Mobileye planea lanzar en 2027 un servicio propio de robotaxis en una ciudad de Estados Unidos aún no revelada, con una flota inicial de 100 vehículos y una hoja de ruta que apunta a 17.000 unidades en cinco años. El movimiento marca un cambio relevante para una firma que ya era clave en ADAS y conducción autónoma, y que ahora quiere controlar también la operación comercial directa.
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- Mobileye anunció que desplegará un servicio independiente de robotaxis en Estados Unidos durante 2027.
- La empresa comenzará con cerca de 100 robotaxis y, si la prueba resulta exitosa, buscará crecer hasta 17.000 vehículos en cinco años.
- La operación usará la plataforma Moovit y coexistirá con alianzas de Mobileye con Volkswagen, MOIA, Lyft, Porsche y Polestar.
🚖💡 Mobileye se lanzará al mercado de robotaxis en EE. UU. en 2027.
Iniciará con una flota de 100 vehículos, con planes de aumentar a 17,000 en cinco años.
La empresa, conocida por su tecnología de conducción autónoma, gestionará el servicio de forma directa.
Usará su… pic.twitter.com/WzPQT3NMNy
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 18, 2026
Mobileye anunció su entrada directa al mercado estadounidense de robotaxis con un servicio propio que comenzará en 2027. La compañía no reveló aún la ciudad elegida, pero sí dejó claro que el proyecto tendrá una operación integrada de punta a punta.
La iniciativa implica que Mobileye no solo aportará la tecnología de conducción autónoma, sino también la capa operativa y comercial del servicio. Para ello utilizará Moovit, su plataforma de movilidad, como interfaz para que los usuarios reserven viajes y para coordinar distintos aspectos de la operación.
El anuncio añade un nuevo competidor a una carrera que todavía está en fase temprana, aunque cada vez más visible en Estados Unidos. En este segmento, la promesa no es solo tecnológica, sino también financiera, ya que el reto consiste en demostrar que los robotaxis pueden operar a gran escala de forma rentable.
Para lectores menos familiarizados con el tema, un robotaxi es un vehículo diseñado para ofrecer transporte sin conductor humano al volante en condiciones operativas definidas. Su despliegue depende de software, sensores, cartografía, supervisión remota y una arquitectura de servicio que permita atender pasajeros de forma constante.
Según informó Ars Technica, Mobileye planea iniciar la operación con alrededor de 100 robotaxis a comienzos del próximo año dentro de la preparación del servicio. Si la experiencia resulta favorable, la empresa prevé escalar hasta cerca de 17.000 robotaxis durante los cinco años siguientes.
Una apuesta por la integración total del servicio
El rasgo más llamativo del anuncio es que Mobileye quiere operar un servicio independiente, no limitarse a licenciar su tecnología a terceros. Esa decisión supone avanzar desde el rol de proveedor tecnológico hacia el de operador directo en movilidad autónoma.
La empresa describió el modelo como una propuesta verticalmente integrada. Eso significa que Mobileye busca controlar tanto la plataforma técnica del vehículo como la relación con el usuario y la gestión diaria del servicio.
Moovit jugará un papel central en esa estrategia. La plataforma será utilizada para interactuar con los clientes que reserven viajes y para coordinar conductores, entre otras funciones mencionadas por la empresa.
Ese detalle sugiere que el lanzamiento requerirá una estructura híbrida en sus primeras etapas. Aunque el foco del anuncio son los robotaxis, la coordinación operativa seguirá siendo un elemento crítico mientras el servicio alcance madurez comercial.
Amnon Shashua, fundador y CEO de Mobileye, sostuvo que la empresa ha pasado más de dos décadas construyendo las tecnologías necesarias para la conducción autónoma. Añadió que ahora da el siguiente paso al combinar esas tecnologías con propiedad operativa para crear un negocio de robotaxis financieramente y geográficamente escalable, diseñado desde cero para un despliegue global.
La mención a escalabilidad financiera y geográfica no es menor. En la práctica, Mobileye intenta mostrar que no ve el robotaxi como una prueba aislada, sino como un producto replicable en distintas ciudades y mercados si las condiciones regulatorias y técnicas lo permiten.
Del proveedor de ADAS a operador de movilidad autónoma
Mobileye es una empresa israelí que ganó notoriedad internacional por su trabajo en sistemas avanzados de asistencia al conductor, conocidos como ADAS. Intel la compró en 2017 y luego volvió a cotizarla en bolsa en 2022.
Su nombre cobró especial relevancia a mediados de la década de 2010 por su relación con Tesla. En ese periodo, el fabricante de vehículos eléctricos utilizó sistemas ADAS de Mobileye como parte de la oferta de Autopilot.
Esa relación terminó en 2016. Mobileye dejó de ser cliente de Tesla después de alarmarse al enterarse de que un sistema de asistencia al conductor estaba siendo vendido a usuarios finales como si fuera una tecnología sin conductor.
Ese antecedente resulta importante para entender la posición de la compañía sobre autonomía vehicular. Mobileye ha insistido durante años en una diferenciación cuidadosa entre asistencia avanzada y conducción plenamente autónoma, una línea que en el mercado ha generado debate constante.
Tras su ruptura con Tesla, la empresa mantuvo su trabajo con otros socios tanto en ADAS como en vehículos autónomos. Lejos de retirarse, continuó ampliando su presencia en sistemas de percepción, software de conducción y alianzas industriales.
Con ese historial, el paso hacia un servicio propio de robotaxis luce como una evolución natural de su estrategia. La diferencia es que ahora Mobileye quiere probar no solo que su tecnología funciona, sino que también puede sostener un negocio de transporte completo.
Las alianzas que sostienen su expansión
Mobileye ha desarrollado una nueva plataforma ADAS llamada SuperVision. Este sistema combina cámaras y sensores de radar, y ya es utilizado por marcas como Porsche y Polestar, entre otras.
Ese punto es relevante porque muestra que la empresa no depende de una sola línea de negocio. Su actividad en asistencia avanzada al conductor le permite mantener presencia comercial en el mercado automotor mientras madura la adopción de soluciones de autonomía más ambiciosas.
En el campo específico de los robotaxis, Mobileye también ha avanzado a través de socios estratégicos. Uno de esos esfuerzos involucra al grupo Volkswagen y a MOIA para desarrollar un robotaxi comercialmente disponible basado en la minivan VW ID. Buzz.
Además, el año pasado la empresa reveló planes para trabajar con Lyft en el despliegue de robotaxis en Dallas. Según lo indicado entonces, ese lanzamiento podría ocurrir “tan pronto como” este año.
Lejos de presentar su nuevo servicio como un giro que reemplaza su red de colaboraciones, Mobileye lo enmarca como una extensión de esa misma estrategia. La firma quiere operar por cuenta propia sin abandonar su papel como habilitador tecnológico para fabricantes y plataformas de movilidad.
Shashua afirmó que esta iniciativa no reemplaza las asociaciones existentes, sino que las amplía. También dijo que la compañía sigue profundamente comprometida con habilitar a fabricantes de automóviles y proveedores de movilidad mediante Mobileye Drive.
Según el ejecutivo, operar su propio servicio permitirá acelerar la adopción, obtener experiencia operativa directa y mostrar todo el potencial de la movilidad autónoma. Esa frase revela una lógica habitual en la industria tecnológica: controlar una operación real ayuda a probar, corregir y vender mejor la plataforma subyacente.
La escala prometida y los retos del mercado
El plan inicial contempla alrededor de 100 robotaxis en el arranque. Si esa primera fase sale bien, Mobileye dice que podría escalar la flota hasta unos 17.000 vehículos en los cinco años siguientes.
La diferencia entre ambas cifras muestra la magnitud de la ambición empresarial. Pasar de una flota piloto de 100 unidades a una red de 17.000 implica resolver mantenimiento, seguridad, cobertura urbana, coordinación operativa y aceptación del usuario a una escala mucho más exigente.
También supone navegar un entorno competitivo cada vez más intenso. En Estados Unidos, el mercado de robotaxis se ha convertido en un laboratorio donde confluyen fabricantes, plataformas de movilidad y empresas de software con distintas visiones sobre cómo capturar valor.
Para una audiencia interesada en tecnología disruptiva, la lectura más importante es que Mobileye no está apostando solo por vender hardware o software. Está intentando posicionarse en una capa de negocio más alta, donde los ingresos potenciales dependen del uso continuo del servicio y no únicamente de contratos de integración.
Ese enfoque recuerda patrones vistos en otros sectores tecnológicos, donde las compañías buscan pasar de proveedor de infraestructura a operador de plataformas orientadas al usuario final. En movilidad autónoma, sin embargo, el salto es más complejo porque el producto interactúa con calles reales, pasajeros reales y exigencias regulatorias permanentes.
Shashua afirmó que la revolución del robotaxi apenas ha comenzado y que su potencial para transformar la forma en que viajamos por el mundo sigue creciendo. La frase resume el mensaje central del anuncio: Mobileye cree que el mercado aún está en su fase inicial y que todavía hay espacio para disputar liderazgo.
Por ahora, la incógnita principal es dónde ocurrirá el debut estadounidense de este servicio en 2027. Lo que ya queda claro es que Mobileye quiere convertir años de desarrollo en ADAS y autonomía en una operación comercial directa, con la que espera demostrar viabilidad técnica, expansión geográfica y escala económica.
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