Meta experimenta con robots capaces de conectar cables, reiniciar servidores y mover equipos dentro de sus centros de datos, una estrategia que podría reducir costos, pero también inquieta a trabajadores que temen perder sus empleos.
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- Meta prueba equipos de Watney Robotics, Kinova y ABB para tareas de mantenimiento, cableado, inventario y traslado de servidores.
- Un trabajador estima que uno de los robots podría reemplazar hasta 80% de la carga laboral de algunas personas.
- Las limitaciones actuales incluyen lentitud, recarga frecuente de baterías, problemas con cables y dificultades para interpretar luces de fallas.
Meta está probando robots capaces de conectar cables, reiniciar servidores y ejecutar otras labores físicas dentro de sus centros de datos, según trabajadores actuales y antiguos familiarizados con los proyectos que hablaron con Wired.
El esfuerzo ocurre mientras la empresa amplía rápidamente su infraestructura para inteligencia artificial y enfrenta un aumento considerable del gasto asociado con esa expansión. Si los ensayos avanzan, la automatización podría permitir que Meta opere instalaciones más grandes con menos personal y mantenga bajo control una parte de sus costos laborales.
La compañía utiliza robots y hardware relacionado de varios proveedores, entre ellos Watney Robotics, Kinova y ABB. Kinova y ABB declinaron comentar, Watney no respondió a las solicitudes de información y Meta tampoco quiso pronunciarse sobre las pruebas específicas descritas, aunque sí defendió públicamente la necesidad de contratar y capacitar trabajadores para construir y operar sus centros de datos.
En una conferencia celebrada el año pasado, Eric Xu, gerente senior de robótica en Meta, explicó que los objetivos de largo plazo de la compañía incluyen colocar robots en estos complejos. Según su planteamiento, las máquinas podrían acelerar la respuesta ante incidentes, vigilar el entorno y encargarse del mantenimiento preventivo, aunque reconoció que todavía hacen falta colaboración e investigación antes de alcanzar una solución madura.
Robots para cables, servidores y reinicios
Uno de los experimentos evalúa si un brazo robótico Kinova Gen3 puede utilizarse para ejecutar ciclos de encendido y apagado, o incluso cortar la electricidad de servidores. Meta también prueba otro equipo para intercambiar cables de red, una labor delicada porque exige precisión, identificación correcta de los componentes y movimientos cuidadosos en espacios repletos de conexiones.
Un trabajador de un centro de datos de Meta calculó que, si el proyecto tiene éxito, el robot dedicado al cableado podría reemplazar hasta 80% de la carga de trabajo de algunas personas. Se trata de una estimación individual, no de una proyección oficial de la compañía. La posibilidad genera preocupación entre quienes realizan tareas físicas, pues uno de los empleados consultados describió con ironía amarga que creían estar protegidos de la automatización durante algún tiempo, pero ahora sienten que la tecnología también amenaza sus puestos.
En ciertas instalaciones, Meta adoptó silenciosamente un dispositivo más sencillo, parecido a un dedo o a una vara puntiaguda, que presiona el botón de encendido de un Mac Mini u otro equipo para reiniciarlo. El procedimiento comienza cuando un trabajador da la orden a distancia, de modo que la empresa ya combina supervisión humana remota con mecanismos diseñados para eliminar desplazamientos y acciones repetitivas.
La empresa también opera un robot remolcador autónomo para transportar racks pesados y utiliza un robot con ruedas que lee códigos de barras para rastrear el inventario. Meta mostró esas herramientas en un video de 2023, y trabajadores familiarizados con los proyectos señalaron que ambos sistemas ya funcionan en varios centros, incluidos los de Iowa y Virginia, aunque todavía necesitan apoyo humano en situaciones cotidianas.
Los límites de la automatización
El robot de inventario también participa en inspecciones de fallas, pero su cámara solo detecta imágenes en escala de grises y no puede distinguir correctamente entre luces verdes y rojas. Esa limitación obliga a los empleados a verificar ciertos problemas, mientras que las esquinas, los cables tendidos en el suelo y los desplazamientos entre edificios complican todavía más el trabajo autónomo.
Como Meta no cuenta con suficientes unidades para cada edificio, algunos robots deben trasladarse entre instalaciones. En esos recorridos, un trabajador tiene que abrir puertas y maniobrar el equipo mediante un control remoto, una dependencia que reduce la autonomía prometida y añade una tarea humana al proceso que supuestamente busca simplificarlo.
Dos personas familiarizadas con las operaciones describieron el robot de inventario como demasiado lento, y una de ellas dijo que Meta exploró previamente el uso de drones como alternativa más rápida, aunque la empresa finalmente no continuó con esa idea. En los centros de datos, algunos trabajadores también se han quejado del tiempo de inactividad que los robots necesitan para recargar sus baterías.
La propia empresa ha reconocido internamente que estos equipos no están preparados para ciertas tareas, como el intenso cableado necesario para operar una supercomputadora NVIDIA GB300. Un exempleado explicó que los centros de datos se diseñaron durante años para que las reparaciones humanas fueran rápidas, de alrededor de cinco minutos, por lo que adaptar toda esa infraestructura a manos robóticas requerirá tiempo y rediseños.
Altoona como laboratorio de pruebas
El campus de Altoona, Iowa, suele funcionar como espacio de prototipos para Meta, antes de que las tecnologías se desplieguen en otros complejos. El alcalde Dean O’Connor dijo que la ciudad ha visto cómo las innovaciones probadas allí llegan posteriormente a otras instalaciones, una dinámica que convierte al centro de datos local en un indicador temprano de los cambios laborales y operativos que podría experimentar la compañía.
Desde junio del año pasado, Meta prueba en uno de los edificios de Altoona un par de robots Watney con dos brazos para trabajos de cableado. Las máquinas reciben supervisión humana y todavía se mueven más despacio que las personas, pero las fuentes consultadas las consideran prometedoras, especialmente porque las startups buscan resolver tareas concretas como conectar cables, intercambiar piezas y reparar servidores.
Watney, una startup de San Francisco creada en 2023, había presentado inicialmente un robot plegador de ropa que también podía realizar labores de limpieza comercial. La compañía cambió silenciosamente su enfoque hacia los centros de datos a comienzos del año pasado, según copias archivadas de su sitio web, en un giro que refleja el interés creciente por la llamada inteligencia física aplicada a la infraestructura tecnológica.
Meta prueba además robots de cuatro ruedas en New Albany, Ohio, dentro de Prometheus, el campus de centros de datos más nuevo de la empresa. Los equipos, fabricados por ABB, incorporan un elevador tipo tijera y un brazo de seis ejes para reasentar piezas; en el futuro podrían asumir otras tareas con menor supervisión humana, aunque todavía no existe garantía de que esos pilotos lleguen a una implementación amplia.
El impacto sobre los trabajadores
Meta sostiene que su necesidad de trabajadores calificados continúa siendo sólida. Su portavoz Francis Brennan afirmó que Estados Unidos atraviesa el mayor auge de infraestructura desde la Segunda Guerra Mundial y enfrenta una escasez importante de personal especializado, por lo que la compañía necesita más trabajadores, no menos, para construir y operar sus centros de datos.
Este año, Meta lanzó un programa de largo plazo para capacitar gratuitamente a miles de personas cada año en labores eléctricas, mecánicas y de plomería. La empresa garantiza empleo en Louisiana, Ohio, Indiana y Texas para quienes completen la formación, y también se asoció con sindicatos de la construcción para financiar programas de aprendizaje.
Sin embargo, dos trabajadores creen que el software de inteligencia artificial y otras tecnologías podrían permitir a Meta contratar personal con menor calificación y salarios más bajos. Según sus preocupaciones, algunos roles podrían centralizarse en áreas como Denver, Colorado, donde los costos resultan financieramente más convenientes para la compañía, mientras disminuye la demanda de empleados capaces de diagnosticar problemas complejos de manera independiente.
En chats grupales de trabajadores de Altoona, el ambiente se ha vuelto desmoralizado, con comentarios que anticipan la desaparición de los empleos en pocos años por culpa de los robots. O’Connor dijo que no ha pensado demasiado en la posibilidad de que las máquinas eliminen puestos en el centro de datos de Meta, aunque calificó la automatización como inevitable y sostuvo que la ciudad enfrentará el problema cuando llegue.
Una carrera que también siguen Microsoft y Google
Meta no es la única empresa tecnológica que investiga la robótica para sus centros de datos. Microsoft y Google anunciaron inversiones separadas en esta área el año pasado, mientras Amazon habló sobre el uso de robots para ayudar a reciclar piezas dentro de sus instalaciones, una tendencia que conecta la expansión de la inteligencia artificial con nuevas formas de automatizar la infraestructura que la sostiene.
Ashley Llorens, director general del acelerador de investigación de Microsoft, dijo que la compañía explora la robótica para tareas económicamente valiosas, como reemplazar un rack de servidores defectuoso. El interés empresarial se explica por una combinación de factores: los robots pueden ofrecer resultados más consistentes, operar en regiones donde escasea el personal calificado y asumir labores repetitivas o peligrosas que suelen recaer sobre técnicos humanos.
Paul Golding, responsable de inteligencia física en el fabricante de chips Analog Devices, señaló que cada vez más clientes quieren operar sus centros de datos con robots humanoides. Esas máquinas podrían trabajar a temperaturas más altas, en la oscuridad y en otros entornos difíciles, lo que a largo plazo abriría la puerta a instalaciones submarinas, espaciales o ubicadas en lugares poco adecuados para personas.
La directora ejecutiva de Exclaim Robotics, Helen Oleynikova, considera que la sustitución total todavía está lejos. A su juicio, el sector ha producido numerosos pilotos y demostraciones, pero aún no dispone de una solución funcional comprobable para reparar piezas dañadas y restablecer cables con la confiabilidad, velocidad y flexibilidad que exigen los centros de datos modernos.
El debate también puede afectar la relación entre las compañías tecnológicas y las comunidades que reciben sus instalaciones. En Altoona, Meta emplea a cientos de personas y mantiene una exención del impuesto a la propiedad que le permite ahorrar decenas de millones de dólares al año, un beneficio que la ciudad ha considerado justificable por el prestigio y los empleos asociados con el campus.
A medida que las comunidades revisan esas exenciones y evalúan nuevas reglas para la industria, la promesa de empleo humano podría enfrentar un escrutinio más intenso si los robots asumen una parte creciente de las operaciones. La tecnología todavía tropieza con cables, baterías, sensores y diseños pensados para personas, pero el abaratamiento del hardware y el avance de los modelos de inteligencia artificial han convertido la automatización en una posibilidad concreta, no en una simple demostración de laboratorio.
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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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