Bitcoin se mantiene en una franja delicada entre USD $65.000 y USD $70.000 mientras operadores evalúan el impacto de la guerra en Oriente Medio, la política exterior de Donald Trump y el cambio de expectativas sobre la Reserva Federal. Analistas advierten que nuevas sorpresas desde la Casa Blanca podrían empujar el precio aún más abajo, aunque algunos ven espacio para una recuperación si mejora el entorno macro y regresan con fuerza los flujos hacia los ETF.
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- Analistas observan un riesgo de caída de Bitcoin hacia USD $65.000 e incluso por debajo de USD $60.000 si ocurre un segundo shock de mercado.
- La guerra con Irán, el alza del petróleo y un tono más agresivo de la Reserva Federal han reducido las apuestas por recortes de tasas.
- Las entradas por USD $1.300 millones a productos de inversión de Bitcoin en marzo ofrecen una señal de posible recuperación hacia USD $80.000.
Bitcoin atraviesa un momento de alta tensión en los mercados. La criptomoneda se ha movido entre USD $65.000 y USD $70.000 desde el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán del 28 de febrero, en un contexto marcado por incertidumbre geopolítica, presión macroeconómica y nuevas dudas sobre el rumbo de la política monetaria estadounidense.
La preocupación central entre operadores y analistas es que nuevas sorpresas procedentes de la Casa Blanca intensifiquen la volatilidad. A esto se suma el temor de que la combinación entre guerra, energía más cara y una economía frágil termine empujando a la Reserva Federal a mantener o incluso endurecer su postura sobre las tasas de interés, un escenario que suele ser desfavorable para los activos de riesgo.
En mercados como el de bitcoin, el comportamiento de la liquidez global y la percepción de riesgo tienen un peso decisivo. Cuando las tasas bajan o se espera que bajen, los inversionistas suelen buscar mayor exposición a activos volátiles. Pero cuando el mercado descuenta inflación persistente y tasas altas por más tiempo, el apetito por riesgo tiende a reducirse.
Según reportó DL News, el mercado sigue especialmente atento a Donald Trump. Nicolai Søndergaard, analista de investigación en Nansen, dijo al medio que las declaraciones sorpresivas, ya sean positivas o negativas, pueden influir directamente en la estabilidad del precio, y añadió que los inversionistas están buscando precisamente lo contrario: estabilidad y ausencia de mensajes que hagan oscilar el mercado con rapidez.
Søndergaard también señaló que la incertidumbre informativa ha empeorado la reacción del mercado. Explicó que el gobierno de Estados Unidos afirma una cosa y el de Irán otra, lo que deja a los participantes sin claridad sobre qué versión es correcta y provoca respuestas inmediatas en el precio de bitcoin.
Del entusiasmo postelectoral al cansancio del mercado
Este tono contrasta con el ambiente de euforia que vivió la industria cripto tras la elección de Trump en 2024. Buena parte del sector celebró su regreso a la Casa Blanca, después de que el lobby cripto invirtiera más de USD $133 millones en la contienda electoral, de acuerdo con la investigadora Molly White, quien sigue el gasto político del sector.
En un comienzo, el mercado interpretó que esa apuesta había salido bien. Trump firmó órdenes ejecutivas, organizó cumbres sobre criptoactivos, indultó a líderes de la industria, nombró funcionarios con posturas favorables al sector en cargos clave y convirtió en ley una legislación histórica sobre stablecoins.
Ese conjunto de medidas impulsó el optimismo y apoyó un fuerte repunte en los precios. Sin embargo, el impulso se fue deteriorando con el paso de los meses. El enfoque errático de Trump en política exterior comenzó a generar más ruido del esperado para unos mercados que, por definición, castigan la incertidumbre.
Entre los factores señalados figuran amenazas de imponer aranceles muy elevados a otros países, la exigencia a Dinamarca de entregar Groenlandia y la guerra en Irán. Esa combinación erosionó parte del entusiasmo inicial y coincidió con ventas de grandes tenedores de bitcoin que tomaron ganancias tras el rally previo.
Como resultado, bitcoin ha retrocedido 45% desde su máximo histórico de octubre, ubicado en USD $126.080. La debilidad no se limitó al principal criptoactivo. El resto del mercado también sufrió una contracción notable y perdió aproximadamente la mitad de su valor total durante ese mismo período, hasta quedar en USD $2,4 billones.
La Fed vuelve al centro del tablero
La evolución de bitcoin está estrechamente vinculada al panorama macroeconómico de Estados Unidos. Si la inflación se modera, aumentan las probabilidades de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal. En general, un costo del dinero más bajo favorece a activos como bitcoin, que dependen en gran medida del apetito por riesgo y de las condiciones de liquidez.
Hace apenas unas semanas, los operadores todavía apostaban a que la Fed podría recortar tasas. Pero el estallido de la guerra en Oriente Medio alteró por completo esa expectativa. El encarecimiento de la energía y el riesgo de nuevas presiones inflacionarias hicieron que esa posibilidad se redujera con rapidez.
Varios gobernadores de bancos centrales adoptaron además un tono más agresivo. En lugar de preparar al mercado para una flexibilización monetaria, sus mensajes sugirieron que la ventana para recortes se está cerrando en el corto plazo, justamente cuando el petróleo amenaza con trasladar nuevas presiones a los precios.
En ese contexto, los operadores esperan señales más claras sobre el próximo movimiento de la Fed. Esta semana, la atención se concentra en el informe de nóminas del Departamento de Trabajo de Estados Unidos, cuya publicación está prevista para el viernes. Lukman Otunuga, jefe de investigación de mercados del bróker FXTM, dijo que todas las miradas están puestas en ese dato de empleo.
Sin embargo, no todos creen que un mal informe laboral bastaría por sí solo para hundir a bitcoin por debajo de USD $60.000. Louis De Backer y Samuel Leyne, de Marex, indicaron a DL News que haría falta un segundo shock para arrastrar el precio mucho más abajo.
Según ambos especialistas, ese shock adicional podría venir de una escalada importante en la guerra con Irán, capaz de impulsar aún más el precio del petróleo, o de un evento de liquidez específico del sector cripto. Es decir, no basta con un deterioro macro moderado. Haría falta una nueva sacudida que empeore de forma abrupta el sentimiento del mercado.
Qué tendría que pasar para una recuperación
Aun con este panorama, algunos analistas no descartan una recuperación de bitcoin. De Backer y Leyne consideran que ese escenario sigue siendo posible, pero solo bajo dos condiciones concretas. La primera es que la presión macroeconómica deje de intensificarse. Eso implicaría tasas de interés más bajas y también menores precios del petróleo.
La segunda condición pasa por el retorno de flujos sostenidos hacia los fondos cotizados en bolsa vinculados a bitcoin. En la práctica, las entradas de dinero a estos vehículos son observadas como una medida del apetito institucional por el activo, y pueden funcionar como soporte relevante en momentos de debilidad del mercado.
Hay una señal alentadora en ese frente. Durante marzo, los inversionistas colocaron USD $1.300 millones en inversiones estadounidenses de bitcoin, según datos de DefiLlama citados en la cobertura original. Ese resultado marcó la primera vez en cuatro meses que los ETF de bitcoin registraron entradas positivas.
Si esa tendencia se mantiene, bitcoin podría tener margen para volver hacia USD $80.000. Esa fue la evaluación de James Butterfill, jefe de investigación en CoinShares, a finales de marzo. La clave, no obstante, es que ese impulso no sea interrumpido por nuevos episodios de inestabilidad política o geopolítica.
De Backer y Leyne resumieron esta tensión con una lectura dual sobre Trump. Por un lado, señalaron que el presidente es visto en general como alcista para bitcoin a largo plazo debido a las políticas favorables a las criptomonedas impulsadas por su administración. Por otro, advirtieron que sus decisiones económicas y geopolíticas pueden generar una volatilidad significativa a corto plazo en todas las clases de activos, en especial en el mercado cripto.
En otras palabras, bitcoin sigue atrapado entre dos narrativas. Una apuesta al beneficio estructural que podría dejar un entorno regulatorio más amistoso para el sector. La otra teme que la imprevisibilidad política, la guerra y la presión inflacionaria terminen imponiendo un costo inmediato demasiado alto para los inversionistas.
Por ahora, ese equilibrio luce frágil. El mercado observa cada comunicado desde Washington, cada novedad sobre Irán, cada dato macroeconómico y cada movimiento en los ETF. Mientras no aparezca una señal más clara de estabilización, la posibilidad de una caída hacia USD $65.000, o incluso de mayores retrocesos bajo un segundo shock, seguirá sobre la mesa.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.
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