Jerome Powell ofreció un alivio importante al mercado de bonos al insistir en que las expectativas de inflación siguen ancladas, pero ese mensaje no bastó para sostener a Bitcoin ni a las acciones frente al fuerte repunte del petróleo. Con el WTI cerrando por encima de USD $100 por primera vez desde 2022, los inversionistas vuelven a medir el riesgo de una inflación más persistente y de recortes de tasas más tardíos.
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- El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años cayó nueve puntos básicos hasta 4,35% tras las declaraciones de Jerome Powell en Harvard.
- El crudo WTI subió 5,3% y cerró en USD $104,80, su primer cierre por encima de USD $100 desde 2022, en medio del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
- Bitcoin borró sus avances iniciales y se estabilizó cerca de USD $66.500, mientras el Nasdaq cayó 0,75% y creció la cautela en activos de riesgo.
Los mercados financieros comenzaron la semana con señales cruzadas. Por un lado, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, calmó al mercado de bonos al afirmar que las expectativas de inflación permanecen “bien ancladas”. Por otro, el salto del petróleo volvió a encender dudas sobre la persistencia de las presiones inflacionarias y golpeó el ánimo en acciones y criptomonedas.
La combinación fue visible en varias pantallas al mismo tiempo. El rendimiento del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años cayó nueve puntos básicos hasta 4,35% el lunes, mientras el rendimiento a 2 años retrocedió ocho puntos básicos hasta 3,83%. Sin embargo, ese alivio no bastó para sostener el apetito por riesgo cuando el crudo WTI cerró en USD $104,80.
Ese cierre del WTI marcó su primer nivel por encima de USD $100 desde 2022. En paralelo, el Nasdaq retrocedió 0,75% y Bitcoin volvió hacia USD $66.500 luego de amenazar brevemente con una ruptura alcista. La lectura dominante fue simple: Powell calmó a los bonos, pero el petróleo reabrió el debate sobre si la inflación realmente está bajo control.
Para los inversionistas en criptoactivos, esa tensión es especialmente relevante. Bitcoin suele beneficiarse cuando bajan las expectativas de tasas o cuando disminuye el costo de oportunidad de mantener activos sin rendimiento. No obstante, si el mercado interpreta que el petróleo puede retrasar la flexibilización monetaria, ese respaldo pierde fuerza.
El mensaje de Powell dio oxígeno al mercado de bonos
Durante una intervención ante una audiencia de la Universidad de Harvard, Powell sostuvo que la Reserva Federal está observando más allá de los choques de corto plazo en energía y que su política sigue guiándose por las expectativas de inflación. Ese matiz fue suficiente para provocar un fuerte ajuste en las apuestas del mercado sobre una posible subida adicional de tasas.
De acuerdo con la referencia citada en la historia original, las probabilidades de una subida de 25 puntos básicos para 2026 medidas por CME FedWatch cayeron de 25% a apenas 5% tras sus comentarios. Esa variación fue interpretada como una señal de alivio para activos sensibles al costo del dinero, aunque no como una garantía de que el ciclo ya esté totalmente resuelto.
La propia Fed había mantenido la tasa de fondos federales en un rango de 3,5% a 3,75% en la reunión del FOMC del 18 de marzo, por segunda ocasión consecutiva. Además, el Summary of Economic Projections de marzo apuntó a un recorte de un cuarto de punto en 2026. En otras palabras, el banco central no endureció su tono, pero tampoco ofreció un giro contundente hacia una postura expansiva.
Powell incluso reconoció la incertidumbre del momento. Según la historia original, señaló: “Eventualmente quizá enfrentemos la cuestión de qué hacer aquí. Realmente aún no la estamos enfrentando porque no sabemos cuáles serán los efectos económicos”. Esa frase fue leída por el mercado como una admisión de cautela, no como una confirmación de victoria frente a la inflación.
Para Bitcoin, el mecanismo es conocido. Menores probabilidades de alza de tasas reducen la tasa de descuento aplicada a los activos especulativos y disminuyen el atractivo relativo de instrumentos tradicionales de renta fija. En un entorno normal, ese movimiento habría favorecido una subida más clara del precio de BTC.
Sin embargo, la historia destaca que los rendimientos reales de los TIPS estadounidenses a 10 años siguen actuando como un viento en contra. Ese detalle importa porque sugiere que, incluso con rendimientos nominales a la baja, persiste una cautela estructural entre los participantes institucionales sobre cuánto margen real tiene la Fed para suavizar su postura.
El petróleo reabre el temor inflacionario
La otra mitad del problema llegó desde la energía. El WTI avanzó 5,3% el lunes y cerró cerca de USD $105 por barril, impulsado por el conflicto en curso entre Estados Unidos e Irán. Ese movimiento cambió la conversación en los mercados, porque el petróleo caro no solo encarece la energía, sino que puede filtrarse hacia inflación general y expectativas de precios.
La presión del crudo opera por varias vías al mismo tiempo. La primera es una reaceleración del IPC general. Si el petróleo se mantiene por encima de USD $100 durante un periodo prolongado, aumenta el riesgo de que el ancla inflacionaria que menciona la Fed vuelva a ser puesta a prueba, especialmente después de varios años de inflación todavía por encima del objetivo de 2%.
La segunda vía es el posible retraso de los recortes de tasas. Si el encarecimiento energético se traslada a la inflación, el escenario de un recorte de apenas un cuarto de punto en 2026 puede lucir incluso demasiado optimista. Cada semana adicional con el WTI en estos niveles extiende la duda sobre cuándo podría comenzar una relajación monetaria más clara.
La tercera vía es geopolítica. El conflicto con Irán no representa un shock de oferta con fecha de resolución visible. Por eso, la prima de riesgo geopolítico se mantiene elevada y favorece posturas defensivas entre grandes mesas institucionales. En ese contexto, la rotación de capital fuera de activos más volátiles, como las criptomonedas, puede intensificarse.
La fuente también cita a Lon Erickson, de Thornburg Investment Management, quien afirmó que la Fed “parece sentirse cómoda con las condiciones económicas actuales, los precios más altos del petróleo y las preocupaciones geopolíticas, a pesar de ello”. Esa aparente comodidad, sin embargo, podría volverse frágil si el mercado energético obliga a un cambio de diagnóstico.
Bitcoin queda en medio del choque entre la Fed y el crudo
Ese doble mensaje dejó a Bitcoin sin una narrativa dominante. La criptomoneda borró sus ganancias tempranas y terminó estabilizándose alrededor de USD $66.500, prácticamente sin cambios en 24 horas. La incapacidad de sostener una ruptura alcista mostró que los operadores siguen mirando el contexto macro antes que las señales puramente técnicas.
El mercado de criptoactivos quedó así atrapado entre dos fuerzas opuestas. Por una parte, Powell sugiere que no hay prisa por endurecer más la política monetaria. Por la otra, el petróleo advierte que la inflación podría no haber dicho su última palabra. Mientras ninguna de las dos señales se imponga de forma clara, el rango lateral de Bitcoin sigue siendo la referencia más probable.
En la historia se menciona un rango aproximado entre USD $63.000 y USD $68.500. Dentro de esa zona, el nivel de USD $63.000 aparece como soporte relevante. Si se mantiene, el movimiento puede seguir interpretándose como consolidación. Si se rompe, la presión sobre activos de riesgo podría acelerarse con rapidez.
El escenario alcista, en cambio, exige dos condiciones que todavía no están presentes. Primero, un tono dovish más claro por parte de Powell en la reunión del FOMC de finales de abril. Segundo, una moderación del petróleo, idealmente con el WTI cayendo por debajo de USD $95. Si ambos factores coincidieran, un retorno de Bitcoin hacia USD $70.000 empezaría a verse más plausible.
Ese posible rebote también dependería de un mejor comportamiento de los flujos hacia ETF de Bitcoin. En ausencia de una recuperación de la demanda institucional, cualquier repunte impulsado solo por alivio macro podría tener menos consistencia. Por ahora, lo que domina es la compresión del apetito por riesgo.
En términos prácticos, el mercado está descontando una pregunta central: si el petróleo comenzará a trasladarse otra vez a la inflación subyacente y, con ello, a la reacción futura de la Fed. Hasta que esa tensión no se resuelva, tanto Bitcoin como las acciones tecnológicas seguirán expuestos a movimientos bruscos y cambios de narrativa en cuestión de horas.
En suma, la sesión del lunes dejó una fotografía clara del momento actual. Powell ofreció tiempo al mercado de bonos, pero el reloj del petróleo sigue corriendo. Para Bitcoin y el resto de los activos de riesgo, el próximo tramo dependerá menos de un solo discurso y más de cómo evolucionen la energía, la inflación y las expectativas de política monetaria en las próximas semanas.
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