Los precios del petróleo repuntaron con fuerza este jueves después de que el mercado asumiera que Irán sigue controlando el acceso al estrecho de Ormuz, incluso tras dos semanas de alto el fuego con Estados Unidos. El movimiento llevó al crudo WTI por encima de USD $100, mientras aumentan las dudas sobre la solidez real de la tregua.
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- El WTI para mayo subió más de 6% hasta USD $100,27 por barril, mientras el Brent para junio avanzó casi 4% hasta USD $98,26.
- Irán mantiene restringido el tránsito en el estrecho de Ormuz y exige autorización a los buques para cruzar, según ADNOC.
- Teherán acusó a Washington de incumplir tres puntos de su propuesta de tregua de 10 puntos, lo que reavivó la tensión geopolítica.
El petróleo retomó el alza este jueves luego de una brusca reversión en el sentimiento del mercado. Los operadores pasaron de celebrar una fuerte caída en la sesión previa a volver a descontar un escenario de alto riesgo para el suministro global, ante la evidencia de que Irán sigue controlando el acceso al estrecho de Ormuz pese a un acuerdo de alto el fuego de dos semanas con Estados Unidos.
Ese cambio de percepción impulsó al crudo West Texas Intermediate de Estados Unidos por encima de la marca psicológica de USD $100. A las 9:51 a. m. ET, los futuros del WTI para mayo avanzaban más de 6% hasta USD $100,27 por barril, mientras que el Brent para entrega en junio subía casi 4% hasta USD $98,26.
El movimiento llamó la atención porque ocurrió apenas un día después de que el crudo estadounidense registrara su mayor caída en una sola jornada desde 2020. En otras palabras, el mercado pasó en muy poco tiempo de asumir una distensión parcial a volver a poner precio a un cuello de botella geopolítico con impacto global.
Para entender la sensibilidad del mercado, conviene recordar que el estrecho de Ormuz es uno de los pasos marítimos más importantes para el comercio energético mundial. Cualquier limitación al tránsito en esa zona altera las expectativas de oferta, presiona al alza los precios y contagia a otros mercados, desde divisas hasta acciones y materias primas.
Irán mantiene las restricciones en Ormuz
El principal detonante del repunte fue la confirmación de que el estrecho no ha sido reabierto al tráfico marítimo. Según declaró el CEO de Abu Dhabi National Oil Company, Sultan Ahmed Al Jaber, Irán sigue restringiendo el acceso pese al alto el fuego vigente con Washington.
Al Jaber afirmó en una publicación en redes sociales que Teherán ha dejado claro que las embarcaciones deben obtener su permiso para atravesar el paso. Su mensaje subrayó el carácter coercitivo de esa medida. “Eso no es libertad de navegación. Eso es coerción”, dijo el jefe de ADNOC.
Ese punto es clave porque el mercado no solo evalúa si existe o no una guerra abierta. También observa si el flujo físico de petróleo puede circular con normalidad. Aunque sobre el papel haya una tregua, la continuidad de restricciones operativas sobre una ruta crítica mantiene elevada la prima de riesgo.
En la práctica, el control del paso por parte de Irán sugiere que la distensión diplomática aún no se traduce en una normalización logística. Para los compradores y operadores energéticos, eso significa que la vulnerabilidad del suministro continúa presente, aun cuando no haya un colapso completo del acuerdo.
Una tregua frágil y versiones enfrentadas
El alto el fuego aparece cada vez más frágil por las diferencias entre Washington y Teherán sobre sus términos reales. La tensión aumentó después de que Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, sostuviera el miércoles que Estados Unidos incumplió elementos del entendimiento alcanzado.
En un comunicado publicado en redes sociales, Ghalibaf dijo que la desconfianza histórica de Irán hacia Estados Unidos proviene de repetidas violaciones de compromisos. “La profunda desconfianza histórica que sentimos hacia Estados Unidos se deriva de sus repetidas violaciones de todo tipo de compromisos, un patrón que, lamentablemente, se ha repetido una vez más”, afirmó.
El líder parlamentario iraní aseguró que tres elementos de la propuesta iraní de tregua de 10 puntos habían sido violados. El primero, según su versión, fueron los ataques en curso de Israel en Líbano. El segundo fue la entrada de un dron en el espacio aéreo iraní. El tercero fue lo que describió como la negación del derecho de Teherán a enriquecer uranio.
Esos señalamientos reflejan que ambas partes no coinciden sobre el alcance del acuerdo. También muestran que, en contextos geopolíticos complejos, un alto el fuego puede existir formalmente y aun así convivir con incidentes, condiciones no resueltas y lecturas opuestas.
La respuesta de Washington
Desde la parte estadounidense, el presidente Donald Trump había dicho el martes en territorio nacional que la propuesta de Irán podría servir como base para conversaciones. Esa declaración sugería una disposición a seguir negociando, aunque sin cerrar por completo las diferencias de fondo.
Un día después, el vicepresidente JD Vance respondió a las acusaciones. Durante un viaje a Hungría, minimizó en parte la controversia al afirmar que los ceses el fuego suelen ser desordenados, en referencia al incidente reportado del dron dentro del espacio aéreo iraní.
Al mismo tiempo, dejó claro que Washington mantiene su posición respecto al programa nuclear iraní. Según dijo, EE. UU. sostiene que a Irán no se le debe permitir enriquecer uranio. Añadió además que cualquier alto el fuego que cubriera a Líbano no se incluía en el acuerdo.
Esa respuesta ayuda a explicar por qué el mercado sigue nervioso. No solo persiste el control iraní sobre Ormuz, sino que además cada parte defiende una interpretación diferente de los compromisos vigentes. Cuando no existe una definición común sobre qué se acordó, la probabilidad de nuevas fricciones aumenta.
Qué observa ahora el mercado petrolero
La reacción de los futuros deja ver que el mercado volvió a enfocarse en la geografía del riesgo. Si el estrecho de Ormuz permanece bajo restricciones y los buques necesitan autorización de Teherán para cruzar, los inversionistas asumen que la oferta puede verse afectada en cualquier momento, incluso sin una ruptura formal de la tregua.
La subida del WTI por encima de USD $100 y el repunte del Brent cerca de ese umbral muestran que la prima geopolítica regresó con rapidez. No se trata solo de una variación técnica, sino de una señal de que los operadores consideran posible una prolongación de la incertidumbre en Oriente Medio.
Para los mercados financieros más amplios, un petróleo más caro puede traducirse en mayor presión inflacionaria y en renovada volatilidad para activos de riesgo. Aunque esta noticia se concentra en energía, sus efectos potenciales suelen extenderse a bonos, monedas, acciones y también al apetito especulativo en otras clases de activos.
De acuerdo con la información reportada por CNBC, la evolución inmediata de los precios dependerá de si el tránsito marítimo se normaliza y de si Washington y Teherán logran aclarar los términos del cese de hostilidades. Por ahora, la señal dominante es que la tregua sigue siendo vulnerable y que Ormuz continúa en el centro de la tensión global.
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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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