Por Canuto  

La inteligencia artificial está llevando a Morgan Stanley, Citigroup y Goldman Sachs a exigir nuevos esquemas de pago a las grandes firmas de abogados, en un desafío directo al modelo basado en cobrar cada hora de trabajo.
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  • Morgan Stanley y Citigroup buscan licitar más asuntos y usar honorarios fijos para reducir costos legales.
  • Goldman Sachs pidió información sobre los ahorros de eficiencia que las firmas obtienen mediante inteligencia artificial.
  • La presión ya afecta la contratación de asociados jóvenes y podría transformar el modelo económico de Big Law.


Los principales bancos de Wall Street están presionando a las grandes firmas de abogados para que reduzcan sus honorarios, en medio del debate sobre cómo la inteligencia artificial puede afectar el modelo de negocio que durante décadas enriqueció a los socios más destacados. Morgan Stanley y Citigroup comunicaron a firmas legales que buscan nuevos acuerdos de pago, mientras Goldman Sachs preguntó cuánto están ahorrando gracias a la tecnología y si esos beneficios deberían compartirse con sus clientes.

La disputa enfrenta a algunos de los clientes más valiosos de Big Law con una estructura financiera basada en maximizar las horas facturables. El debate no se limita a una rebaja puntual, porque los bancos consideran que la IA puede alterar la forma en que se calcula el valor del trabajo legal, desde la investigación rutinaria hasta el análisis de documentos utilizados en transacciones, litigios y procesos regulatorios.

La presión de los bancos

Adam Meshel, responsable global del área legal de Citigroup, afirmó que si la IA reduce el número de horas dedicadas a un asunto, el costo por transacción debería caer de manera significativa. El banco ya comenzó a pedir a las firmas que compitan por determinados trabajos y que expliquen durante cada licitación cuánto dinero están ahorrando mediante el uso de herramientas de inteligencia artificial.

Meshel indicó que un modelo de trabajo diferente probablemente estará funcionando dentro de un año, aunque subrayó que Citigroup quiere construirlo de forma colaborativa con sus abogados externos. La intención, según su planteamiento, no consiste simplemente en trasladar toda la presión al proveedor, sino en establecer un esquema donde la firma pueda conservar rentabilidad al atender más asuntos y reducir sus costos operativos.

Morgan Stanley también prepara un cambio relevante en la forma de contratar asesoría externa. Eric Grossman, Chief Legal Officer y Chief Administrative Officer de Morgan Stanley, dijo que para finales de este año la mayoría del trabajo legal externo se licitaría mediante procesos competitivos y se pagaría con mecanismos alternativos, incluidos honorarios fijos.

Grossman sostuvo que el banco está dispuesto a seguir pagando grandes sumas por el criterio y el talento de los abogados más destacados, pero cuestionó la dependencia histórica de las largas jornadas de los asociados. A su juicio, esa base de compensación se volvió extraordinariamente inestable y la capacidad de completar tareas más rápido podría alterar fundamentalmente los ingresos de las grandes firmas.

El modelo de horas facturables

Big Law suele operar mediante un modelo de apalancamiento: los socios de capital aumentan sus beneficios al facturar el trabajo de numerosos abogados junior a tarifas muy superiores al costo de sus salarios. Ese sistema convirtió las largas noches de investigación, revisión y preparación documental en una fuente central de ingresos, especialmente en firmas que compiten por socios estrella.

La IA amenaza esa lógica porque puede realizar con mayor rapidez varias tareas que antes requerían equipos numerosos. La revisión de documentos, la evaluación de contratos, la investigación jurídica y el análisis de expedientes de litigios aparecen entre las actividades más expuestas, aunque la tecnología no elimina la necesidad de criterio profesional en asuntos complejos.

Las tarifas ya habían aumentado con fuerza antes de que los bancos intensificaran su presión. Según la empresa de tecnología legal Persuit, la tarifa horaria promedio de los asociados en las mayores firmas estadounidenses llegó a USD $798 este año, un incremento de 33% desde 2023, mientras que la tarifa promedio de los socios subió 29% durante el mismo período.

Ese encarecimiento está vinculado en parte con una guerra por el talento, en la que las firmas han captado socios de sus rivales mediante paquetes salariales extraordinarios. Los bancos de Wall Street son clientes especialmente importantes para Big Law por el volumen y la variedad de sus necesidades, que abarcan regulación bancaria, financiamiento cotidiano, litigios, investigaciones de cuello blanco, fusiones y adquisiciones.

Una transición todavía incompleta

La presión de los clientes aún no se ha traducido en una transformación generalizada del sistema de precios. Gretta Rusanow, jefa de servicios de asesoría del grupo de firmas de abogados de Citi, señaló que casi la mitad de las grandes firmas ya reconoce un impacto de la IA en su modelo de tarifas, aunque por ahora se trata principalmente de ajustes en los márgenes.

Rusanow añadió que todavía no observa una adopción formalizada y extendida de acuerdos alternativos en toda la industria, pero anticipó que ese cambio probablemente llegará. El escenario más probable sería híbrido: honorarios fijos para el trabajo rutinario y cobro por hora para las tareas que exigen mayor complejidad, juicio profesional o responsabilidad estratégica.

La tecnología también empieza a influir en la contratación de nuevos abogados. Una encuesta de Citi indicó que 47% de las grandes firmas incorporó este año menos asociados de verano que el año anterior, mientras que 49% prevé recibir una clase más pequeña el próximo verano en comparación con la de este año.

Sin embargo, no todos los despachos creen que la IA reducirá necesariamente las horas trabajadas. Sam Newhouse, vicepresidente global de la práctica de fusiones y adquisiciones y capital privado de Latham & Watkins, explicó que los clientes sofisticados pueden utilizar el tiempo ahorrado para revisar más información y obtener ventajas estratégicas al negociar acuerdos.

Newhouse señaló que una firma puede analizar cada acuerdo de fusión relevante y estudiar las posiciones adoptadas históricamente por las partes, algo que podría ayudar a cerrar mejores operaciones. Bajo esa perspectiva, la IA no destruye de inmediato la demanda de trabajo legal, sino que desplaza el esfuerzo desde tareas repetitivas hacia análisis más amplios y decisiones de mayor valor.

El impacto alcanza a otras industrias

Las dudas sobre las facturas legales en la era de la IA también se extendieron fuera del sector financiero. Steven Croley, consejero general de Ford, afirmó que la automotriz está contratando más abogados internos y realizando dentro de la empresa una mayor cantidad de tareas que resultan más baratas gracias a la tecnología.

Croley sostuvo que las firmas externas utilizan herramientas de IA, pero que sus clientes todavía no perciben ese avance en forma de alivio en las facturas ni de eficiencias claramente demostrables. Para las compañías que pagan asesoría por hora, la ausencia de una reducción visible puede convertir la automatización de los despachos en un motivo adicional para internalizar trabajo.

El ejecutivo de Ford también cuestionó la permanencia del modelo económico piramidal de las firmas legales. Según su evaluación, la inteligencia artificial podría producir un cambio de placas tectónicas en Big Law, porque reduce la necesidad de sostener grandes niveles de trabajo junior para alimentar la rentabilidad de los socios.

La tensión central consiste en determinar quién captura el valor creado por la productividad tecnológica. Los bancos quieren pagar menos por cada transacción, las firmas buscan proteger sus márgenes y los abogados más experimentados intentan demostrar que el criterio estratégico sigue justificando honorarios elevados, incluso cuando la IA acelera buena parte del trabajo preparatorio.

Qué puede cambiar para las firmas

Los nuevos esquemas de contratación podrían obligar a las firmas a demostrar con mayor precisión cuánto tiempo, personal y recursos necesita cada asunto. Las licitaciones impulsadas por Morgan Stanley y Citigroup introducen una comparación directa entre proveedores, mientras que los honorarios fijos trasladan a los despachos una parte del riesgo asociado con una ejecución más eficiente.

Ese cambio también puede favorecer a las firmas que inviertan mejor en tecnología y procesos internos. Si un despacho logra completar en menos tiempo el trabajo rutinario, podría conservar una parte de sus ganancias al atender un volumen mayor de asuntos, aunque esa estrategia exigiría controles de calidad, capacitación y supervisión profesional que la fuente no cuantifica.

Para los bancos, el atractivo es doble: reducir el costo de operaciones repetitivas y obtener mayor previsibilidad presupuestaria. No obstante, la asesoría en regulación, litigios complejos, investigaciones sensibles y fusiones requiere experiencia, por lo que un modelo exclusivamente basado en la tarifa más baja podría generar riesgos que los clientes sofisticados no estén dispuestos a asumir.

La evolución del mercado dependerá de cómo se mida el resultado del trabajo legal y no solamente el número de horas registradas. La presión de Wall Street, la cautela de las firmas y el avance de los equipos legales internos sugieren que la IA no será una simple herramienta de ahorro, sino un factor que puede redefinir la estructura laboral y financiera de toda la industria.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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