Según los datos atribuidos a Epoch AI, Estados Unidos concentró el 72% del cómputo de IA adquirido desde 2022 y su participación en las nuevas incorporaciones llegó al 78% durante la primera mitad de 2026. China representa cerca del 18% de los chips contabilizados, pero alrededor del 10% de la capacidad de procesamiento estimada.
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- Según el análisis de Epoch AI, Estados Unidos concentró el 72% del cómputo de IA recién adquirido desde 2022, y su cuota llegó al 78% en la primera mitad de 2026.
- China suma aproximadamente el 18% de los chips de IA por cantidad, pero su participación en el rendimiento de cómputo ronda el 10%.
- El análisis usa registros aduaneros de chips que pasan por Taiwán, un punto clave de ensamblaje y tránsito en la cadena de suministro.
🤖🇺🇸 EE. UU. concentró el 78% de las nuevas adquisiciones de cómputo para IA en el primer semestre de 2026.
Desde 2022, reunió el 72% de la capacidad recién adquirida.
🇨🇳 China representa cerca del 18% de los chips contabilizados, pero alrededor del 10% del rendimiento… pic.twitter.com/vNkexmUD4u
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 27, 2026
Estados Unidos concentró el 72% del cómputo de inteligencia artificial adquirido en el mundo desde 2022, según una investigación de Epoch AI. La proporción de nuevas incorporaciones estadounidenses alcanzó el 78% durante la primera mitad de 2026, una variación que apunta a una mayor concentración de capacidad y no a una reducción de la distancia con otros países.
El dato no significa que Estados Unidos posea exactamente el 72% de todos los chips ni de toda la infraestructura de IA existente: se refiere a la potencia de cómputo recién incorporada en el periodo analizado. La distinción importa porque el número de unidades y su capacidad de procesamiento no son equivalentes, como ilustra la diferencia entre las cifras de Estados Unidos y China.
Una brecha que se amplió en 2026
La investigación calcula que Estados Unidos captó el 72% del cómputo recién adquirido durante 2025, la misma proporción que registra para el acumulado desde 2022. En la primera mitad de 2026, sin embargo, la cuota estadounidense subió al 78%, de modo que el ritmo de incorporación de capacidad mostró una concentración todavía mayor en ese tramo.
La cifra de 2026 describe las nuevas adiciones de cómputo durante seis meses, no una participación acumulada de todo el parque global. Por eso, el 78% no debe leerse como una actualización directa del 72% desde 2022, sino como una señal de que Estados Unidos concentró una parte más alta de las adquisiciones recientes en el periodo más corto.
Como punto de comparación sobre la capacidad ya instalada, Epoch AI estimó que Estados Unidos concentraba alrededor del 75% del rendimiento global de los clústeres de GPU en mayo de 2025, según su análisis de supercomputadoras de IA (“The US hosts the majority of GPU cluster performance”). Esa estimación se refiere a la capacidad de los clústeres de GPU en una fecha determinada, mientras que el nuevo análisis examina el cómputo recién adquirido; son métricas relacionadas, pero no intercambiables.
La distancia también se aprecia en la posición de China, el país que suele considerarse el principal competidor estadounidense en inteligencia artificial. Según las cifras atribuidas a Epoch AI, China representa cerca del 10% del cómputo global de IA, una proporción menor que su cuota de chips cuando se cuentan las unidades, lo que señala una diferencia entre volumen y rendimiento.
Más unidades no siempre significan más potencia
Por recuento bruto, China reúne aproximadamente el 18% de los chips de IA, frente a una cuota estimada de alrededor del 10% cuando se mide el cómputo que pueden aportar. La brecha entre ambas cifras indica que contabilizar aceleradores por unidad ofrece una imagen incompleta de la capacidad disponible para procesar tareas de inteligencia artificial.
La investigación relaciona esa diferencia, en parte, con la dependencia china de modelos de chips de menor rendimiento y con los controles de exportación. Según ese análisis, la cantidad de dispositivos no se traduce automáticamente en una proporción equivalente de potencia, porque las características de los chips y las restricciones que afectan su acceso también condicionan el resultado.
Esta distinción resulta relevante para interpretar cualquier comparación internacional basada solo en inventarios o envíos. Un país puede contar con una fracción considerable de los dispositivos y, aun así, disponer de una parte menor del cómputo estimado si sus modelos ofrecen un rendimiento inferior al de los equipos que concentran otras economías.
La relación entre las cifras no permite concluir por sí sola que la brecha vaya a mantenerse ni que China carezca de capacidad para reducirla. El análisis plantea que, si los fabricantes chinos cierran la diferencia de rendimiento entre sus chips y los modelos más potentes, la cuota china de cómputo podría aumentar incluso sin un crecimiento en la cantidad de unidades importadas.
Registros aduaneros y el papel de Taiwán
Para calcular el destino de los chips, Epoch AI recurrió a registros aduaneros en lugar de depender únicamente de divulgaciones empresariales o estimaciones generales de la industria. El método aprovecha una característica de la cadena de suministro: según la investigación, casi todos los chips avanzados de IA se ensamblan en Taiwán y pasan por ese punto antes de llegar a centros de datos en distintas partes del mundo.
El seguimiento de los envíos permite observar tanto el movimiento de los chips como los destinos declarados en los registros. Al identificar qué tipos de dispositivos llegan a cada lugar, los analistas pueden estimar la potencia de procesamiento asociada y no limitarse a comparar el número total de unidades contabilizadas.
Ese enfoque intenta resolver una dificultad central de las mediciones sobre infraestructura de IA: las cifras de chips, por sí solas, no informan cuánto cómputo puede proporcionar cada equipo. La metodología convierte los datos de importación en una estimación de capacidad, aunque el resultado sigue siendo una medición elaborada a partir de registros y características de los dispositivos, no un inventario directo de cada centro de datos.
La ruta por Taiwán también hace visible un punto de concentración en el suministro de chips avanzados. La investigación no afirma que ese tránsito determine por sí solo el reparto mundial de capacidad, pero sí destaca que la dependencia de un centro común de ensamblaje y paso resulta importante para comprender cómo se distribuyen los componentes destinados a la IA.
Concentración de capacidad y controles de exportación
Que Estados Unidos haya concentrado la mayor parte del cómputo nuevo desde 2022 significa que una proporción dominante de la capacidad adquirida para entrenar y ejecutar sistemas avanzados de IA se encuentra en ese país. La concentración física de esa infraestructura importa porque el cómputo disponible condiciona qué recursos pueden desplegar organizaciones y centros de datos, aunque estas cifras no describen por sí mismas el uso de cada sistema.
En el caso de China, los controles de exportación forman parte de la explicación que ofrece el análisis para su menor cuota de rendimiento frente a su participación en unidades. Así, las decisiones regulatorias pueden influir en qué chips llegan a cada país y, en consecuencia, en el reparto de la capacidad de procesamiento que los investigadores estiman a partir de los envíos.
La comparación entre el 18% de los chips chinos y el 10% del cómputo atribuido a China también muestra por qué las políticas de exportación no son el único elemento en juego: el rendimiento de los modelos disponibles afecta el resultado. Si esa diferencia tecnológica cambia, la distribución del cómputo puede modificarse sin que el recuento de unidades aumente en la misma proporción.
La tendencia registrada durante la primera mitad de 2026 lleva a Epoch AI a describir una brecha que no converge en el periodo observado. El 78% de las nuevas adquisiciones estadounidenses, junto con la proporción china estimada, retrata una infraestructura global concentrada y deja abierta una pregunta clave: cuánto cambiará el equilibrio si varían el rendimiento de los chips, las rutas de suministro y las restricciones de exportación.
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