El Ejército de Estados Unidos prevé destinar hasta USD $2.200 millones para desplegar microreactores nucleares en cinco bases, con el objetivo de reforzar su independencia y resiliencia energética frente a la red eléctrica civil.
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- El Programa Janus contempla fondos durante cinco años, entre los ejercicios fiscales 2027 y 2031.
- Antares Nuclear, BWXT Advanced Technologies, General Atomics, Radiant Industries y Westinghouse fueron seleccionadas para el proyecto.
- El Ejército trabaja con el objetivo de que al menos una unidad esté operativa antes del 30 de septiembre de 2028.
El Ejército de Estados Unidos prevé invertir hasta USD $2.200 millones en microreactores nucleares destinados a cinco instalaciones militares, mediante un esquema denominado Programa Janus. La inversión abarcaría los ejercicios fiscales 2027 a 2031 y forma parte de un plan para reforzar la continuidad energética de bases consideradas críticas para las operaciones militares. El Ejército trabaja con el objetivo de que al menos una unidad esté operativa antes del 30 de septiembre de 2028.
La iniciativa contempla la participación de cinco proveedores privados, cada uno asociado a una instalación concreta. Los contratos se desarrollarán mediante un modelo basado en hitos y combinarán fondos públicos con una inversión significativa de las empresas seleccionadas. La información disponible no detalla el reparto exacto de los recursos ni el costo individual de cada reactor.
Cinco empresas para cinco instalaciones
Antares Nuclear fue seleccionada para Fort Bragg, en Carolina del Norte, mientras que BWXT Advanced Technologies trabajará en Fort Campbell, Kentucky. General Atomics estará a cargo del proyecto en Fort Hood, Texas; Radiant Industries desarrollará la instalación prevista para Fort Benning, Georgia; y Westinghouse completará el grupo de proveedores con un despliegue en Fort Drum, Nueva York.
La selección se realizó con la participación de la Unidad de Innovación de Defensa, conocida por sus siglas DIU, y busca acelerar el acceso militar a tecnologías energéticas emergentes. Cada empresa quedó vinculada a una base específica, lo que permitirá adaptar el diseño y la capacidad del reactor a las necesidades de cada sitio. El Ejército no ha detallado públicamente cuántas unidades corresponderán exactamente a cada instalación.
Los microreactores deberán fabricarse fuera de las bases y trasladarse posteriormente hasta el lugar de operación. Ese enfoque puede reducir parte del trabajo de construcción en las instalaciones y facilitar el uso de unidades modulares, aunque el proyecto deberá superar exigencias técnicas, regulatorias y de seguridad propias de la tecnología nuclear. Las capacidades previstas se sitúan entre 1 MW y 20 MW.
El modelo de contratación basado en hitos pretende vincular la financiación con el avance técnico de los proyectos. La inversión total anunciada para los ejercicios fiscales 2027 a 2031 asciende aproximadamente a USD $2.200 millones, junto con capital aportado por los proveedores. La distribución final de los fondos y el número exacto de reactores todavía no se han divulgado por completo.
La búsqueda de energía independiente
Las bases militares estadounidenses dependen en gran medida de la red eléctrica civil para cubrir sus operaciones. Cuando esa infraestructura falla, las instalaciones recurren a generadores diésel, una alternativa que ofrece respaldo, pero que también expone a las bases a problemas logísticos relacionados con el transporte, el almacenamiento y la disponibilidad de combustible.
El Programa Janus pretende reducir esa dependencia mediante fuentes capaces de operar de forma independiente de la red. Para una instalación militar, contar con generación propia podría mejorar la resiliencia frente a interrupciones externas y limitar la necesidad de movilizar combustible durante una emergencia. Sin embargo, la información publicada no presenta estimaciones sobre cuánto diésel podría sustituirse ni cuándo ocurriría esa reducción.
La iniciativa sigue a la Orden Ejecutiva 14299, emitida el 23 de mayo de 2025 durante la presidencia de Donald Trump. La medida estableció directrices para impulsar tecnologías de reactores nucleares avanzados vinculadas con la seguridad nacional y las necesidades energéticas resilientes de las operaciones militares.
La energía nuclear ofrece generación continua, pero su adopción militar también exige controles rigurosos, planificación de seguridad y procedimientos específicos para operar y mantener los equipos. Los microreactores buscan responder aparte de esas demandas mediante diseños compactos y fabricados fuera del sitio, aunque su implementación en cinco bases representará una prueba práctica para el Ejército. La primera fecha objetivo de operación se sitúa antes del 30 de septiembre de 2028.
Causas y objetivos del movimiento estratégico
(a) Confirmado: el catalizador institucional del Programa Janus es la búsqueda del Ejército de una generación eléctrica más segura, resiliente y menos dependiente de la red civil. El anuncio oficial del servicio también vincula la iniciativa con la combinación de financiación federal y capital privado para acelerar el desarrollo de los microreactores.
(b) Contexto plausible: la posibilidad de mantener operaciones durante interrupciones de la red o dificultades de suministro de combustible explica el interés militar por unidades nucleares compactas. No obstante, esa es una justificación estratégica del programa y no una prueba de que un incidente concreto haya provocado la decisión.
Un regreso después de décadas
Janus también marca el regreso del Ejército estadounidense a la energía nuclear después de una ausencia de varias décadas. Las fuerzas armadas operaron pequeños reactores en distintas instalaciones durante la mitad del siglo XX, pero abandonaron esa tecnología y desde entonces dependieron de otras fuentes para respaldar sus necesidades energéticas.
La nueva estrategia no reproduce necesariamente el modelo de aquellos primeros proyectos, porque los microreactores actuales se conciben como unidades modulares que pueden fabricarse en una instalación industrial y trasladarse a otro lugar. Su escala, de entre 1 MW y 20 MW, está orientada a cubrir necesidades locales de generación, no a sustituir por completo la infraestructura energética de todo un territorio.
La elección de cinco bases se produjo después de que el Ejército evaluara nueve instalaciones finalistas preseleccionadas en noviembre de 2025. Los responsables analizaron cada ubicación según una combinación de factores de riesgo, requerimientos de energía y consideraciones de costos antes de definir los emplazamientos definitivos.
El diseño del programa deja varios elementos pendientes de definición pública, entre ellos el reparto de la inversión entre el Ejército, la DIU y los participantes privados, así como la distribución final de los microreactores. También será necesario observar si la primera unidad cumple el objetivo de entrar en funcionamiento antes del 30 de septiembre de 2028 y cómo evolucionan los requisitos de seguridad durante el despliegue.
Con Janus, el Ejército busca convertir la resiliencia energética en una capacidad estratégica de sus bases, en lugar de tratarla únicamente como una cuestión de respaldo logístico. La apuesta de hasta USD $2.200 millones vuelve a colocar a la energía nuclear en el centro de la planificación militar estadounidense, después de décadas de distancia tecnológica y operativa.
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