Bill Dudley, expresidente de la Reserva Federal de Nueva York, sostiene que las acciones estadounidenses ya muestran señales de burbuja, mientras el Tesoro intenta contener el alza de los rendimientos de largo plazo y el gasto en inteligencia artificial enfrenta dudas sobre su sostenibilidad.
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- Bill Dudley citó un ratio CAPE cercano a 41, frente a un promedio histórico de aproximadamente 17.
- El Indicador Buffett ronda 240%, una lectura que apunta a una fuerte sobrevaloración del mercado.
- El Tesoro duplicó el tamaño de sus operaciones de recompra de deuda de 10 a 30 años, hasta al menos USD $4.000 millones por operación, con inicio previsto para el 9 de septiembre.
Bill Dudley, expresidente de la Reserva Federal de Nueva York, advirtió que el mercado accionario de Estados Unidos se encuentra en territorio de burbuja, debido a valoraciones históricamente elevadas y a las dudas sobre la continuidad del ciclo de inversión en inteligencia artificial. Sus comentarios, divulgados esta semana en Bloomberg Television, coincidieron con las medidas del secretario del Tesoro, Scott Bessent, para contener el aumento de los rendimientos de los bonos de largo plazo.
La advertencia llega en un momento de tensión entre el entusiasmo por la IA, las expectativas de ganancias corporativas y el costo creciente del financiamiento público. Para Dudley, el problema no se limita a una jornada de volatilidad, sino que involucra precios que podrían estar descontando un crecimiento excepcional durante demasiado tiempo, justo cuando las tasas de interés y la carga fiscal complican el margen de maniobra de la Reserva Federal.
Valoraciones muy por encima de sus promedios históricos
Uno de los argumentos centrales de Dudley fue el ratio CAPE de Shiller, una métrica que compara el precio de las acciones con las ganancias corporativas ajustadas por inflación durante un ciclo prolongado. El indicador se sitúa cerca de 41, muy por encima de su promedio histórico aproximado de 17 y cerca del récord de 44 registrado en diciembre de 1999.
En términos prácticos, esa diferencia significa que los inversores pagan mucho más por cada dólar de ganancias empresariales que en buena parte de la historia del mercado. Un CAPE elevado no determina por sí solo cuándo comenzará una caída, pero sí sugiere que las acciones necesitan una expansión sostenida de beneficios, o tasas más favorables, para justificar los precios actuales.
Dudley también mencionó el Indicador Buffett, que mide la relación entre el valor total del mercado accionario y el producto interno bruto. La lectura ronda 240%, mientras que Warren Buffett ha señalado anteriormente que niveles elevados pueden indicar que el mercado está sobrevalorado.
La métrica debe interpretarse con cautela porque las empresas estadounidenses obtienen ingresos fuera del país y las tasas de interés influyen en los múltiplos que los inversores aceptan pagar. Aun así, una lectura de 240% refuerza la tesis de que el optimismo bursátil se encuentra muy por encima de los parámetros utilizados para evaluar el tamaño de la economía nacional.
La inversión en inteligencia artificial enfrenta dudas
El segundo eje de la advertencia se relaciona con el gasto de capital de los hiperescaladores, los grandes proveedores de servicios en la nube que construyen centros de datos e infraestructura para IA. Dudley espera que el crecimiento de ese gasto se desacelere en 2027, una posibilidad que podría presionar los márgenes de beneficio tanto de las plataformas tecnológicas como de sus principales proveedores.
La preocupación no implica que la inteligencia artificial vaya a desaparecer, sino que el mercado podría estar exigiendo una rentabilidad demasiado rápida para inversiones de gran escala. Dudley cuestionó si la industria será capaz de generar aproximadamente USD $2 billones en ingresos, una cifra que consideró necesaria para justificar los niveles actuales de inversión.
El economista también recordó que los grandes auges tecnológicos suelen atraer competidores, y que esa entrada termina reduciendo los rendimientos extraordinarios de los primeros participantes. Cuando más empresas ofrecen capacidades similares, la presión sobre precios y márgenes puede aumentar, incluso si la demanda general por la tecnología continúa creciendo.
En ese contexto, cualquier desaceleración del gasto podría tener efectos más amplios que una simple reducción de pedidos. Los fabricantes de chips, operadores de centros de datos y proveedores de infraestructura dependen de que los hiperescaladores mantengan sus planes, por lo que una revisión de esas expectativas podría afectar simultáneamente a varias capas del mercado tecnológico.
Además, reportes de prensa señalaron que Broadcom negocia un paquete de financiación relacionado con chips para Anthropic. Las cifras difundidas varían: una versión habla de más de USD $60.000 millones, con un posible tramo adicional de deuda subordinada de aproximadamente USD $30.000 millones, mientras otros reportes mencionan una estructura de USD $35.000 millones. El acuerdo continúa en discusión y no confirma una salida a bolsa de Anthropic en octubre.
El Tesoro intenta contener los rendimientos
La presión sobre los mercados aumentó después de que el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años superara 5,3% esta semana, según la información citada en el borrador. Ese nivel encarece la financiación de largo plazo y modifica la comparación que utilizan los inversores entre bonos y acciones.
Ante el avance de los rendimientos, el Departamento del Tesoro anunció que duplicará el tamaño de sus operaciones de recompra de títulos de deuda con vencimientos de entre 10 y 30 años, hasta al menos USD $4.000 millones por operación. El cambio comenzará el 9 de septiembre de 2026. La medida busca mejorar la liquidez y gestionar la composición de la deuda, pero no elimina por sí misma las fuerzas que impulsan los rendimientos, como las necesidades fiscales y las expectativas sobre las tasas.
Dudley sostuvo que el trasfondo fiscal seguirá complicando la tarea de la Reserva Federal, independientemente de la intervención del Tesoro en el mercado de bonos. En la formulación citada por Bloomberg, afirmó: “La Fed tiene que aceptar el mundo tal como es”, una frase que resume la dificultad de compensar mediante política monetaria problemas derivados de las cuentas públicas y de la oferta de deuda.
Las recompras pueden influir en determinados segmentos del mercado, pero no garantizan una caída duradera de los rendimientos si los inversores exigen una mayor compensación por mantener deuda a largo plazo. Por eso, el efecto de la estrategia dependerá tanto de su ejecución como de la percepción sobre la trayectoria fiscal y el crecimiento económico.
Causas de movimientos recientes
(a) Confirmado: el Tesoro anunció el aumento de sus operaciones de recompra de deuda de largo plazo, una medida que coincidió con una posterior caída de los rendimientos, según reportes de Reuters, CNBC y Bloomberg. El anuncio es un catalizador identificado para el movimiento de los bonos, aunque no demuestra por sí solo una causa permanente.
(b) Plausible: el nivel elevado de las valoraciones bursátiles, junto con las dudas sobre la sostenibilidad del gasto en infraestructura de IA y la presión de los rendimientos, puede aumentar la sensibilidad del mercado a decepciones sobre beneficios, tasas o inversión tecnológica. No existe evidencia suficiente para atribuir a un único factor el próximo movimiento de las acciones.
Qué puede definir el próximo movimiento
Los próximos meses permitirán observar si el gasto en IA comienza a perder impulso con suficiente rapidez para evitar una corrección bursátil más aguda. Una desaceleración ordenada podría reducir el riesgo de excesos sin destruir la demanda tecnológica, mientras que un recorte abrupto de inversiones afectaría las expectativas de ganancias que sostienen las valoraciones.
También será relevante la evolución del rendimiento del bono a 30 años, porque una tasa más alta puede competir con las acciones por el capital de los inversores y elevar el costo de descontar ganancias futuras. Cuando los bonos ofrecen mayores retornos, las empresas de crecimiento necesitan demostrar una expansión aún más sólida para mantener sus múltiplos.
La combinación de un CAPE cercano a 41, un Indicador Buffett alrededor de 240% y una fuerte apuesta por la IA no constituye una predicción automática de desplome. Sin embargo, sí dibuja un mercado vulnerable a cualquier decepción relacionada con beneficios, gasto tecnológico, tasas de interés o política fiscal.
La advertencia de Dudley plantea, en última instancia, una pregunta sobre la distancia entre las promesas de la nueva economía y los ingresos que todavía deben materializarse. Mientras el Tesoro intenta contener la presión sobre la deuda, los inversores tendrán que decidir si las acciones reflejan productividad futura o un entusiasmo que ya incorporó demasiadas buenas noticias.
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