Por Canuto  

BlockFills, firma de trading y préstamos de criptomonedas con sede en Chicago, se acogió al capítulo 11 en Delaware tras suspender retiros, reportar pérdidas por unos USD $75 millones y enfrentar una demanda que la acusa de uso indebido de fondos de clientes.

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  • Reliz y tres afiliadas de BlockFills presentaron solicitudes de reestructuración bajo el capítulo 11 en Delaware.
  • La firma reportó activos de entre USD $50 millones y USD $100 millones, frente a pasivos de entre USD $100 millones y USD $500 millones.
  • Enfrenta una orden de restricción temporal en una demanda que alega apropiación indebida y mezcla de activos de clientes.

 


La firma de comercio y préstamos de criptomonedas BlockFills, con sede en Chicago, se declaró en bancarrota bajo el capítulo 11 en Estados Unidos. La decisión llega después de que la empresa suspendiera los retiros de clientes en febrero, registrara pérdidas cercanas a USD $75 millones y quedara bajo presión judicial por una demanda que alega uso indebido de activos de clientes.

Las peticiones voluntarias fueron presentadas el 15 de marzo de 2026 por Reliz Ltd., operador de BlockFills, junto con otras tres entidades afiliadas. Los documentos fueron radicados ante el Tribunal de Quiebras de EE. UU. para el Distrito de Delaware, en un intento por ordenar una reestructuración supervisada por la corte.

En los procesos de capítulo 11, una empresa busca reorganizar sus operaciones y sus deudas mientras permanece bajo supervisión judicial. En el sector cripto, este tipo de recurso se ha convertido en una vía recurrente cuando las firmas enfrentan problemas de liquidez, deterioro de balances y presión de acreedores o clientes institucionales.

De acuerdo con la información reportada por CoinDesk, Reliz declaró activos en un rango de entre USD $50 millones y USD $100 millones, frente a pasivos de entre USD $100 millones y USD $500 millones. Esa diferencia refleja un deterioro importante en la posición financiera de la firma y expone el desbalance entre sus recursos disponibles y sus obligaciones pendientes.

BlockFills: reestructuración en medio de pérdidas y retiros congelados

BlockFills indicó que tomó la decisión de declararse en bancarrota tras consultar con inversionistas, clientes, acreedores y otras partes interesadas. Según su declaración oficial, la empresa considera que el capítulo 11 es el camino más responsable para preservar el valor del negocio y maximizar las recuperaciones para los involucrados.

La compañía señaló que el proceso permitirá implementar una reestructuración ordenada, al tiempo que mantendrá transparencia y supervisión mediante el procedimiento judicial. En su comunicado agregó que ciertas entidades relacionadas con BlockFills presentaron la solicitud voluntaria para reestructurarse bajo el Código de Quiebras de EE. UU. ante la corte de Delaware.

La declaración ocurre semanas después de que la firma frenara retiros y depósitos de clientes el 11 de febrero. En ese momento, atribuyó la medida a condiciones recientes del mercado y de sus finanzas, y afirmó que trabajaba con inversores y clientes para alcanzar una resolución rápida que restaurara la liquidez de la plataforma.

Antes de la presentación judicial, ya se conocía que BlockFills buscaba un comprador o financiamiento de emergencia. Esa necesidad se explicaba por pérdidas aproximadas de USD $75 millones, una cifra que presionó a la empresa en un contexto donde el crédito cripto institucional ha mostrado fragilidad cuando se combina apalancamiento, volatilidad de mercado y retiro de contrapartes.

BlockFills operaba como proveedor de liquidez, financiamiento y gestión de riesgos para clientes institucionales. Su plataforma facilitaba préstamos de criptomonedas, operaciones de derivados y ejecución over-the-counter, o OTC, para fondos de cobertura, gestores de activos, creadores de mercado y compañías mineras.

Demanda, orden judicial y acusaciones sobre fondos de clientes

La presión sobre la firma no se limita a sus balances. La semana pasada, un juez federal de EE. UU. emitió una orden de restricción temporal contra BlockFills en una demanda presentada por Dominion Capital, elevando la atención sobre el manejo interno de activos.

Dominion alegó que la empresa se apropió indebidamente y retuvo de forma impropia millones de dólares en criptoactivos de clientes. También afirmó que mezcló fondos de clientes y ocultó pérdidas significativas, acusaciones que agravan la crisis porque apuntan a posibles fallas de custodia y gobierno corporativo.

En la industria de activos digitales, la mezcla de fondos de clientes con recursos operativos es uno de los riesgos más sensibles. Cuando una firma institucional enfrenta problemas de liquidez, la separación clara de activos se vuelve crucial, ya que define en gran medida la capacidad de recuperación de los usuarios y la responsabilidad legal de los directivos.

Hasta ahora, la solicitud de capítulo 11 no resuelve por sí sola esas acusaciones. El proceso judicial de quiebras puede ordenar las reclamaciones de acreedores y dar visibilidad a la estructura financiera, pero las disputas sobre uso indebido de fondos suelen seguir su propio curso en cortes federales u otras instancias regulatorias.

La crisis también ha tenido consecuencias en la cúpula ejecutiva. CoinDesk reportó previamente que Nicholas Hammer, cofundador y CEO de BlockFills, dejó su cargo de liderazgo. Actualmente, Joseph Perry figura como CEO interino de la compañía.

Una firma grande en volumen, golpeada por la caída del mercado

El caso llama la atención porque BlockFills no era un actor marginal. La firma afirmó haber procesado más de USD $60.000 millones en volumen de operaciones durante 2025, lo que representó un crecimiento interanual de 28%. También aseguró atender a unos 2.000 clientes institucionales.

Entre esos clientes figuraban fondos de cobertura, gestores de activos y compañías mineras, segmentos que suelen buscar liquidez especializada, crédito y coberturas en mercados volátiles. Esa base institucional ayudó a posicionar a la empresa entre los escritorios más activos de préstamos de criptomonedas para grandes participantes del mercado.

BlockFills también contaba con respaldo de inversores institucionales. Entre ellos se mencionan Susquehanna Private Equity Investments, CME Ventures, Simplex Ventures, C6E y Nexo Inc. La presencia de estos nombres subraya que incluso firmas con apoyo sofisticado pueden quedar expuestas a tensiones severas cuando los modelos de crédito y liquidez se rompen.

El término invierno cripto suele usarse para describir períodos prolongados de precios débiles, menor apetito de riesgo y deterioro en la financiación del sector. Aunque las condiciones de mercado pueden variar entre ciclos, los prestamistas y mesas de trading suelen ser especialmente vulnerables cuando los activos pierden valor y las contrapartes piden retiros o garantías adicionales al mismo tiempo.

En ese contexto, la quiebra de BlockFills se suma a la lista de eventos que han golpeado la confianza en el ecosistema de crédito cripto institucional. El proceso en Delaware será clave para determinar cuántos activos pueden preservarse, cómo se repartirán entre acreedores y clientes, y si la firma logra sostener parte de sus operaciones durante la reestructuración.

Por ahora, los datos centrales del caso muestran una empresa con activos de entre USD $50 millones y USD $100 millones, pasivos de entre USD $100 millones y USD $500 millones, pérdidas por unos USD $75 millones y operaciones congeladas desde febrero. A eso se suma una demanda grave y una orden judicial temporal que elevan el riesgo reputacional y legal del grupo.

La evolución del expediente permitirá medir no solo el destino de BlockFills, sino también el nivel de estrés que enfrenta el mercado de servicios institucionales de criptomonedas. Para clientes y acreedores, el capítulo 11 abre una vía formal de supervisión, aunque no elimina la incertidumbre sobre la magnitud final de las recuperaciones.


Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

Imagen de Depositphotos

 

 


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