Por Canuto  

Un informe de la GAO revela que el Servicio Secreto de Estados Unidos enfrentó decenas de incidentes, incluidos vuelos de drones, sin actualizar siempre sus protocolos ni explicar por qué. La revisión conecta esos vacíos con una amenaza que quedó expuesta durante el intento de asesinato contra Donald Trump en Butler, Pensilvania.
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  • La GAO identificó 83 incidentes de seguridad entre 2015 y 2025, pero solo 25 provocaron cambios en las políticas de protección.
  • El presunto atacante de Butler voló un dron durante 11 minutos antes de disparar contra Donald Trump desde un techo sin vigilancia.
  • Ocho de 22 políticas no se actualizaron dentro del plazo de cuatro años y un acuerdo internacional de seguridad sigue vigente desde 1991.

 


La Oficina de Responsabilidad del Gobierno de Estados Unidos, conocida como GAO, concluyó que el Servicio Secreto enfrentó múltiples incidentes relacionados con drones sin ajustar sus políticas de protección ni documentar de forma suficiente las razones. El hallazgo adquiere especial relevancia porque uno de esos dispositivos fue utilizado durante el intento de asesinato de 2024 contra Donald Trump, entonces candidato, en Butler, Pensilvania, donde el atacante logró observar el área antes de posicionarse para disparar.

El informe, divulgado el jueves y reseñado por Fortune, describe retrasos y vacíos en el mecanismo con el que la agencia identifica amenazas, revisa protocolos y decide cuándo modificar sus procedimientos. La evaluación llega después de varios episodios que pusieron bajo presión a la institución encargada de proteger al presidente de Estados Unidos, incluida la intrusión de un hombre armado en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca ocurrida en abril.

Una década de incidentes sin respuesta uniforme

Entre 2015 y 2025, el Servicio Secreto registró 83 incidentes de seguridad, de acuerdo con la GAO, pero solo actualizó sus políticas de protección en respuesta a 25 de ellos. La diferencia no demuestra por sí sola que cada caso exigiera un cambio, aunque sí expone la ausencia de una justificación documentada que permita revisar cómo se tomaron esas decisiones y si los riesgos fueron evaluados de manera consistente.

La preocupación central no es únicamente que una política permanezca sin cambios, sino que la agencia no deje constancia de por qué consideró innecesaria una modificación. Nathan Tranquilli, director interino de la GAO, afirmó que la información faltante podía haber servido para ilustrar la evolución de amenazas emergentes y calificó los incidentes con drones como un ejemplo contundente de ese problema institucional.

Uno de los antecedentes ocurrió en 2015, cuando un dron hizo contacto con la caravana del entonces presidente Barack Obama. Otro aparato voló a unos 200 pies, equivalentes a aproximadamente 60 metros, sobre un mitin del entonces candidato presidencial Bernie Sanders, una situación que evidenció la capacidad de estos dispositivos civiles para acercarse a espacios protegidos.

La agencia también incumplió los plazos internos de revisión en ocho de sus 22 políticas de protección, según el documento. Esos retrasos adquieren peso en un entorno donde los drones pueden ofrecer vigilancia aérea, transmitir información sobre la ubicación de objetivos y aprovechar zonas que no están cubiertas por los controles tradicionales de acceso.

El caso Butler y la amenaza aérea

El intento de asesinato de Butler mostró cómo la vigilancia aérea puede complementar la preparación de un ataque desde tierra. El presunto atacante voló un dron durante 11 minutos sobre la multitud antes de que Trump subiera al escenario, un lapso que, según el informe, le ayudó a ubicarse para obtener una línea de tiro despejada contra el candidato.

El disparo rozó la oreja de Trump después de que el presunto atacante se instalara en un techo que quedó sin vigilancia. El episodio no prueba que una modificación específica de las políticas hubiera impedido el ataque, pero la GAO sostiene que los datos que el Servicio Secreto no documentó podían haber contribuido a comprender mejor la amenaza y a prevenir ataques posteriores.

La revisión se produce en un contexto de fallas de seguridad que no se limita a los drones. Meses después de Butler, un hombre con un rifle consiguió acercarse de manera inesperada a Trump en su campo de golf de West Palm Beach, mientras que en abril otro hombre armado cruzó las barreras de seguridad durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca.

Para Tranquilli, la misión del Servicio Secreto es esencialmente una tarea de cero fallos, pero la agencia enfrenta una cantidad enorme de desafíos operativos. El funcionario explicó que, al decidir dónde concentrar tiempo y energía, algunos asuntos quedaron relegados y esa priorización produjo retrasos en la actualización de políticas y en la documentación de los criterios utilizados.

Protocolos antiguos y medidas correctivas

El informe también examinó un memorando de entendimiento entre el Servicio Secreto y el Servicio de Seguridad Diplomática, acuerdo que distribuye responsabilidades para proteger al presidente cuando viaja al extranjero. Aunque el documento exige una revisión y actualización anual, no ha sido actualizado desde 1991 y por ello no contempla amenazas más recientes, entre ellas el uso de drones.

La antigüedad del memorando crea una brecha entre las responsabilidades formales de las agencias y las herramientas que pueden emplearse contra una delegación presidencial. El documento no afirma que esa deficiencia haya causado un incidente concreto, pero sí advierte que un marco sin revisión durante décadas puede dificultar la coordinación cuando aparecen riesgos tecnológicos que no existían al momento de su redacción.

La GAO formuló recomendaciones para corregir los problemas identificados, incluida una modificación de la política que obligue al Servicio Secreto a registrar la justificación cuando un incidente no amerite actualizar un protocolo. La ficha del informe identifica cuatro recomendaciones abiertas. Esa exigencia busca convertir decisiones informales o difíciles de reconstruir en registros que puedan ser examinados por supervisores y utilizados para detectar patrones entre distintos eventos.

El Servicio Secreto no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios, pero el informe señaló que el Departamento de Seguridad Nacional, organismo que supervisa a la agencia, aceptó todas las recomendaciones y prevé implementar cambios. La ejecución será determinante porque el problema descrito por la GAO combina tecnología en rápida evolución, reglas vencidas y una misión en la que los errores pueden tener consecuencias irreversibles.

La conclusión del documento no presenta a los drones como la única vulnerabilidad de la protección presidencial, aunque sí los utiliza para mostrar cómo una amenaza repetida puede permanecer fuera de los protocolos si las instituciones no registran sus decisiones. Para el Servicio Secreto, el desafío inmediato consiste en transformar los incidentes pasados en instrucciones actualizadas, responsabilidades claras y revisiones que ocurran antes del próximo ataque.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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