Blue Origin confirmó una “anomalía” durante una prueba de encendido estático del cohete New Glenn en Cabo Cañaveral. No hubo heridos, pero el incidente podría frenar lanzamientos comerciales, misiones de Amazon Leo y planes lunares vinculados a la NASA.
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- El cohete New Glenn explotó durante una prueba de fuego estático en el Complejo de Lanzamiento 36 de Cabo Cañaveral, Florida.
- Blue Origin dijo que todo el personal fue contabilizado y Jeff Bezos prometió reconstruir lo necesario para volver a volar.
- El accidente podría afectar la agenda de lanzamientos de Amazon Leo, misiones de seguridad nacional y programas lunares de la NASA.
Blue Origin sufrió el jueves por la noche el revés más severo de su historia. Su cohete pesado New Glenn explotó durante una prueba de encendido estático en el Complejo de Lanzamiento 36, en Cabo Cañaveral, Florida, cuando la empresa se preparaba para una cuarta misión del vehículo.
La compañía fundada por Jeff Bezos confirmó después el incidente y lo describió como una “anomalía”. También informó que todo el personal fue contabilizado. Bezos añadió que los equipos estaban a salvo y que la empresa ya trabaja para identificar la causa raíz.
“Es demasiado pronto para conocer la causa raíz, pero ya estamos trabajando para encontrarla. Un día muy duro, pero reconstruiremos lo que sea necesario reconstruir y volveremos a volar. Vale la pena”, escribió Bezos en un mensaje público tras el accidente.
Según TechCrunch, la prueba estaba vinculada a los preparativos de un esperado cuarto lanzamiento de New Glenn, que debía ocurrir en las próximas semanas. Esa misión formaba parte de los planes para transportar satélites de internet Amazon Leo, aunque Amazon confirmó que no había satélites a bordo durante la prueba.
Una explosión durante una prueba crítica
Una prueba de encendido estático consiste en cargar el cohete con combustible y encender sus motores mientras el vehículo permanece sujeto a la plataforma. Es una etapa clave antes de un lanzamiento, porque permite validar sistemas de propulsión, software, estructuras y operaciones de tierra sin despegar.
En este caso, el cohete probablemente estaba completamente cargado de combustible. Esa condición amplificó la magnitud de la explosión, que varios observadores describieron como una de las más grandes registradas en un cohete dentro de Estados Unidos.
El New Glenn utiliza metano en su primera etapa y está impulsado por siete motores BE-4. De acuerdo con reportes iniciales citados por Ars Technica, el problema pareció originarse en la zona de motores del vehículo, aunque todavía no existe una causa oficial.
La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos informó que estaba al tanto del evento y que no hubo impacto en el tráfico aéreo. La NASA, por su parte, anticipó que trabajará con sus socios para apoyar una investigación exhaustiva, evaluar impactos de misión a corto plazo y volver a las operaciones de lanzamiento.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, dijo que la agencia comunicará cualquier efecto sobre los programas Artemis y Moon Base cuando haya más información disponible. La declaración muestra que el incidente no solo afecta a Blue Origin, sino también a una cadena más amplia de proyectos espaciales.
El peor golpe para Blue Origin
Blue Origin fue fundada en 2000 y durante años avanzó con un perfil más lento que SpaceX. Su programa New Shepard permitió vuelos suborbitales con turistas, celebridades y misiones científicas, pero New Glenn representaba el salto hacia cargas comerciales reales en órbita.
El primer vuelo de New Glenn ocurrió en enero de 2025. El cohete alcanzó la órbita, aunque su primera etapa explotó antes de que la empresa pudiera intentar aterrizarla sobre una nave dron en el océano.
El segundo vuelo llegó en noviembre de 2025 y fue más exitoso. Blue Origin lanzó dos naves gemelas rumbo a Marte para la NASA y consiguió aterrizar la primera etapa, un hito esencial para demostrar capacidad de reutilización.
En abril de 2026, la compañía reutilizó esa primera etapa durante el tercer vuelo de New Glenn. El propulsor volvió a operar y aterrizó nuevamente en una nave dron, pero la misión fracasó por un problema criogénico en la etapa superior. Ese fallo impidió poner en órbita un satélite de AST SpaceMobile, identificado también como Blue Bird 7 en reportes técnicos.
La FAA había autorizado al cohete a volar otra vez apenas la semana pasada, después de que Blue Origin completara la investigación sobre aquel fallo. Por eso, la explosión del jueves llega en un momento especialmente sensible para la empresa, que buscaba demostrar ritmo operativo tras años de desarrollo.
Impacto potencial en Amazon Leo y contratos comerciales
La misión que se preparaba debía ser la primera de 24 lanzamientos contratados por Amazon con Blue Origin. Amazon desarrolla Leo, su red de internet satelital y competidora directa de Starlink, el sistema de SpaceX.
Para Amazon, disponer de un cohete pesado reutilizable dentro de su ecosistema corporativo tiene valor estratégico. New Glenn puede transportar grandes cargas útiles y, si alcanza una cadencia estable, podría reducir cuellos de botella en el despliegue de constelaciones satelitales.
El miércoles previo al accidente, Amazon había destacado la importancia de New Glenn para apoyar la construcción de Leo. La compañía lo describió como un “cohete reutilizable de carga pesada”, una definición que subraya su papel dentro de una infraestructura digital que conecta espacio, telecomunicaciones y servicios en la nube.
El hecho de que los satélites Leo no estuvieran en el cohete reduce las pérdidas inmediatas. Permanecían en una instalación de integración cercana, a la espera del lanzamiento. Sin embargo, el calendario de despliegue podría enfrentar demoras relevantes si New Glenn queda en tierra por un periodo prolongado.
Blue Origin también esperaba acelerar su agenda de vuelos. Antes del accidente, la empresa aspiraba a realizar hasta 12 lanzamientos de New Glenn durante 2026 y avanzar hacia una cadencia mensual.
NASA, Artemis y la arquitectura lunar
El accidente también llega en un punto crucial para los planes lunares de Estados Unidos. La NASA cuenta con Blue Origin para varias misiones vinculadas al retorno humano a la Luna y a la creación de una presencia sostenida en la superficie lunar.
Esta misma semana, la agencia había seleccionado a New Glenn para llevar los dos primeros rovers, construidos por Lunar Outpost y Astrolab, a la superficie lunar en 2028. Ese anuncio reforzaba el papel del cohete dentro de la futura logística lunar.
Blue Origin desarrolla además el módulo de carga Blue Moon Mark 1, diseñado para volar sobre New Glenn. La empresa planeaba lanzarlo por primera vez a la Luna durante el otoño y repetir la misión el año siguiente con el rover VIPER de la NASA.
Más adelante, Blue Origin espera utilizar Blue Moon Mark 2, un módulo más grande para transporte humano regular. Ese sistema dependería de una versión más potente de New Glenn, conocida como 9×4, con nueve motores en la primera etapa.
La NASA también cuenta con Starship de SpaceX dentro de su arquitectura lunar. Aun así, la presencia de dos proveedores es importante para reducir riesgos, diversificar capacidades y sostener una campaña lunar de largo plazo.
Daños en la plataforma y posibles demoras
Los primeros reportes apuntan a daños extensos en la infraestructura del sitio LC-36A. Una de las torres pararrayos podría no ser recuperable y el transportador-erector también habría sufrido daños severos, según fuentes citadas en reportes especializados.
La gravedad de los daños todavía debe confirmarse mediante inspecciones formales. Sin embargo, la reconstrucción de una plataforma de lanzamiento puede tomar mucho tiempo. SpaceX tardó más de un año en recuperar el Space Launch Complex-40 tras la explosión de un Falcon 9 en 2016.
Blue Origin empezó recientemente la construcción de un segundo sitio cercano para New Glenn, denominado LC-36B. Ese trabajo se encuentra en una etapa temprana, aunque algunos análisis sugieren que terminar esa nueva torre podría resultar más rápido que reconstruir por completo LC-36A.
Si la infraestructura quedó comprometida, el cohete podría permanecer fuera de servicio durante meses. Algunos observadores consideran poco probable que New Glenn vuelva a volar en 2026, aunque Blue Origin no ha publicado un cronograma actualizado.
Elon Musk, principal rival de Bezos en la industria espacial, reaccionó con un mensaje breve: “Muy desafortunado. Los cohetes son difíciles”. También expresó su deseo de que Blue Origin se recupere rápidamente.
Una empresa con respaldo financiero, pero bajo presión
Bezos ha financiado Blue Origin durante casi un cuarto de siglo. Su fortuna, construida en Amazon, le permitió invertir decenas de miles de millones de dólares en una compañía que persigue metas de muy largo plazo.
Ese respaldo financiero podría ayudar a absorber el golpe. Pocas empresas espaciales privadas pueden sostener una reconstrucción costosa, mantener equipos técnicos y acelerar una investigación sin comprometer su supervivencia.
Pero el desafío no será solo financiero. Blue Origin deberá determinar qué falló, convencer a reguladores, clientes y agencias públicas, y recuperar confianza en un vehículo que apenas empezaba a consolidarse.
El congresista Mike Haridopolos, representante del distrito donde se encuentra Cabo Cañaveral, dijo que habló con Isaacman tras la explosión. Señaló que estaba agradecido de que no se reportaran heridos y reconoció la respuesta de socorristas, ingenieros y equipos de lanzamiento.
La industria espacial conoce bien estos ciclos de avance, falla e investigación. Aun así, la magnitud de este accidente convierte a New Glenn en una prueba decisiva para Blue Origin. La empresa debe reconstruir hardware, infraestructura y credibilidad al mismo tiempo.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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