Por Canuto  

El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años escaló a 5,058%, su nivel más alto desde julio de 2007, después de que los indicadores de servicios y manufactura superaran las expectativas y aumentaran el temor a nuevas subidas de tasas por parte de la Reserva Federal.
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  • El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años subió 7 puntos básicos hasta 5,058%, un máximo no visto desde julio de 2007.
  • El PMI de servicios de S&P Global avanzó a 58,7 y el manufacturero llegó a 56,7 durante septiembre.
  • Las probabilidades de otra subida de 0,25 puntos porcentuales en octubre aumentaron a 64%, frente al 55% del martes, según el reporte citado.


Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos subieron con fuerza en la sesión descrita, después de que nuevos datos mostraran una aceleración simultánea de los sectores de servicios y manufactura. El movimiento llevó el rendimiento del bono a 10 años, referencia para buena parte del mercado financiero, hasta 5,058%, un nivel que no se observaba desde julio de 2007, mientras los inversionistas reevaluaban la posibilidad de nuevas subidas de tasas por parte de la Reserva Federal.

El mercado de bonos reaccionó a una economía que, según los indicadores publicados, conserva un impulso considerable pese a las presiones inflacionarias. Los rendimientos y los precios de los bonos se mueven en direcciones opuestas, por lo que el avance del rendimiento refleja una caída en el precio de esos títulos y una mayor exigencia de retorno por parte de los inversionistas.

Los datos económicos presionan al mercado de bonos

El rendimiento del bono del Tesoro a 2 años aumentó 8 puntos básicos, hasta 4,464%, mientras que el título a 10 años avanzó 7 puntos básicos, hasta 5,058%. En el extremo más largo de la curva, el rendimiento del bono a 30 años ganó más de 4 puntos básicos y se ubicó en 5,347%, en una sesión marcada por la reacción a los nuevos datos de actividad empresarial.

Un punto básico equivale a 0,01 punto porcentual, una unidad que los mercados utilizan para describir variaciones pequeñas en las tasas de interés y los rendimientos. Aunque los cambios diarios puedan parecer limitados, movimientos de varios puntos básicos en bonos de referencia pueden modificar las condiciones financieras para empresas, consumidores y otros activos negociados en los mercados globales.

El PMI de servicios de S&P Global saltó a 58,7 en septiembre, desde 56,5 en agosto, y alcanzó su nivel más alto en casi cinco años. El indicador manufacturero también se aceleró, hasta 56,7, una lectura que no se observaba desde hacía más de cuatro años y que reforzó la percepción de que la actividad económica estadounidense continúa expandiéndose con vigor.

Chris Williamson, economista jefe de negocio de S&P Global Market Intelligence, describió el desempeño como una señal de auge tanto en la manufactura como en los servicios. Según su análisis, salvo el repunte de la demanda registrado tras la reapertura posterior a los confinamientos por la COVID-19, la mejora reciente de la actividad empresarial representa la mayor aceleración desde comienzos de 2015.

Inflación, petróleo y expectativas sobre la Reserva Federal

La fortaleza de la actividad no eliminó las preocupaciones sobre los precios, sino que las combinó con una economía capaz de sostener una demanda elevada. Williamson señaló que los costos de los insumos aumentaron en septiembre al ritmo más rápido en cuatro años, impulsados por el encarecimiento del combustible y el transporte asociado con el avance de los precios del petróleo.

Esa combinación complica el escenario para la Reserva Federal, porque una actividad más resistente puede hacer más difícil moderar las presiones inflacionarias. El encarecimiento de la energía aparece en el reporte como un factor que contribuyó a mantener elevadas las lecturas de inflación, aunque la coincidencia temporal entre esos datos y el aumento de los rendimientos no demuestra por sí sola una relación causal.

Los comentarios de Michael Barr también contribuyeron al repunte de los rendimientos, según la información citada. El funcionario de la Reserva Federal afirmó que probablemente serían necesarias nuevas subidas de tasas, debido a que, en su evaluación, aumentaron los riesgos para alcanzar el objetivo de inflación del banco central.

La reacción del mercado quedó reflejada en las apuestas sobre la próxima reunión de política monetaria. Las probabilidades de otra subida de 0,25 puntos porcentuales en octubre subieron en la sesión descrita a 64%, frente al 55% del martes, según la herramienta FedWatch del Grupo CME, mientras que un mes antes se encontraban por debajo de 10%.

Causas de movimientos recientes

(a) Catalizador confirmado según el reporte: el salto de los PMI de servicios y manufactura coincidió con el aumento de los rendimientos del Tesoro. También se informó de un incremento de los costos de insumos, impulsado por el combustible y el transporte.

(b) Explicación plausible, no causa confirmada: las declaraciones de Michael Barr y el aumento de las expectativas de una subida de tasas pudieron reforzar la presión vendedora sobre los bonos. Sin embargo, la información disponible no permite atribuir todo el movimiento a un único factor.

Una señal relevante para los mercados financieros

El salto del rendimiento a 10 años concentra la atención porque ese bono funciona como una referencia central para valorar otros activos financieros. Cuando su rendimiento aumenta, los inversionistas suelen exigir retornos mayores en distintas clases de activos, aunque la noticia no ofrece una medición específica sobre la reacción de las acciones, las divisas o las criptomonedas.

La subida también muestra cómo los mercados pueden ajustar rápidamente sus expectativas cuando reciben datos que modifican la percepción sobre el crecimiento y la inflación. En esta ocasión, el repunte de los indicadores empresariales coincidió con costos de insumos más elevados y declaraciones favorables a nuevas alzas, una combinación que elevó la presión sobre los precios de los bonos del Tesoro.

Para los inversionistas, el nivel alcanzado por el bono a 10 años representa una señal de que las condiciones financieras siguen expuestas a la política monetaria y a la evolución de la energía. El petróleo aparece como un factor relevante en el análisis porque, de acuerdo con la información reportada, sus precios contribuyeron al aumento de los costos de combustible y transporte durante septiembre.

El próximo foco estará en cómo evolucionan las expectativas de tasas ante nuevos datos de actividad, inflación y costos empresariales. Por ahora, el mercado pasó de asignar menos de 10% de probabilidad a una subida en octubre hace un mes a contemplar una posibilidad de 64%, mientras el rendimiento a 10 años se mantiene en niveles que no se veían desde 2007.


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