El Departamento de Defensa desactivó identificadores publicitarios en dispositivos oficiales, pero legisladores advierten que los datos de ubicación vinculados con tropas estadounidenses todavía aparecen en el mercado comercial.
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- Ron Wyden y Pat Harrigan pidieron una investigación del Inspector General del Departamento de Defensa sobre la persistencia del riesgo.
- El Ejército, la Fuerza Aérea, la Armada, el Cuerpo de Marines y el Comando de Operaciones Especiales confirmaron el bloqueo de identificadores publicitarios en equipos oficiales.
- Expertos señalan que los dispositivos personales y las subastas de publicidad programática podrían mantener expuestos los movimientos del personal militar.
🛰️ Congreso de EE. UU. investiga el rastreo comercial de tropas
Ron Wyden y Pat Harrigan pidieron al Inspector General de Defensa revisar por qué siguen apareciendo datos de ubicación militar.
El riesgo incluiría teléfonos personales, apps y publicidad programática. pic.twitter.com/JBXiyE354E
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El Congreso de Estados Unidos pidió revisar por qué los movimientos de personal militar todavía pueden inferirse a partir de datos de ubicación comprados comercialmente, pese a las medidas adoptadas por el Departamento de Defensa. El senador Ron Wyden, demócrata por Oregón, y el representante Pat Harrigan, republicano por Carolina del Norte, solicitaron una investigación del Inspector General del Departamento de Defensa sobre unas políticas que, según sostienen, solo han contenido parcialmente el riesgo.
La preocupación se concentra en información recopilada por aplicaciones móviles, kits de desarrollo de software y sistemas de publicidad digital, que pueden conectar la ubicación de un teléfono con otros registros. Según informó The Register, esos datos permitirían identificar lugares donde se reúne personal militar estadounidense y, en escenarios adversos, facilitar el rastreo o la selección de instalaciones y grupos de tropas.
El Congreso cuestiona el alcance de las medidas
Wyden, Harrigan y otros 12 legisladores bipartidistas expusieron en mayo cómo los datos de ubicación disponibles en el mercado pueden revelar patrones relacionados con personal militar. Los congresistas señalaron que el Departamento de Defensa conoce esta amenaza al menos desde 2016, pero consideran que las medidas recientes todavía no explican por qué continúan apareciendo registros vinculados con instalaciones militares.
En aquella comunicación, los legisladores instaron a Kirsten A. Davies, directora de sistemas de información del Departamento de Defensa, a aplicar varias medidas de mitigación. Entre ellas figuraban desactivar los identificadores de publicidad en los teléfonos inteligentes suministrados por el gobierno y exigir el mismo ajuste en dispositivos personales que ingresen a instalaciones del Departamento de Defensa o se utilicen en el extranjero.
Los identificadores de publicidad móvil, conocidos como MAID por sus siglas en inglés, funcionan como códigos que permiten asociar datos procedentes de diferentes sistemas. Cuando una aplicación, una plataforma publicitaria o un intermediario conserva ese identificador junto con información de ubicación, puede resultar más sencillo relacionar desplazamientos aparentemente separados con una misma persona o dispositivo.
La respuesta institucional avanzó en varias ramas militares, pero no resolvió todas las dudas planteadas por el Congreso. El Ejército, la Fuerza Aérea, la Armada, el Cuerpo de Marines y el Comando de Operaciones Especiales confirmaron que desactivan los identificadores publicitarios en dispositivos suministrados por el gobierno para proteger a su personal.
Por qué el riesgo podría continuar
Wyden y Harrigan pidieron al Inspector General que determine por qué los datos comerciales de ubicación siguen disponibles si las principales ramas ya adoptaron el bloqueo en equipos oficiales. En su carta, los legisladores reconocieron que la medida constituye una buena práctica defensiva, pero afirmaron que los informes recientes sobre información procedente de instalaciones del Departamento de Defensa plantean preguntas inquietantes.
Una posibilidad es que algunas partes del Departamento de Defensa hayan aplicado el cambio demasiado tarde, incluso hasta julio, según la hipótesis planteada por los congresistas. Otra explicación es que desactivar los MAID ya no baste para limitar el flujo de información, debido a que otros elementos técnicos o comerciales podrían continuar vinculando los datos de ubicación con personas y dispositivos.
La tercera posibilidad señalada por los legisladores apunta a los teléfonos personales de militares y contratistas. Aunque un equipo oficial tenga desactivado su identificador publicitario, un dispositivo privado que entre en una instalación, permanezca en una zona de operaciones o comparta datos con aplicaciones puede seguir alimentando sistemas comerciales capaces de inferir movimientos.
El problema no depende únicamente de que una agencia estatal compre directamente información sobre soldados. Los datos pueden circular mediante corredores y plataformas publicitarias que agregan registros obtenidos en aplicaciones móviles, y después los ofrecen a compradores con diferentes objetivos, lo que dificulta conocer con precisión quién tuvo acceso a ellos o cómo los combinó.
La función de los identificadores en el mercado publicitario
Zach Edwards, investigador de amenazas de Infoblox, dijo que la desactivación de los identificadores en los teléfonos militares representa un avance importante para los miembros de las Fuerzas Armadas y sus familias. A su juicio, la medida puede reducir la probabilidad de que los datos asociados con dispositivos militares terminen dentro de ventas masivas realizadas por numerosos proveedores.
Edwards explicó que los MAID operan como claves de unión entre conjuntos de datos, porque permiten conectar información recopilada por distintas aplicaciones y servicios. También advirtió que el identificador se distribuía a los sistemas que participan en las subastas de publicidad programática, un proceso automatizado en el que múltiples actores pueden recibir señales sobre un usuario o dispositivo.
La consecuencia, según el investigador, no se limita a que un corredor de datos pueda vender una ubicación concreta. Al circular dentro de la infraestructura publicitaria, el MAID puede servir para relacionar anuncios, lugares y momentos con un mismo teléfono, creando una imagen más completa de sus desplazamientos y de las personas que se mueven junto a él.
Edwards cuestionó que Google y Apple hayan reformado de manera eficaz sus identificadores de publicidad móvil, pese a que estos se han documentado ampliamente como un recurso central para que los corredores conecten datos de ubicación y los comercialicen. La observación no atribuye a esas empresas una operación específica contra personal militar, pero subraya una debilidad estructural del ecosistema publicitario.
Una exposición que trasciende las fronteras
El investigador también llamó la atención sobre la dimensión internacional del problema. Edwards señaló que California, Vermont, Texas y Oregón cuentan con registros de corredores de datos, pero dijo no tener constancia de que proveedores de tecnología publicitaria rusos o chinos se hayan registrado en esos listados.
La ausencia de registro, sin embargo, no impediría necesariamente que empresas de esos países obtengan información a través de asociaciones con aplicaciones y editores móviles occidentales. En ese escenario, los datos podrían recopilarse dentro de subastas publicitarias legítimas en apariencia y terminar bajo control de compañías sujetas a obligaciones de compartir información con sus respectivos Estados.
Edwards afirmó que las empresas rusas y chinas de tecnología publicitaria probablemente también han obtenido MAID de subastas programáticas en las que participan miembros de las Fuerzas Armadas. Añadió que, según su análisis, esas compañías pueden estar obligadas a entregar la información al Estado sin posibilidad efectiva de apelación ni aviso externo, aunque la noticia no identifica proveedores concretos ni presenta una medición del volumen de datos involucrado.
La investigación solicitada por Wyden y Harrigan deberá aclarar si el bloqueo aplicado en dispositivos oficiales funciona como una barrera suficiente o si se necesita una política más amplia para abarcar equipos personales, contratistas y servicios de terceros. Mientras esa revisión no determine el origen de los datos que continúan apareciendo, la desactivación de los MAID seguirá siendo una defensa útil, pero incompleta, frente al rastreo comercial de personal militar.
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