Por Canuto  

La Reserva Federal elevó su tasa de referencia, pero Kevin Warsh apuntó a una fuerza adicional detrás del alza del bono del Tesoro a 10 años: la enorme demanda de financiamiento de los hiperescaladores de IA.
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  • Los cinco principales hiperescaladores emitieron USD $121.000 millones en bonos corporativos estadounidenses durante 2025.
  • Morgan Stanley estima que la deuda global vinculada con la IA podría acercarse a USD $570.000 millones en 2026.
  • Warsh también atribuyó el aumento de los rendimientos al fortalecimiento económico y a la geopolítica.


La Reserva Federal elevó el miércoles su tasa de referencia en un cuarto de punto, hasta un rango de 3,75% a 4%, mientras el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años alcanzó el 5%. Ese instrumento no lo fija directamente la Fed, pero influye en el costo de las hipotecas, los préstamos corporativos y el servicio de la deuda federal. Durante una conferencia, el presidente de la Fed, Kevin Warsh, señaló que la creciente necesidad de financiamiento de los grandes operadores de infraestructura de inteligencia artificial también está presionando los mercados de capital.

La demanda de capital compite con el Tesoro

Warsh explicó que los llamados hiperescaladores están recurriendo al mercado de bonos para financiar la expansión de sus centros de datos, una estrategia que aumenta la competencia por los recursos disponibles para prestar. En sus palabras, “la competencia por el capital es real” y ese fenómeno explica una parte del incremento observado en los rendimientos de largo plazo. El argumento parte de una premisa sencilla: en un momento determinado existe una cantidad limitada de dinero dispuesto a financiar nuevas inversiones.

Cuando Amazon, Microsoft, Alphabet, Meta, Oracle y CoreWeave solicitan cientos de miles de millones de dólares para construir capacidad informática, deben competir por esos fondos con el Tesoro de Estados Unidos y con otras compañías. Si la demanda crece con mayor rapidez que la oferta de capital, los inversionistas pueden exigir rendimientos más altos para comprar nuevos bonos. El efecto no implica que la inteligencia artificial sea la única causa del movimiento, pero sí incorpora un participante de gran escala a una disputa que tradicionalmente dominaban el gobierno y las empresas.

El presidente de la Fed describió el bono del Tesoro a 10 años como “el activo más importante en cualquier parte del mundo” y como el activo libre de riesgo sobre el cual se determina el precio de prácticamente todos los demás. Por esa razón, un aumento en su rendimiento puede transmitirse a múltiples mercados, desde el crédito empresarial hasta las hipotecas y las valoraciones de compañías tecnológicas. Para los hiperescaladores, el encarecimiento puede elevar el costo de levantar nuevos centros de datos justo cuando la carrera por la infraestructura de IA exige inversiones cada vez mayores.

Los datos citados en el reporte muestran la magnitud del cambio. Los cinco principales hiperescaladores emitieron USD $121.000 millones en bonos corporativos estadounidenses durante 2025, frente a un promedio anual de USD $28.000 millones entre 2020 y 2024, según BofA Securities. La diferencia revela que el financiamiento mediante deuda dejó de ser un mecanismo complementario y se convirtió en una herramienta central para sostener la expansión de la capacidad computacional.

Una ola de deuda para construir infraestructura de IA

Morgan Stanley estimó que la deuda global relacionada con la inteligencia artificial llegó a casi USD $236.000 millones al cierre de mayo, cuatro veces el ritmo registrado un año antes. La firma proyecta que ese volumen se acerque a USD $570.000 millones durante todo 2026, una cifra que incluye el financiamiento requerido por compañías y proyectos vinculados con la expansión de la infraestructura de IA. El crecimiento de la deuda refleja tanto el tamaño de las inversiones como la velocidad con la que las empresas buscan poner en operación nuevos recursos.

El gasto de capital de los hiperescaladores ronda actualmente cerca de 100% de su flujo de caja operativo, de acuerdo con la información citada. Algunas compañías incluso han entrado en terreno negativo, lo que significa que sus ganancias y entradas de efectivo ya no bastan para financiar por sí solas la construcción de centros de datos. En ese escenario, los mercados de bonos se convierten en una fuente indispensable, aunque también exponen a las empresas a tasas más altas y a un mayor escrutinio de los inversionistas.

La dinámica crea una tensión particular para la política monetaria. En sus observaciones preparadas, Warsh mencionó el fuerte crecimiento de la productividad y la sólida inversión de capital como señales de que la economía se está fortaleciendo y de que las condiciones financieras siguen siendo holgadas. Esos factores pueden respaldar una postura más restrictiva de la Fed, aun cuando el mismo auge de la IA implique mayores costos financieros para las compañías que están impulsando la inversión.

Warsh también ha expresado una visión favorable sobre el impacto futuro de la inteligencia artificial en la capacidad productiva de la economía. A su juicio, la tecnología podría ampliar la oferta y ejercer una presión desinflacionaria con el tiempo, por lo que los objetivos de empleo y estabilidad de precios de la Fed no necesariamente tendrían que entrar en conflicto. Sin embargo, esa posible ventaja de largo plazo convive con una necesidad inmediata de endeudamiento que puede tensionar el mercado de bonos antes de que aparezcan todos los beneficios productivos.

El alza de los rendimientos tiene más de una explicación

Warsh presentó tres factores para explicar el ascenso de los rendimientos a largo plazo: el crecimiento económico, la geopolítica y la competencia por el capital asociada con los hiperescaladores. La guerra en Irán, según indicó, no solo se refleja en los precios al contado del petróleo, sino también en el diferencial entre el precio del crudo y el de productos refinados como el diésel. El funcionario aclaró que su lista no era exhaustiva.

El análisis publicado por Fortune también recoge una interpretación distinta de algunos participantes del mercado. PIMCO sostuvo que el efecto de la inteligencia artificial sobre los bonos del Tesoro podría estar exagerado y atribuyó buena parte del movimiento al conflicto en Irán y a una reevaluación de la disposición de Warsh a elevar las tasas. Esta lectura reduce el peso específico de la deuda tecnológica y advierte que los mercados pueden estar mezclando varios riesgos en un mismo ajuste de precios.

MSCI, por su parte, ha señalado que los diferenciales de los bonos emitidos por hiperescaladores se ampliaron hasta niveles normales para compañías con grado de inversión. Al comienzo de la actual ola de endeudamiento, esos títulos se negociaban cerca de niveles asociados con la calidad gubernamental, pero su mayor riesgo relativo podría estar haciendo que compitan menos directamente con los bonos del Tesoro. Esa diferencia es relevante porque el impacto de la deuda de IA depende no solo del volumen emitido, sino también del rendimiento que exigen los compradores.

Un factor que Warsh no mencionó durante la conferencia fue el déficit federal, pese a que muchos inversionistas de bonos lo consideran la explicación principal para los rendimientos de largo plazo más altos. La omisión es consistente con su postura declarada sobre la independencia de la Reserva Federal, según la cual el banco central debe mantenerse en su ámbito y dejar la política fiscal al Congreso. La combinación de déficits, crecimiento económico, tensiones geopolíticas y endeudamiento tecnológico seguirá definiendo la presión sobre el tramo largo de la curva.

La Fed creó además un grupo de trabajo interno sobre inteligencia artificial que presentará un informe a finales de año para estudiar sus implicaciones sobre la futura coyuntura de política monetaria. Warsh no ofreció detalles sobre el alcance del equipo y, al ser consultado por la controversia reciente en torno a los riesgos de seguridad de la IA, respondió que esas decisiones corresponden a otras partes del gobierno. Mientras tanto, el mercado deberá evaluar si la inversión de los hiperescaladores produce suficiente productividad para compensar el costo financiero de la carrera por la infraestructura.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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