Varias agencias policiales de Estados Unidos están alertando sobre el uso de las gafas inteligentes de Meta dentro de cárceles e instalaciones oficiales, ante el temor de que sus cámaras permitan registrar discretamente zonas sensibles, rutinas de vigilancia y otros datos de seguridad. La controversia vuelve a poner sobre la mesa los riesgos de privacidad asociados con dispositivos que parecen gafas convencionales.
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- La Policía de Nueva York calificó las Ray-Ban Meta como un posible riesgo de “seguridad y contrainteligencia”.
- Las autoridades temen que permitan registrar distribución de celdas, cámaras y rutinas de patrullaje sin llamar demasiado la atención.
- Alertas similares han circulado entre organismos federales y centros de inteligencia de varios estados.
- ICE prohibió el uso de gafas inteligentes en espacios de trabajo federales por el riesgo de capturar información sensible.
- Defensores de las libertades civiles cuestionan que las autoridades consideren problemática una tecnología que permite a ciudadanos grabarlas a ellas.
🚨🇺🇸 Gafas de Meta bajo alerta de seguridad
NYPD las considera un posible riesgo de seguridad y contrainteligencia en cárceles.
Memorandos similares circulan en agencias y centros de inteligencia.
ICE restringió su uso en espacios federales por posibles capturas de información… pic.twitter.com/wKVtTpfl23
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 8, 2026
Las gafas inteligentes parecen estar abriendo un nuevo frente para las autoridades estadounidenses. Diversas agencias policiales y de seguridad han comenzado a advertir internamente sobre los riesgos asociados con dispositivos equipados con cámaras como las Ray-Ban Meta, especialmente cuando son introducidos en cárceles, estaciones policiales y otras instalaciones sensibles.
Al menos una docena de memorandos obtenidos mediante solicitudes de acceso a información pública y reportados por The Guardian y Decrypt, muestran que organismos de distintas partes de Estados Unidos han discutido el problema. Una de las primeras advertencias provino en enero de la oficina antiterrorista del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), que trabaja conjuntamente con el FBI y describió las gafas de Meta como una potencial amenaza de “seguridad y contrainteligencia”.
El problema no está necesariamente en una capacidad tecnológica particularmente sofisticada, sino en lo fácil que puede resultar confundir estos dispositivos con gafas convencionales. Una persona podría ingresar a determinadas instalaciones y registrar información que posteriormente tendría valor para terceros, desde la distribución interna de las instalaciones hasta la ubicación de cámaras y los patrones de movimiento de los funcionarios.
Gafas aparentemente normales, cámaras en lugares sensibles
El memorando del NYPD recomendó a los funcionarios revisar las gafas que ingresan a las celdas de detenidos. Según la agencia, una grabación encubierta podría revelar “distribución de celdas, ubicación de cámaras o rutinas de patrullaje/protección de las instalaciones”, información potencialmente útil para planificar actividades ilícitas o comprometer mecanismos de seguridad.
Como ejemplo, el documento hizo referencia a un video publicado en TikTok en julio de 2025 que mostraba el interior de un centro de detención de Carolina del Sur, instalación que entonces estaba bajo investigación federal por sus condiciones de seguridad.
La grabación recorría celdas y zonas utilizadas para comer y asearse, aparentemente sin que varios de los detenidos comprendieran que estaban siendo filmados.
“Todos aquí están intentando descubrir qué pasa con mis gafas, por qué parpadea mi luz”, dijo la persona que llevaba el dispositivo, agregando posteriormente que la gente desconocía las gafas de Meta.
El caso evidencia una de las principales dificultades de este tipo de dispositivos: aunque incorporan un indicador luminoso destinado a advertir que se está realizando una grabación, no necesariamente todas las personas reconocen qué significa esa señal.
Las alertas se extienden por Estados Unidos
La preocupación no se limita al NYPD. Documentos similares han circulado desde el equipo conjunto de evaluación antiterrorista del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), así como desde centros de inteligencia conocidos como fusion centers en Nueva York, Maine, Virginia, Tennessee y San Diego.
Una alerta distribuida en Maine durante junio fue incluso más allá de las grabaciones. El documento señaló que algunas gafas inteligentes pueden combinar sus cámaras con sistemas de inteligencia artificial, incluyendo tecnologías de reconocimiento facial, lo que potencialmente podría facilitar la identificación y posterior exposición de información personal de funcionarios.
Las autoridades federales también han comenzado a imponer restricciones dentro de sus propias instalaciones. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) informó a sus trabajadores en agosto que las gafas inteligentes deben considerarse equivalentes a cámaras corporales y no pueden utilizarse dentro de determinados espacios federales.
Según la agencia, estos dispositivos podrían capturar, almacenar o transmitir accidentalmente información sensible.
Meta asegura que las grabaciones están diseñadas para ser visibles
Meta ha defendido el diseño de sus gafas argumentando que estas “están diseñadas para ser notadas” cuando graban. El principal mecanismo para ello es una pequeña luz integrada que parpadea mientras la cámara está activa.
Sin embargo, precisamente ahí reside una parte importante del debate. Exteriormente, el dispositivo mantiene una apariencia muy similar a unas Ray-Ban tradicionales y el indicador puede resultar insuficiente para personas que desconocen su funcionamiento.
Las preocupaciones tampoco provienen exclusivamente de las autoridades. Durante 2026, las gafas inteligentes de Meta han estado bajo escrutinio por cuestiones relacionadas con grabaciones potencialmente inadvertidas de terceros, tratamiento de material sensible por contratistas y posibles capacidades futuras de reconocimiento facial.
A medida que las cámaras, micrófonos y sistemas de IA se integran en objetos cotidianos, distinguir cuándo una persona simplemente lleva unas gafas y cuándo está utilizando un dispositivo capaz de registrar y analizar su entorno se vuelve progresivamente más difícil.
¿Seguridad o posibilidad de vigilar a quienes vigilan?
La reacción policial también ha generado críticas entre organizaciones defensoras de la transparencia.
Ryan Shapiro, director ejecutivo de la organización sin fines de lucro Property of the People, cuestionó que las mismas instituciones que despliegan extensos sistemas de vigilancia sobre ciudadanos consideren ahora una amenaza que las cámaras puedan apuntar en dirección contraria.
“Estas agencias vigilan al público incesantemente, pero en el momento en que podemos observarlas nosotros, se considera una amenaza de seguridad”, afirmó Shapiro a The Guardian.
Su argumento introduce una dimensión adicional al problema. Las autoridades tienen razones legítimas para impedir que se documenten vulnerabilidades operativas dentro de instalaciones sensibles, pero dispositivos como las gafas inteligentes también pueden convertirse en herramientas para documentar abusos, condiciones de detención o actuaciones policiales.
La discusión, por tanto, trasciende a las Ray-Ban Meta. A medida que dispositivos prácticamente indistinguibles de accesorios cotidianos incorporen cámaras e inteligencia artificial, empresas, autoridades y legisladores tendrán que determinar dónde termina el derecho a registrar lo que ocurre alrededor de una persona y dónde comienza el derecho de los demás a no ser grabados o identificados sin saberlo.
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