Apple mantiene conversaciones preliminares con Intel y Samsung para fabricar parte de sus chips en Estados Unidos, en una señal clara de que quiere reducir su dependencia de TSMC ante la presión del mercado de IA, los límites de suministro y el riesgo geopolítico concentrado en Taiwán.
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- Apple sostuvo contactos exploratorios con Intel y Samsung, pero todavía no ha realizado pedidos.
- La empresa seguiría dependiendo de TSMC, aunque busca una segunda fuente para reducir riesgos de oferta.
- La fuerte demanda de Mac mini y Mac Studio para ejecutar IA local habría reforzado la urgencia por diversificar.
Apple comenzó a explorar una de las decisiones más delicadas de su cadena de suministro: buscar fabricantes alternativos para sus procesadores fuera de su histórica dependencia de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company, más conocida como TSMC.
La empresa, de acuerdo con reportes, ha sostenido conversaciones en fase temprana con Intel y Samsung para evaluar si ambas pueden producir en Estados Unidos parte de los chips que hoy dependen casi por completo de su socio taiwanés.
El movimiento no implica una ruptura inmediata con TSMC, ni tampoco un cambio inminente en la hoja de ruta de productos de Apple. Sin embargo, sí representa una señal importante para la industria de semiconductores. Durante casi una década, la estrategia de silicio de Apple ha descansado sobre una sola relación de manufactura para sus procesadores más importantes, una dependencia que le ha dado eficiencia y rendimiento, pero también una concentración de riesgo cada vez más difícil de ignorar.
Según informó Bloomberg y recogieron varios medios del sector, Apple mantuvo conversaciones exploratorias con Intel para estudiar el uso de sus servicios de fundición. A la vez, ejecutivos de la compañía habrían visitado una planta de Samsung en construcción en Texas, instalación que también fabricará chips avanzados. Las discusiones siguen siendo preliminares y, por ahora, no existe ningún pedido formal.
El punto clave es que Apple todavía tendría dudas internas sobre utilizar tecnología fabricada fuera del ecosistema de TSMC. Esa cautela no es menor. La compañía ha construido su ventaja en computación móvil y de escritorio sobre una combinación de diseño propio y manufactura de muy alto nivel, donde el rendimiento del proceso, la consistencia entre lotes y los plazos de entrega resultan esenciales.
Por qué Apple quiere una segunda fuente
Para lectores menos familiarizados con el sector, una fundición es la empresa que fabrica físicamente los chips diseñados por otras compañías. Apple diseña sus propios procesadores, como la serie M usada en varios de sus equipos, pero no posee la capacidad industrial para producirlos a escala. Esa tarea ha recaído principalmente en TSMC, que hoy es considerado el líder de la industria en nodos avanzados de manufactura.
El problema de depender de una sola fundición es doble. Primero, está el factor geopolítico. La concentración de capacidad de TSMC en Taiwán lleva años siendo observada como un riesgo estratégico por gobiernos y grandes corporaciones, especialmente ante un escenario de mayor tensión con China. Apple ha tratado de diversificar su exposición poco a poco, aunque hasta ahora sin apartarse de forma relevante de su proveedor principal.
Segundo, está la presión comercial. La expansión de los centros de datos orientados a inteligencia artificial ha tensionado la disponibilidad de chips avanzados en toda la industria. Ese fenómeno ha golpeado a fabricantes de hardware, proveedores de nube y compañías de consumo que necesitan reservar capacidad con mucha anticipación. Apple no ha quedado al margen de esa dinámica.
De hecho, la propia compañía reconoció recientemente restricciones concretas. En una llamada de resultados de la semana pasada, el CEO Tim Cook admitió que el suministro de Mac mini y Mac Studio es limitado. Añadió que podrían pasar “varios meses” antes de que Apple logre equilibrar oferta y demanda en esas líneas de producto.
Esa referencia es relevante porque ambos equipos han ganado atención por su capacidad para ejecutar modelos de IA de forma local. La creciente demanda de computación personal apta para cargas de inteligencia artificial habría sido uno de los factores que empujó a Apple a revisar opciones adicionales de manufactura. En otras palabras, la misma ola de IA que presiona a gigantes de centros de datos también empieza a alterar el mercado de hardware de consumo premium.
Intel y Samsung ven una oportunidad, pero TSMC sigue al frente
Para Intel y Samsung, conseguir parte del negocio de Apple sería mucho más que un contrato. Sería una validación industrial y comercial de primer nivel. Ambas firmas llevan tiempo intentando competir con mayor agresividad en la fabricación de chips avanzados, un terreno donde TSMC ha conservado una clara ventaja tecnológica y operativa.
En el caso de Intel, su negocio de fundición ha atravesado un proceso de reconstrucción para atraer clientes externos. El fabricante estadounidense ha buscado demostrar que puede volver a competir en procesos de frontera y recuperar credibilidad frente a clientes que exigen volúmenes enormes, rendimientos consistentes y fechas de entrega estrictas. Apple aparece entre los nombres más codiciados en ese esfuerzo.
Samsung, por su parte, cuenta con experiencia histórica en manufactura avanzada y además dispone de capacidad en expansión dentro de Estados Unidos. La planta que construye en Texas entra en esa narrativa. Aun así, distintos análisis del sector coinciden en que Samsung se mantiene un paso por detrás de TSMC en los nodos más avanzados, algo importante para una empresa como Apple, que cuida con extremo rigor el desempeño energético y térmico de sus chips.
El gran obstáculo para ambos aspirantes sigue siendo el rendimiento de fabricación. En la industria, ese término no solo describe si un chip funciona, sino cuántos chips útiles pueden producirse por oblea con calidad constante. Una pequeña diferencia en ese indicador puede traducirse en mayores costos, menores márgenes y problemas de suministro cuando se manejan decenas de millones de unidades al año.
Análisis citados por medios especializados sostienen que Intel y Samsung están más cerca de la calidad de TSMC de lo que habían estado en años, pero todavía no han cerrado del todo la brecha. Para Apple, ese detalle es decisivo. Si un nuevo proveedor presenta problemas de rendimiento, en vez de aliviar la escasez podría agravarla.
Qué podría fabricar Apple fuera de TSMC
Por ahora, ninguna de las conversaciones ha derivado en órdenes de producción ni en anuncios públicos. Aun así, en el escenario más probable que manejan analistas del sector, Apple no trasladaría primero sus chips de mayor rendimiento, sino piezas de gama más baja dentro de la serie M. Eso incluiría componentes destinados a dispositivos como MacBook Air, iPad Pro u otros productos de volumen medio.
Esa estrategia tendría lógica industrial. Probar a un nuevo fabricante con chips menos exigentes permitiría a Apple medir calidad, capacidad y cumplimiento antes de comprometer productos más sensibles. Los procesadores de alto desempeño, en cambio, seguirían bajo la órbita de TSMC mientras la empresa evalúa si Intel o Samsung pueden alcanzar el estándar requerido.
Tampoco se espera una transición rápida. Algunas proyecciones citadas por la prensa especializada sugieren que los primeros envíos de piezas fabricadas fuera de TSMC no llegarían antes del segundo o tercer trimestre de 2027. Eso significa que la noticia actual debe leerse más como una maniobra estratégica de mediano plazo que como un giro inmediato en la oferta de Apple.
Otro detalle importante es que Apple ya venía trabajando con TSMC para ampliar capacidad en Estados Unidos. La planta de Phoenix, en Arizona, ya produce una cantidad limitada de chips para la compañía y se espera que llegue a fabricar 100 millones de chips para Apple durante 2026. Ese dato muestra que la diversificación geográfica ya estaba en marcha, aunque todavía dentro del ecosistema de TSMC.
En ese contexto, hablar con Intel y Samsung cumple varias funciones a la vez. Puede servir como vía real para construir una segunda fuente, como herramienta de negociación frente a TSMC o como ambas cosas simultáneamente. En cualquier caso, el simple hecho de abrir la puerta a otros fabricantes altera el tablero competitivo entre las tres fundiciones.
La conclusión, por ahora, es prudente. Apple sigue confiando en TSMC y no hay evidencia de un cambio de proveedor a gran escala. Pero la empresa ya no parece dispuesta a tratar esa relación como si fuera la única opción posible. En un mercado marcado por la fiebre de la IA, la escasez de capacidad y el riesgo geopolítico, diversificar dejó de ser una hipótesis remota y pasó a convertirse en una necesidad que Apple, al menos, ya está evaluando con más seriedad.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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