidas de 2025 habrían sumado USD $1.400 millones, lo que igualmente confirma una base persistente de actividad criminal.
“En 2025, solo cinco eventos explicaron el 70% del valor total robado”, señaló TRM. “Esta brecha creciente ilustra un entorno de riesgo de ‘cola larga’, donde unos pocos mega-robos inflan las cifras globales, mientras numerosos incidentes menores siguen causando daños constantes”.
Estafas, stablecoins y redes organizadas
Las pérdidas asociadas a estafas con criptomonedas disminuyeron levemente en 2025, aunque el sector muestra una creciente profesionalización. TRM indicó que las estafas están cada vez más dominadas por grupos organizados con estructuras empresariales, especialización de funciones y alta eficiencia operativa.
Esquemas como el “pig butchering” y las pirámides financieras representaron, cada uno, cerca de un tercio de las pérdidas estimadas por fraude. En paralelo, la firma detectó un uso creciente de stablecoins, que concentraron aproximadamente el 84% de los flujos asociados a fraudes durante el año.
Aunque los criminales parecen más hábiles para operar con activos “que no sean propensos a congelamiento” como ETH o DAI, el informe también señala un aumento en los volúmenes de mercados darknet y la aparición de al menos 93 nuevas variantes de ransomware. Todo ello sugiere que, si bien el crimen cripto pierde peso relativo, su sofisticación y alineación con riesgos geopolíticos continúan en expansión.
Artículo escrito con ayuda de un redactor de contenido de IA, editado por Angel Di Matteo / DiarioBitcoin
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
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