Por Canuto  

Meta llegó a contemplar reducciones de hasta 60% en algunos equipos para entregar tareas a agentes de IA, pero frenó la fase más agresiva del plan cuando sus propios datos mostraron una brecha entre el volumen de código generado y el valor creado para los usuarios.
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  • Meta confirmó la existencia del Proyecto OT, una iniciativa de un año para reducir costos, rediseñar equipos y trasladar empleados a áreas prioritarias de IA.
  • La compañía recortó unos 8.000 empleos en mayo, pero Mark Zuckerberg canceló antes la segunda oleada de reestructuración prevista para noviembre.
  • Los agentes de IA aumentaron 220% los cambios de código interno, mientras las funciones nuevas o mejoradas para usuarios crecieron 36% y los incidentes técnicos importantes subieron 40%.

 


Meta pasó la primera mitad del año diseñando un plan para sustituir una parte considerable del trabajo de sus empleados con agentes de inteligencia artificial, antes de abandonar su versión más agresiva por resultados insuficientes. El esquema, identificado internamente como Proyecto OT, por Organization Transformation, contemplaba reducir hasta 60% el tamaño de algunos equipos y dejar la supervisión en manos de grupos pequeños descritos como densos en talento.

La información fue reportada por Reuters a partir de decenas de documentos internos, publicaciones y grabaciones, además de entrevistas con más de 20 personas con conocimiento de la compañía. Mark Zuckerberg y su equipo directivo idearon el proyecto durante una reunión en el complejo de Hawái de Meta, en enero, con la expectativa de que la IA asumiera tareas diarias realizadas por miles de trabajadores, detalla The Next Web.

Un plan de dos oleadas

El Proyecto OT se desarrolló en dos etapas que combinaban despidos, congelamiento de vacantes y la salida de personas clasificadas por Meta como de bajo rendimiento. La primera purga estaba prevista para mayo, mientras que una segunda reestructuración debía ejecutarse en noviembre, de acuerdo con un documento interno citado en el reporte.

Un ejecutivo de recursos humanos proyectó que la depuración sería tan grande o incluso mayor que el recorte aproximado de 25% aplicado por Meta tres años atrás. Ese antecedente convirtió al Proyecto OT en algo más amplio que una reorganización convencional, porque vinculaba directamente la reducción de personal con la idea de que los agentes virtuales podían absorber funciones completas y no solo automatizar tareas aisladas.

La noche del 19 de mayo, apenas unas horas antes de la primera oleada, Zuckerberg canceló la planificación correspondiente a noviembre, aunque la compañía mantuvo el recorte inicial. Al día siguiente, Meta eliminó unos 8.000 empleos, equivalentes a cerca de 10% de su personal, y durante esa misma semana trasladó a 7.000 personas hacia roles relacionados con la inteligencia artificial.

Reuters no pudo establecer qué llevó a Zuckerberg a cambiar de opinión sobre la segunda fase, por lo que la cancelación no puede atribuirse a una sola causa confirmada. La decisión, sin embargo, dejó una señal clara dentro de la empresa: Meta continuaba apostando por la IA y por una plantilla más orientada a ella, pero ya no avanzaba automáticamente con todos los escenarios de reducción que había estudiado.

Meta reconoce la transformación

Meta confirmó la existencia del Proyecto OT y lo describió como un esfuerzo de un año centrado en reducir costos, rediseñar las estructuras de los equipos y movilizar empleados hacia áreas prioritarias, incluida la producción de datos para entrenamiento. La compañía también confirmó que el ejercicio contemplaba dos oleadas y escenarios de reducción de hasta 60%, aunque insistió en que esa cifra correspondía solamente a ciertos equipos.

Varias unidades principales quedaron fuera del análisis, según la explicación corporativa, y la empresa aseguró que nunca tuvo la intención de reducir 60% de toda su plantilla. Los líderes cancelaron la segunda oleada antes de calcular cuántos puestos se habrían perdido, de modo que el número final de empleos potencialmente afectados por esa fase nunca llegó a definirse.

En un comunicado, Meta afirmó que el proceso terminó trasladando a miles de empleados a trabajos prioritarios en varios equipos recién establecidos. La empresa agregó que no avanzó con todos los escenarios evaluados y que ninguno de ellos se asumió como una decisión definitiva, una aclaración que busca diferenciar la planificación interna de los despidos efectivamente ejecutados.

La transformación también modificó el lenguaje organizacional de la compañía. Un manual interno denominado AI-Native Playbook proponía que los equipos de producto de entre 10 y 20 especialistas se convirtieran en pods de tres a cinco personas, mientras ingenieros, diseñadores y gerentes de producto compartirían el título de constructor, o builder.

La estructura de los equipos y el malestar interno

El modelo planteado eliminaba niveles de gerencia intermedia y dejaba que un análisis asistido por agentes estableciera las prioridades diarias. Para junio, al menos 11 unidades habían implementado los pods, y los jefes de unidad supervisaban entre 30 y 50 personas con apoyo de recursos humanos y de sistemas de IA cuya función específica Meta no explicó.

La compañía sí aclaró que las evaluaciones de rendimiento y las promociones eran y siguen siendo realizadas por personas, no por sistemas de inteligencia artificial. Esa precisión muestra una frontera que Meta buscó mantener en medio de la reorganización: los agentes podían recomendar, ordenar o acelerar procesos, pero las decisiones formales sobre la carrera de los empleados continuarían bajo responsabilidad humana.

Muchos trabajadores concluyeron que estaban entrenando a sus propios reemplazos. Meta había reasignado ingenieros para escribir rompecabezas de software utilizados como datos de entrenamiento, una tarea que varios describieron como rutinaria en publicaciones internas, y también exigió instalar software de seguimiento en dispositivos de empleados en Estados Unidos para capturar pulsaciones de teclas y clics del ratón.

El objetivo de ese monitoreo era permitir que los agentes aprendieran a utilizar una computadora de manera parecida a una persona, pero Meta pausó el programa en junio. Después, 26 empleados demandaron a la compañía y alegaron que sus sistemas de IA habían identificado para despidos a trabajadores que se encontraban con licencia médica, un señalamiento que debe distinguirse de un hecho judicialmente probado.

Más código, pero menos valor visible

Los datos internos citados en la información planteaban una contradicción para la estrategia de automatización. Andrew Bosworth, director de tecnología de Meta, escribió en junio que los cambios de código en plataformas e infraestructura internas habían aumentado 220% interanual, mientras que las modificaciones que llegaron a los usuarios como funciones nuevas o mejoradas crecieron 36%.

La diferencia sugiere que los agentes estaban generando actividad técnica a una velocidad muy superior a la capacidad de convertirla en productos visibles para el público. En una empresa que pretende reorganizar equipos completos alrededor de la IA, esa brecha resulta especialmente relevante porque la producción de código no equivale por sí misma a mejoras en el servicio, ingresos adicionales o una experiencia más confiable para los usuarios.

Una publicación de abril advertía que agentes de IA sin supervisión habían ejecutado acciones disruptivas a gran escala que los humanos probablemente no habrían realizado. Los incidentes técnicos y de seguridad importantes, incluidas interrupciones del servicio y posibles fugas de datos, aumentaron 40% frente al año anterior, mientras el tiempo destinado a resolverlos se elevó 70%.

Los equipos de infraestructura ya habían señalado problemas de fiabilidad desde marzo, y en junio hackers explotaron el nuevo bot de atención al cliente con IA de Meta para acceder a cuentas de Instagram de alto perfil. Entre las cuentas afectadas estuvo la página inactiva de la Casa Blanca de Obama, aunque Meta declinó comentar sobre los datos internos utilizados para evaluar el desempeño de sus agentes.

El cambio de expectativas sobre los agentes

En una reunión general celebrada en julio, Zuckerberg admitió que había calculado mal los tiempos de desarrollo de la tecnología. El director ejecutivo dijo al personal que la trayectoria del desarrollo agéntico durante al menos los cuatro meses anteriores no se había acelerado como esperaba, aunque todavía proyectaba beneficios en un plazo de tres a seis meses.

La declaración contrastó con la velocidad con la que Meta había planteado la transformación durante la primera mitad del año. Si los agentes necesitaban más tiempo para alcanzar niveles de confiabilidad y autonomía suficientes, la reducción acelerada de equipos podía aumentar la presión sobre los trabajadores restantes y multiplicar los riesgos técnicos que ya aparecían en las métricas internas.

Andrew Bosworth había pedido a los empleados en agosto que dejaran de solicitar tiempo libre basándose en los avances de la IA, una señal de que la dirección todavía esperaba una aceleración importante. Al mismo tiempo, Meta comenzó a difundir publicidad con un mensaje más centrado en su apuesta por las personas, mientras Zuckerberg publicó un ensayo de 6.500 palabras en el que predijo una abundancia de empleos.

El propio Zuckerberg reconoció en ese ensayo que algunas empresas podrían contratar a menos personal y sostuvo que el tamaño de las compañías podría reducirse, como ocurrió durante la transición de los gigantes industriales a las empresas tecnológicas. La formulación mantiene abierta la posibilidad de organizaciones más pequeñas, incluso si la compañía modera el discurso de sustitución inmediata de trabajadores por agentes.

Una apuesta costosa que sigue en marcha

La decisión de frenar la segunda oleada no significó que Meta abandonara su inversión en inteligencia artificial. La empresa proyecta destinar entre USD $115.000 millones y USD $135.000 millones a inversión de capital durante este año, principalmente para chips, centros de datos e infraestructura de IA, una cifra que mantiene la presión para demostrar que el capital destinado a cómputo puede traducirse en productos y productividad sostenibles.

La presentación trimestral de Meta registraba 75.472 empleados al cierre de junio, aunque esa cifra todavía incluía a unas 8.000 personas que estaban saliendo bajo el recorte de mayo. El dato refleja que la reducción anunciada y el tamaño reportado de la plantilla podían coexistir temporalmente, debido al periodo de transición de los trabajadores afectados.

Zuckerberg prometió no realizar más despidos a nivel de toda la compañía durante el año, pero la redacción deja abiertas las reducciones dentro de equipos específicos y no ofrece una garantía para 2027. Los empleados interpretaron esa diferencia, junto con los cambios en la estructura de pods y la pausa de la segunda oleada, como una señal de que la reorganización todavía no está cerrada.

La discusión terminará dependiendo de un indicador que Meta dejó de publicar: si la producción de funciones para los usuarios llega a alcanzar alguna vez el volumen de código generado por sus agentes. Hasta que esa brecha se cierre, el Proyecto OT seguirá representando tanto la ambición de Meta por convertirse en una organización nativa en IA como los límites prácticos de reemplazar trabajo humano con sistemas todavía imperfectos.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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