Por Canuto  

Zoox, la filial de Amazon enfocada en movilidad autónoma, presentó una nueva versión de su robotaxi construido desde cero para operar sin volante ni pedales. Los cambios apuntan a mejorar la experiencia del pasajero, facilitar el uso cotidiano y preparar al vehículo para una eventual entrada en servicio comercial más adelante este año, siempre que llegue la aprobación regulatoria pendiente en Estados Unidos.
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  • Zoox renovó el interior y el exterior de su robotaxi con mejoras en comodidad, visibilidad y comunicación.
  • La empresa mantiene el diseño sin volante, con conducción bidireccional, dirección en las cuatro ruedas y capacidad para cuatro pasajeros.
  • El lanzamiento de viajes pagos depende de una exención comercial federal que la compañía aún espera recibir.

 


Zoox presentó una serie de mejoras para su robotaxi construido a medida, en un paso orientado a preparar el vehículo para un futuro servicio comercial. La empresa, propiedad de Amazon, aseguró que los ajustes responden tanto a comentarios de pasajeros como a necesidades operativas de una flota que aspira a mover a miles de usuarios.

El anuncio llega en un momento clave para la compañía. Zoox mantiene pruebas activas y viajes gratuitos en varias ciudades de Estados Unidos, pero todavía necesita superar un obstáculo regulatorio antes de poder cobrar por sus trayectos.

La actualización no cambia la esencia del vehículo. El robotaxi sigue siendo un modelo eléctrico y autónomo, con una forma cúbica distintiva y sin volante ni controles tradicionales para un conductor humano.

Ese diseño lo diferencia de otros proyectos de conducción autónoma que adaptan autos convencionales. En el caso de Zoox, el vehículo fue concebido desde el inicio para operar como taxi robótico, sin depender de la arquitectura de un automóvil privado.

Según informó TechCrunch, la empresa espera que estas mejoras la acerquen a un despliegue comercial más adelante en 2026. Sin embargo, ese calendario todavía depende de una decisión de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos.

Qué cambió en el robotaxi de Zoox

En el interior, Zoox introdujo más acolchado y curvas ergonómicas en los asientos y en los reposacabezas. La intención es elevar el confort de los pasajeros durante trayectos repetidos en un servicio diseñado para operar a escala.

La empresa también actualizó el color, el material y el acabado del habitáculo. La nueva paleta usa asientos en verde aloe y pisos y molduras en gris piedra, una combinación que, según Zoox, crea un ambiente más calmado.

Esa elección estética también tiene una función práctica. La compañía explicó que un fondo más claro ayuda a detectar con mayor facilidad objetos comunes, como teléfonos inteligentes olvidados por los pasajeros.

Otro ajuste visible aparece en la plataforma de carga para móviles. Zoox añadió estrías a esa superficie para evitar que los teléfonos se deslicen mientras el vehículo está en movimiento.

Además, la empresa amplió el tamaño de los portavasos. También incorporó una pantalla táctil más visible, con el objetivo de facilitar la interacción del pasajero con el sistema a bordo.

En la parte exterior, Zoox reubicó sus reflectores bidireccionales para mejorar la visibilidad. Este cambio apunta a hacer más clara la presencia del vehículo para otros actores en la vía.

La compañía también agregó un nuevo altavoz y un micrófono en la interfaz de la puerta. A eso se suma la incorporación de capacidades de audio bidireccional para una comunicación más fluida.

Ese sistema no solo servirá para atender a los pasajeros. Zoox dijo que también permitirá mejorar la comunicación con otros usuarios de la carretera, con el soporte remoto de la empresa y con los equipos de primera respuesta.

Chris Stoffel, director de diseño industrial de robots e ingeniería de estudio en Zoox, afirmó en un comunicado que la meta es ofrecer un interior simple y elevado. Su planteamiento busca evitar el exceso de elementos que hoy demandan la atención del ocupante en muchos automóviles.

Stoffel sostuvo que las actualizaciones de esta iteración continúan diferenciando la experiencia de Zoox frente a cualquier otra opción disponible en la actualidad. Esa afirmación resume la estrategia de la compañía de vender no solo autonomía, sino una experiencia de transporte claramente distinta.

Lo que se mantiene igual en el vehículo autónomo

Pese a los cambios, los rasgos centrales del robotaxi no se modificaron. El vehículo conserva su configuración sin volante y sin otros controles de conducción tradicionales.

También permanece el techo solar, junto con las luces interiores de noche estrellada. Ambos elementos forman parte de la identidad visual con la que Zoox ha buscado diferenciarse en un mercado todavía experimental.

En el plano tecnológico, la unidad sigue equipada con 40 cámaras, radares, lidars y sensores infrarrojos. Ese conjunto permite al sistema percibir el entorno y navegar sin un conductor humano a bordo.

El robotaxi continúa operando de forma bidireccional. Eso significa que puede desplazarse en cualquiera de sus dos sentidos sin girar como lo haría un automóvil convencional.

Zoox también mantuvo la dirección en las cuatro ruedas. Esa capacidad está pensada para mejorar la maniobrabilidad, especialmente en entornos urbanos y espacios reducidos.

La capacidad sigue siendo para cuatro pasajeros. En cuanto al desempeño, el vehículo puede alcanzar velocidades de hasta 120 kilómetros por hora.

Ese dato refleja que el proyecto no está limitado a recorridos extremadamente lentos o demostraciones de laboratorio. Zoox apunta a una operación real en vías públicas, con exigencias de seguridad y fiabilidad mucho más altas.

Para lectores menos familiarizados con este sector, vale recordar que un robotaxi es un vehículo diseñado para ofrecer traslados sin conductor humano. Su viabilidad depende tanto del software y los sensores como del marco legal que autorice su circulación y su explotación comercial.

Por eso, cada pequeño cambio de diseño importa. En un servicio autónomo, detalles como la visibilidad de la pantalla, la estabilidad del teléfono o la facilidad para hablar con soporte pueden influir de forma directa en la percepción de seguridad del usuario.

Ese tipo de refinamiento suele marcar la transición entre una fase de prueba y una etapa de despliegue comercial. Zoox parece estar justamente en ese punto intermedio.

Producción, escala y el cuello de botella regulatorio

Las modificaciones del robotaxi no responden solo a razones estéticas o de confort. Zoox también las vinculó con su preparación para una producción a gran escala.

En 2025, la empresa abrió una instalación de producción en Hayward, California. Allí espera, en algún momento, construir 10.000 robotaxis por año.

Esa meta da una señal sobre la magnitud de la ambición industrial del proyecto. No se trata de fabricar unas pocas unidades de exhibición, sino de montar una base para una operación comercial sostenida.

Zoox indicó que las mejoras se hicieron con vistas a una producción capaz de llegar a 100 vehículos por semana. Ese ritmo sugiere que la compañía quiere tener listas sus capacidades fabriles antes de recibir una aprobación definitiva.

Sin embargo, la gran barrera sigue siendo regulatoria. La empresa solicitó una exención comercial para su robotaxi porque el vehículo no incorpora los controles estándar que exige la ley federal de Estados Unidos.

La ausencia de volante y pedales es una de las apuestas más audaces del diseño de Zoox. Pero ese mismo rasgo complica su encaje en normas pensadas históricamente para autos operados por personas.

El período de comentarios públicos sobre esa solicitud ya concluyó. Ahora, la compañía espera una decisión de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras.

Ese organismo ya le concedió a Zoox una exención en agosto de 2025. En ese caso, el permiso fue para demostrar sus robotaxis construidos a medida en carreteras públicas.

La siguiente autorización es más sensible porque abriría la puerta a viajes pagos. Zoox ha dicho que introducirá ese servicio comercial si recibe la aprobación correspondiente.

Hasta entonces, la empresa mantiene su estrategia de pruebas abiertas. Hoy está testeando y ofreciendo viajes gratuitos en Austin, Texas; San Francisco; Las Vegas; y Miami, Florida.

Esas ciudades funcionan como vitrinas de validación tecnológica y operativa. También le permiten a Zoox recoger comentarios de pasajeros reales antes de pasar a un modelo de negocio con cobro por trayecto.

Para Amazon, dueña de la compañía, el avance de Zoox representa una apuesta de largo plazo en el transporte autónomo. Si el proyecto logra sortear la regulación y escalar producción, podría competir en uno de los segmentos más observados de la movilidad urbana avanzada.

La noticia también revela algo más amplio sobre la industria. En este mercado, la innovación no depende solo de sensores y software, sino de la capacidad para convertir un prototipo en un servicio repetible, cómodo, legal y rentable.

Zoox aún no ha demostrado esa última etapa por completo. Pero con este rediseño, la empresa deja claro que se está preparando para ese salto.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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