El dólar cayó desde un máximo de 18 meses pese a los datos firmes de inflación y consumo en Estados Unidos. Entre las explicaciones citadas por participantes del mercado estuvieron las inquietudes por la deuda de compañías de IA y los comentarios cautelosos de funcionarios de la Reserva Federal, aunque no se identificó un catalizador único confirmado para el movimiento.
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- El índice dólar retrocedió 0,44% hasta 102,00, mientras el euro y la libra se fortalecieron.
- Analistas vincularon la demanda de bonos del Tesoro con las inquietudes por la deuda de compañías de IA y el retroceso de acciones de chips.
- Los mercados asignaban 72% de probabilidad a que la Fed mantuviera las tasas en octubre, frente a 53% un mes antes.
📉💵 El dólar cae pese a la inflación persistente en EE.UU.
El índice dólar retrocedió 0,44% hasta 102, tras tocar un máximo de 18 meses.
El mercado elevó a 72% la probabilidad de que la Fed mantenga las tasas en octubre.
Analistas citaron cautela de la Fed y deuda ligada a la… pic.twitter.com/ADRqKrgj2x
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 15, 2026
El dólar retrocede pese a la inflación y al gasto resiliente en Estados Unidos
Los datos económicos no evitaron la caída del dólar
El dólar estadounidense perdió terreno el jueves 15 de octubre de 2026, aunque los nuevos datos mostraron presiones inflacionarias persistentes y un consumo más firme de lo previsto. Entre los factores que participantes del mercado señalaron estuvieron las inquietudes sobre el endeudamiento de compañías vinculadas con centros de datos de inteligencia artificial y las señales cautelosas de funcionarios de la Reserva Federal. No se identificó un catalizador único confirmado para el retroceso.
El índice dólar, que compara la moneda estadounidense con una canasta de divisas, bajó 0,44% hasta 102,00. La caída llegó después de que el indicador alcanzara el miércoles su nivel más alto en 18 meses, tras la publicación de cifras de inflación al consumidor superiores a las expectativas. El retroceso del jueves mostró que los operadores no asumieron que esos datos bastarían para impulsar nuevas alzas de tasas.
Los precios al productor de Estados Unidos subieron en septiembre al ritmo más acelerado en cuatro años y medio, con aumentos tanto en bienes como en servicios. La cifra añadió indicios de que las presiones inflacionarias se extendían más allá de la energía, aunque el mercado también evaluó el posible efecto de una política monetaria más restrictiva sobre la economía.
Las ventas minoristas crecieron más de lo esperado el mes anterior, impulsadas por los mayores precios de la gasolina, mientras que las solicitudes semanales de subsidio por desempleo aumentaron marginalmente. En conjunto, esos indicadores apuntaron a una demanda de los consumidores resiliente y a un mercado laboral estable, pero no impidieron que el dólar retrocediera.
La deuda de IA y la búsqueda de refugio en bonos
El movimiento se produjo después de que la lectura elevada del índice de precios al consumidor del miércoles impulsara inicialmente las apuestas por tasas más altas durante más tiempo. Al mismo tiempo, analistas señalaron que las inquietudes por las cargas de deuda de compañías de inteligencia artificial coincidieron con flujos hacia los bonos del Tesoro, considerados activos de refugio. Esa interpretación es una explicación plausible del comportamiento del mercado, no una causa confirmada del retroceso del dólar.
El 6 de octubre, La Jornada informó que empresas de IA disparan emisión de deuda y presionan tasas de interés, al señalar que compañías tecnológicas recurren cada vez más a deuda para financiar infraestructura de inteligencia artificial.
La caída de las acciones de empresas de chips también fue señalada como un factor que pudo respaldar a los bonos. Uto Shinohara, estratega sénior de inversiones de Mesirow Currency Management, vinculó ambos movimientos: el retroceso de acciones tecnológicas habría reducido el apetito por riesgo y favorecido la demanda de deuda pública, incluso mientras los datos de inflación apuntaban a presiones persistentes.
Joel Kruger, estratega de mercado de LMAX Group en Londres, sostuvo que el dato de precios al productor reforzaba las inquietudes planteadas por el índice de precios al consumidor. Sin embargo, consideró que buena parte del tono restrictivo de la Reserva Federal ya estaba reflejado en los mercados, por lo que habría poco margen adicional para que subieran los rendimientos de los bonos y el dólar estadounidense.
Juan Perez, director de trading de Monex USA en Washington, describió el movimiento como una pausa en el avance del dólar que comenzó a mediados de septiembre, impulsado por la confianza en que la Fed subiría las tasas para combatir la inflación. También advirtió sobre el riesgo de una estanflación persistente si esas herramientas no logran contener los precios, una preocupación que combina inflación elevada con un crecimiento económico débil.
Las apuestas sobre la Fed y el comportamiento de otras divisas
Los operadores asignaban una probabilidad de 72% a que la Reserva Federal mantuviera las tasas sin cambios en su reunión del 27 y 28 de octubre, frente a 53% un mes antes, de acuerdo con la herramienta FedWatch de CME Group. Las expectativas de un aumento habían subido con fuerza tras el informe de inflación al consumidor, pero luego se moderaron cuando funcionarios del banco central plantearon que podían esperar a contar con mayor claridad antes de decidir.
Entre las voces cautelosas estuvieron Michelle Bowman, vicepresidenta de Supervisión de la Fed, y Mary Daly, presidenta de la Reserva Federal de San Francisco. Ambas señalaron que el banco central podía esperar más información antes de la reunión, comentarios que contribuyeron a enfriar las apuestas por un alza en octubre y a limitar el impulso del dólar, pese a los datos inflacionarios de la semana.
El euro rebotó 0,48% desde un mínimo de 18 meses y llegó a USD $1,1210, encaminándose a su mayor ganancia diaria en casi dos meses. La libra esterlina avanzó 0,45% hasta USD $1,3251 después de que los datos mostraran un crecimiento inesperado de 0,1% en la economía británica durante agosto, mientras que el retroceso del dólar ofreció un impulso adicional a ambas monedas.
Otras divisas tuvieron resultados distintos: el dólar australiano cayó 0,88% hasta USD $0,6911, luego de que el empleo local descendiera inesperadamente en septiembre, y el yen japonés se fortaleció 0,32% hasta 157,82 por dólar. Los inversores también esperaban comentarios de funcionarios de la Fed en las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, previstas para el viernes en Bangkok, incluidas declaraciones del presidente Kevin Warsh, en busca de pistas sobre el próximo paso del banco central.
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