Por Canuto  

General Motors quiere aprovechar el auge de los centros de datos y el almacenamiento energético con una nueva apuesta por baterías de sodio, mientras amplía servicios para que sus vehículos eléctricos ayuden a reducir costos de electricidad en hogares y en la red.
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  • GM desarrolla baterías de sodio con Peak Energy y espera llevarlas a clientes después de 2028.
  • La automotriz también impulsa soluciones de vehículo a red para que sus autos eléctricos ayuden a bajar costos energéticos.
  • El movimiento ocurre en medio del boom de la IA, el crecimiento esperado de centros de datos y el alza de tarifas eléctricas en EE. UU.

 


General Motors (GM) está ampliando su estrategia energética para capturar una parte del crecimiento esperado en almacenamiento de energía y en infraestructura para centros de datos. La compañía anunció nuevos esfuerzos enfocados en químicas de baterías distintas al litio tradicional, con especial atención en baterías de sodio de próxima generación.

El movimiento llega en un momento en que el auge de la inteligencia artificial ha intensificado la preocupación por la demanda eléctrica futura. En paralelo, la empresa también busca dar más herramientas a sus propietarios de vehículos eléctricos para amortiguar el impacto de facturas energéticas cada vez más altas.

Según reportó CNBC, GM detalló este martes planes para ampliar sus capacidades de vehículo a red, una modalidad en la que un automóvil eléctrico puede devolver energía a la red eléctrica. La compañía también dijo que está trabajando en nuevas celdas de sodio que, a juicio de su liderazgo en baterías, podrían cambiar el almacenamiento a escala de red.

La apuesta no es menor. Durante los últimos años, fabricantes y mercados han seguido de cerca el vínculo entre inteligencia artificial, centros de datos y consumo energético. Para una empresa como GM, que invirtió miles de millones en electrificación, abrir una vía adicional de negocio fuera del automóvil puede ayudar a aprovechar capacidad industrial ya instalada.

GM apunta al sodio como siguiente paso en almacenamiento

Kurt Kelty, vicepresidente de batería y sostenibilidad de GM, afirmó en una publicación de blog que los sistemas de almacenamiento alimentados por sodio tienen el potencial de operar sin refrigeración activa y con mucha menos complejidad del sistema. A gran escala, eso puede traducirse en una reducción importante de costos iniciales y operativos.

En términos básicos, una batería de sodio funciona de forma similar a una batería de litio. Sin embargo, GM sostiene que esta química podría desempeñarse en un rango más amplio de temperaturas y soportar más ciclos de uso, factores muy valorados en proyectos de almacenamiento estacionario conectados a la red.

La empresa está colaborando con la startup Peak Energy, con sede en Denver, para desarrollar estas celdas. Kelty dijo que esa firma ya mostró cómo la química basada en sodio puede traducirse en menores costos y una mayor confiabilidad, dos variables críticas en un mercado donde el precio de la energía y el riesgo geopolítico pesan cada vez más.

GM espera que la alianza con Peak Energy permita producir celdas de sodio para uso de clientes después de 2028. Un portavoz de la automotriz declinó comentar detalles financieros o el costo de la asociación.

Peak Energy fue fundada en 2023. De acuerdo con su sitio web, su equipo directivo incluye antiguos empleados de Tesla, Lockheed Martin y Northvolt, una combinación que sugiere experiencia tanto en fabricación avanzada como en tecnología energética y defensa industrial.

De los autos eléctricos al negocio energético

La expansión de GM hacia almacenamiento y servicios energéticos también responde a una realidad menos favorable para el mercado de vehículos eléctricos. La automotriz ha invertido miles de millones de dólares en investigación, desarrollo y producción de baterías para una expansión exponencial de autos totalmente eléctricos que no se materializó como se esperaba.

Ante ese escenario, reutilizar activos y capacidad fabril se vuelve estratégico. GM informó que sigue trabajando en la reutilización de baterías de gran tamaño provenientes de vehículos eléctricos para sistemas de almacenamiento, en colaboración con empresas como Redwood Materials.

Al mismo tiempo, la empresa continúa produciendo celdas de fosfato de hierro y litio, o LFP, mediante una empresa conjunta con LG Energy Solution. Las baterías LFP son vistas como una ruta más rápida para usar capacidad existente, mientras que las de sodio son presentadas por la compañía como una solución a futuro para almacenamiento estacionario.

Kelty señaló que el desarrollo de celdas de sodio de próxima generación aumentará la densidad energética y que, con el tiempo, existe el potencial de superar químicas más maduras, incluidas las LFP. Añadió que, en un mercado cada vez más definido por presión de costos, crecimiento de la demanda energética y riesgo geopolítico, ese factor puede convertirse en un verdadero diferenciador.

A través de su empresa conjunta Ultium Cells, GM cuenta actualmente con una capacidad de producción de aproximadamente 90 gigavatios-hora en dos plantas, una en Ohio y otra en Tennessee. En marzo, Ultium Cells anunció una inversión de USD $70.000.000 para iniciar producción de baterías LFP destinadas a sistemas de almacenamiento de energía en la planta de Tennessee.

GM no está sola en este giro. Otros fabricantes de automóviles, incluido su rival Ford Motor, también han reorientado atención hacia el almacenamiento energético para ayudar a llenar capacidad en plantas de baterías multimillonarias instaladas en Estados Unidos.

Vehículo a red y alivio frente al alza eléctrica

Junto con el desarrollo de nuevas químicas, GM quiere que sus clientes de vehículos eléctricos tengan un papel más activo en el sistema energético. La capacidad de enviar electricidad de vuelta a la red durante horas pico, o de abastecer un hogar mediante un sistema de almacenamiento de la propia compañía, podría ayudar a reducir costos de electricidad y aliviar la carga sobre la red.

La empresa dijo que busca asociaciones con compañías de servicios públicos en todo Estados Unidos para ofrecer este tipo de servicios de vehículo a red. Por ahora, ya trabaja con empresas de servicios públicos en California y Michigan.

Este enfoque gana relevancia por el fuerte encarecimiento de la electricidad residencial. Los precios en Estados Unidos subieron casi un 48 % desde enero de 2020, al pasar de USD $0,1276 por kilovatio-hora a USD $0,1883 por kilovatio-hora en marzo de 2026, y se espera que aumenten a alrededor de USD $0,19 por kilovatio-hora a partir de marzo de 2027, según un pronóstico reciente de la Administración de Información de Energía de EE. UU.

Para el consumidor promedio, esto significa que un vehículo eléctrico puede dejar de ser solo un medio de transporte para convertirse en un activo energético. En un escenario de tarifas al alza y mayor presión sobre la red por centros de datos e IA, ese tipo de funciones puede ganar peso comercial.

El auge de la IA eleva la presión sobre la infraestructura

Detrás de esta estrategia está una narrativa cada vez más visible en los mercados: la inteligencia artificial exigirá una fuerte expansión de infraestructura, especialmente en centros de datos. Esa expectativa ha llevado a especular que se gastarán grandes sumas de dinero en redes, generación y sistemas de respaldo capaces de sostener una demanda mucho mayor.

Para GM, el almacenamiento estacionario puede ser una forma directa de participar en esa nueva cadena de valor. Si los centros de datos y las redes eléctricas requieren baterías más baratas, resistentes y fáciles de desplegar, el sodio aparece como una química con potencial para ganar terreno frente a soluciones más consolidadas.

El punto clave es que la empresa no plantea el sodio como reemplazo inmediato de todas las opciones existentes. Más bien lo presenta como una evolución complementaria a las baterías LFP y al reaprovechamiento de packs de vehículos eléctricos, creando una cartera de soluciones adaptada a necesidades distintas.

Ese enfoque también reduce dependencia de un solo tipo de materia prima o de una única arquitectura tecnológica. En un entorno global marcado por tensiones geopolíticas, costos volátiles y presión por asegurar cadenas de suministro, la diversificación de químicas se vuelve una ventaja industrial.

Carga pública, Tesla y el estándar NACS

GM también anunció un “Pase de Energía” para ofrecer una experiencia de carga pública más fluida a los usuarios de sus vehículos eléctricos. Entre los objetivos está facilitar el uso de redes de carga, incluidos los Supercargadores de Tesla.

Además, la automotriz indicó que todos los vehículos totalmente eléctricos que produzca a partir del año modelo 2027 incluirán un puerto de carga con el Estándar de Carga de América del Norte. Esa decisión profundiza la convergencia del sector en torno a una infraestructura más interoperable.

En términos prácticos, la compañía está tratando de resolver dos fricciones a la vez. Por un lado, quiere que cargar un vehículo sea más simple y accesible. Por otro, intenta que ese mismo vehículo pueda integrarse de manera más útil al sistema eléctrico cuando el contexto lo requiera.

La combinación de baterías de sodio, servicios de vehículo a red, reutilización de packs, celdas LFP y acceso a más redes de carga sugiere que GM está redefiniendo su apuesta energética. Ya no se trata solo de vender autos eléctricos, sino de construir una posición más amplia en el negocio de la electricidad, justo cuando la IA y los centros de datos amenazan con disparar la demanda.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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