Por Canuto  

Un informe citado por medios estadounidenses advierte sobre un esquema de estafas cripto presuntamente vinculado a Irán, en el que chatbots impulsados por inteligencia artificial construyen relaciones falsas para convencer a las víctimas de mover sus ahorros hacia plataformas fraudulentas.

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  • Bezalel Eithan Raviv, de Lionsgate Network, describió una “amenaza triangular” que involucraría a Irán, Corea del Norte y Rusia.
  • El fraude usa tácticas de “pig butchering”, con meses de manipulación emocional antes de inducir inversiones en plataformas falsas.
  • El FBI reportó pérdidas por fraude cripto de USD $11.360 millones en 2025, de los cuales USD $7.200 millones correspondieron a fraudes de inversión.

 


Las estafas con criptomonedas siguen ampliando su alcance y complejidad, pero un nuevo reporte sugiere que el problema ya no solo debe verse como delincuencia financiera. En este caso, la preocupación escala hacia el terreno geopolítico y de seguridad nacional, al vincular estos fraudes con actores estatales y con conflictos en Oriente Medio.

Según un informe citado por TheStreet, ciudadanos estadounidenses estarían cayendo en esquemas de fraude cripto presuntamente ligados al régimen iraní. La mecánica combina manipulación emocional, plataformas de inversión falsas y herramientas de inteligencia artificial capaces de imitar conversaciones humanas con un nivel cada vez más convincente.

El reporte señala que detrás de mensajes aparentemente inofensivos en aplicaciones de citas como Tinder y Bumble operaría una red sofisticada orientada a vaciar cuentas bancarias estadounidenses. El dinero obtenido, siempre según el informe reseñado, sería canalizado luego hacia estructuras relacionadas con Irán para ayudar a financiar ataques contra activos de Estados Unidos e Israel en Oriente Medio.

Para quienes no siguen de cerca este tipo de delitos, el esquema descrito encaja dentro de una modalidad conocida como “pig butchering”. El término se usa para fraudes en los que la víctima es “engordada” durante semanas o meses mediante una relación de confianza, antes de ser inducida a transferir grandes sumas de dinero a supuestas inversiones que en realidad son falsas.

Cómo operan las estafas de “pig butchering” impulsadas por IA

Bezalel Eithan Raviv, CEO de la firma forense de blockchain Lionsgate Network, definió este fenómeno como parte de una “amenaza triangular” que involucra a Irán, Corea del Norte y Rusia. Su advertencia apunta a una convergencia entre capacidades cibernéticas, lavado de fondos en blockchain y uso agresivo de inteligencia artificial para ampliar la escala del fraude.

Raviv explicó que la operación se basa en chatbots de IA impulsados por modelos de lenguaje de gran tamaño, o LLM. Estas herramientas, indicó, se hacen pasar por personas reales y están diseñadas para construir conexiones emocionales profundas con sus objetivos, algo que incrementa la probabilidad de que la víctima termine confiando dinero a los estafadores.

De acuerdo con sus declaraciones, estos bots “pueden hacerse pasar por cualquiera”. Añadió además que fueron entrenados con millones de víctimas previas, lo que les permite ofrecer una interacción “más realista de la que puedes obtener de un ser humano real”. Esa afirmación ilustra el nivel de sofisticación que, según el especialista, alcanzaron estos sistemas automatizados.

El proceso de manipulación no sería inmediato. El reporte indica que suele haber cerca de dos meses de preparación, durante los cuales la IA construye confianza poco a poco, simula intereses compartidos y refuerza una imagen de éxito económico mediante señales superficiales de riqueza, como fotografías con marcas de lujo de alta gama.

Ese detalle resulta clave porque las víctimas no siempre perciben que están ante un fraude técnico. Muchas veces creen estar interactuando con una pareja potencial, un nuevo amigo o una persona con experiencia en inversiones. El componente emocional permite bajar defensas y hace más difícil detectar señales de alerta, incluso cuando aparecen solicitudes financieras inusuales.

La ruta del dinero y el vaciamiento de ahorros

Una vez consolidada la relación, el siguiente paso consiste en dirigir a la víctima hacia una plataforma de inversión fraudulenta. Allí se le muestran rendimientos aparentes, balances positivos y una experiencia visual diseñada para imitar la de un servicio financiero legítimo, lo que refuerza la idea de que la oportunidad es real.

Para sostener el engaño, los operadores a menudo permiten retiros pequeños al inicio. Esa táctica busca demostrar que la plataforma “funciona” y que los fondos pueden moverse con normalidad. Cuando la confianza ya está instalada, el objetivo es convencer a la persona de invertir mucho más dinero, a veces hasta liquidar activos de largo plazo.

Según el informe reseñado, algunas víctimas terminan retirando fondos de sus planes de jubilación 401(k). Ese elemento revela la profundidad del daño potencial, ya que no se trata solo de ahorros líquidos o cuentas de inversión especulativa, sino de recursos destinados a la estabilidad financiera futura de las personas afectadas.

Una vez convertido el dinero en criptomonedas, los fondos son “ocultados” mediante movimientos a través de varias blockchains. La intención, explicó Raviv, es dificultar la detección y el rastreo. Aunque las transacciones en cadenas públicas dejan huellas, el uso de múltiples redes, direcciones y capas de traslado puede volver mucho más compleja la labor de seguimiento.

Raviv estimó que al final de este embudo se estafa a individuos de todo el mundo por un total de USD $1 billón. También afirmó que así es como estos grupos “retienen nueva cripto” y añadió que la tasa de éxito del código es “increíble”. La combinación de automatización, escala y persuasión algorítmica sería, bajo esa lectura, uno de los motores de la expansión del fraude.

Del delito financiero a la seguridad nacional

El reporte también conecta estas estafas con una preocupación más amplia para las autoridades estadounidenses. Si el dinero sale de cuentas en instituciones tradicionales y termina en circuitos cripto asociados a actores hostiles, el problema deja de ser solo patrimonial y pasa a tocar la infraestructura financiera y la política exterior.

Raviv advirtió sobre una “enorme brecha” entre la velocidad a la que evolucionan estos ciberdelitos y la capacidad de respuesta de las fuerzas del orden. Su planteamiento sugiere que los organismos encargados de investigar y prevenir estos hechos siguen operando por detrás de redes que se adaptan con rapidez y que aprovechan tanto vacíos regulatorios como debilidades tecnológicas.

El especialista sostuvo que dólares que antes estaban en grandes instituciones estadounidenses, como Chase, están siendo trasladados a cuentas cripto iraníes. La advertencia busca subrayar la dimensión estratégica del problema: no solo hay víctimas individuales, sino un flujo potencial de capital que podría terminar fuera del alcance inmediato de los sistemas tradicionales de supervisión financiera.

La preocupación encuentra eco en los datos más recientes del FBI. El Internet Crime Complaint Center, conocido como IC3, informó que las pérdidas por fraude relacionado con criptomonedas escalaron hasta USD $11.360 millones en 2025. Esa cifra representó un aumento de 22% frente al año anterior, lo que confirma una tendencia de crecimiento en este tipo de delitos.

Dentro de ese total, el fraude relacionado con inversiones fue el principal impulsor, con pérdidas por USD $7.200 millones. Ese dato es importante porque coincide con la mecánica descrita en los esquemas de “pig butchering”, donde la narrativa principal no se presenta como un robo directo, sino como una oportunidad de inversión aparentemente rentable y segura.

Un problema estructural para el ecosistema cripto

Más allá de las acusaciones geopolíticas concretas, el caso vuelve a mostrar una tensión persistente en el ecosistema de los activos digitales. Las criptomonedas ofrecen velocidad, alcance global y resistencia a la censura, pero esas mismas características pueden ser explotadas por redes ilícitas para mover fondos con rapidez y fragmentar las rutas de seguimiento.

Eso no implica que la tecnología blockchain sea en sí misma la causa del fraude. De hecho, las cadenas públicas permiten análisis forense y trazabilidad en muchos casos. El problema, más bien, aparece cuando se combinan herramientas de anonimización relativa, ingeniería social avanzada y plataformas falsas capaces de simular legitimidad ante usuarios sin formación técnica especializada.

También influye el uso de inteligencia artificial generativa. Cuando antes estos fraudes exigían grandes equipos humanos para sostener conversaciones prolongadas, ahora los sistemas automáticos pueden operar a escala, responder en tiempo real y adaptar su discurso a cada víctima. Esa eficiencia reduce costos para los atacantes y multiplica el número de objetivos potenciales.

En ese contexto, el reto para usuarios, empresas y reguladores es doble. Por un lado, se necesita mayor educación para detectar promesas de inversión sospechosas y vínculos digitales demasiado perfectos. Por otro, hacen falta mejores capacidades de coordinación entre bancos, exchanges, firmas de análisis blockchain y autoridades para frenar el flujo del dinero antes de que desaparezca en redes transnacionales.

Por ahora, la advertencia central del reporte es clara. Las estafas cripto impulsadas por IA ya no son solo una modalidad de fraude en línea, sino un frente que mezcla manipulación psicológica, automatización tecnológica y posibles implicaciones de seguridad nacional. Ese cruce convierte al fenómeno en una de las amenazas más delicadas que enfrenta hoy la economía digital.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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