Por Canuto  

Anthropic actualizó su política de privacidad y abrió la puerta a que algunos usuarios de Claude deban verificar su edad o identidad con documentos oficiales, selfies y plantillas de geometría facial. La medida se presenta como parte de un proceso de apelación para cuentas marcadas, pero llega en medio de crecientes tensiones políticas, regulatorias y de privacidad en torno al uso de herramientas de IA.
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  • Anthropic dice que solo un pequeño subconjunto de usuarios de Claude podría recibir solicitudes de verificación.
  • La nueva política contempla pasaporte o licencia, además de selfie o video y una plantilla digital de geometría facial.
  • El cambio coincide con presiones regulatorias y choques entre Anthropic y la administración Trump.

 


Anthropic informó que algunos usuarios de Claude podrían tener que verificar su edad o identidad mediante documentos oficiales, según una actualización reciente de la política de privacidad de la empresa. El cambio entrará en vigor el 8 de julio y añade una capa de control más estricta sobre quién puede acceder o recuperar acceso a la plataforma.

La compañía presenta la medida como una vía para que ciertos usuarios apelen cuando su cuenta haya sido marcada por actividad potencialmente fraudulenta. En vez de un veto inmediato, esos casos tendrían la opción de pasar por un proceso de verificación adicional.

El ajuste llega en un momento delicado para Anthropic. La empresa de inteligencia artificial enfrenta presión política, disputas regulatorias y cuestionamientos sobre quién puede usar sus herramientas, especialmente sus modelos más sensibles vinculados a ciberseguridad.

Según el reporte original de TechCrunch, la nueva sección de la política de privacidad fue publicada a inicios de junio. Allí, Anthropic señala que pedirá a una persona demostrar su edad o identidad “en ciertas circunstancias”, aunque no ofrece ejemplos específicos dentro del texto principal de la política.

Para los lectores menos familiarizados con este tema, las verificaciones de identidad en plataformas de IA se han vuelto más comunes a medida que gobiernos y empresas intentan limitar fraude, abuso y acceso indebido a capacidades avanzadas. Sin embargo, el uso de documentos oficiales y datos faciales suele disparar preocupaciones inmediatas sobre privacidad, retención de datos y riesgo de filtraciones.

Qué cambiará para los usuarios de Claude

Anthropic ha exigido desde hace tiempo que los usuarios de Claude sean mayores de 18 años. A comienzos de este año, la compañía ya había introducido verificaciones de edad para cumplir con requisitos establecidos por distintos estados y países.

Las comprobaciones de identidad también habían sido anunciadas antes, pero no habían quedado reflejadas de forma clara en la política de privacidad hasta la actualización más reciente. Ese detalle es relevante porque formaliza cómo se recopilarán y usarán los datos durante el proceso.

Cuando la política entre en vigor, los usuarios afectados podrían tener que subir una imagen escaneada de un pasaporte o una licencia de conducir emitida por el gobierno. No se mencionan otros documentos alternativos en el texto conocido.

Además del documento, Anthropic dice que recogerá una foto o un video tipo selfie de la persona. También obtendrá una versión digitalizada de ese rostro en forma de plantilla de geometría facial.

Ese punto resulta especialmente sensible en términos legales. Algunos estados de Estados Unidos, como Illinois, consideran este tipo de información como datos biométricos protegidos por ley.

La empresa también conservará un registro del resultado de la verificación. Entre esos resultados puede figurar, por ejemplo, si un usuario ya alcanzó cierta edad mínima requerida para acceder al servicio.

Anthropic dice que la medida afectará a pocos usuarios

Tras las consultas públicas sobre el cambio, un portavoz de Anthropic, Michael Aciman, remitió a una publicación de Thariq Shihipar, vocero de la empresa. Allí se afirmó que la nueva disposición solo aplica a un “pequeño subconjunto de usuarios” cuyas cuentas fueron marcadas, pero no expulsadas por completo.

Anthropic no precisó cuántas personas integran ese subconjunto. La ausencia de cifras concretas deja abierta la escala real del cambio, aunque se entiende que la empresa cuenta con decenas de millones de usuarios mensuales.

Shihipar indicó además que la política de verificación de identidad fue actualizada el 17 de junio como parte del proceso de apelaciones. También aclaró que no está relacionada con el lanzamiento de Fable o Mythos.

La compañía sostuvo que puede requerir copias de identificaciones por distintas razones. Entre ellas menciona la verificación de usuarios en la creación y administración de cuentas de Claude.

Anthropic también enmarca la medida dentro de la aplicación de sus términos de servicio. Eso incluye prevenir e investigar fraude, abuso, violaciones contractuales, conductas ilegales o criminales, así como indagar y resolver problemas de seguridad.

En la práctica, el mensaje de la empresa es que el control documental funcionaría tanto como una barrera de acceso en casos puntuales como una herramienta de cumplimiento. Esa doble función es precisamente la que suele abrir debates más intensos sobre proporcionalidad y límites.

Presión política, ciberseguridad y disputa con Washington

El nuevo enfoque de Anthropic no aparece en el vacío. Se produce mientras la firma intenta navegar una relación cada vez más tensa con la administración Trump respecto al acceso y uso de sus sistemas de inteligencia artificial.

De acuerdo con la información disponible, la empresa sigue en un punto muerto con la Casa Blanca más de una semana después de que funcionarios de Trump forzaran de forma efectiva la retirada de sus modelos más recientes de ciberseguridad. La razón señalada fueron acusaciones de que un aparente jailbreak podría vulnerar las barreras de seguridad de esos modelos.

Otros reportes han apuntado a choques de personalidad entre la compañía y la administración como parte central del deterioro en la relación. Ese contexto ayuda a explicar por qué Anthropic podría estar bajo presión para vigilar con mayor detalle quién usa sus herramientas.

La disputa actual se suma a un episodio previo con el Departamento de Defensa. Meses antes, esa dependencia habría designado a Anthropic como un “riesgo para la cadena de suministro”.

Según lo reportado, esa clasificación parecería responder a la negativa de la empresa a permitir que el gobierno utilizara su tecnología para vigilancia masiva doméstica o para potenciar armas totalmente autónomas. Aunque la empresa no presenta la nueva verificación como concesión política, la coincidencia temporal vuelve inevitable esa lectura en parte del debate público.

Para el ecosistema de IA, este caso ilustra una tensión creciente. Las firmas buscan limitar abuso y cumplir reglas, pero al mismo tiempo intentan evitar ser arrastradas hacia esquemas de control invasivo o exigencias estatales cada vez más profundas.

El papel de Persona y las dudas sobre la retención de datos

Anthropic indicó que utiliza a Persona, una empresa con sede en San Francisco, como proveedor de verificación de identidad. La compañía explicó que los usuarios pueden ver un aviso de verificación al acceder a ciertas capacidades, en el marco de controles rutinarios de integridad de la plataforma u otras medidas de seguridad y cumplimiento.

Ese detalle importa porque los datos no solo pasan por los sistemas de Anthropic. También pueden quedar expuestos al esquema operativo y de almacenamiento del proveedor externo encargado de procesar la verificación.

Anthropic sostuvo que decide cuánto tiempo Persona conservará los documentos de identidad de sus usuarios. Sin embargo, el portavoz consultado no precisó de inmediato cuándo se eliminan esos datos.

La falta de claridad sobre plazos concretos de borrado puede convertirse en uno de los puntos más criticados. En procesos de verificación, la duración del almacenamiento suele ser tan importante como la recolección misma.

Como referencia comparativa, Roblox, otro cliente de Persona, afirma que las imágenes de los usuarios se eliminan “inmediatamente” después de ser procesadas. Ese tipo de práctica reduce la posibilidad de que la información quede expuesta más adelante por robo, fuga o acceso indebido.

Incluso si los datos son tratados por un tercero, también existe un ángulo legal delicado. Persona todavía podría enfrentar requerimientos del gobierno de Estados Unidos para entregar información de usuarios almacenada en sus servidores.

Privacidad, biometría y sensibilidad política

La discusión no se limita al documento de identidad tradicional. La incorporación de selfies, videos y plantillas de geometría facial introduce un componente biométrico que eleva la sensibilidad del cambio.

En varios marcos regulatorios, la biometría se considera una categoría de datos personales especialmente protegida. Eso se debe a que una huella facial no puede cambiarse con la misma facilidad que una contraseña o incluso que un número de teléfono.

También existe un componente reputacional alrededor del proveedor elegido. Persona cuenta con respaldo de Founders Fund, firma de inversión fundada por Peter Thiel, aliado de Trump que además figura entre los inversionistas de Anthropic.

La empresa de verificación ha recibido críticas por esos vínculos políticos y corporativos. El tema ganó visibilidad este año cuando Discord eligió a Persona para sus controles de verificación de edad y luego retrocedió rápidamente tras la reacción negativa de los usuarios.

Ese antecedente demuestra que la resistencia pública a estos mecanismos puede surgir incluso cuando el argumento central sea la seguridad. Para muchas personas, pedir identificación estatal y biometría para usar servicios digitales cruza una línea que consideran desproporcionada.

En el caso de Anthropic, el dilema será convencer de que el proceso está verdaderamente acotado a un grupo reducido, con finalidades concretas y con prácticas de retención transparentes. Si esa claridad no aparece, la narrativa podría desplazarse desde la seguridad hacia la vigilancia privada de usuarios.

Por ahora, el cambio deja una señal clara para toda la industria de IA. El acceso a modelos avanzados ya no depende solo de términos de uso o filtros algorítmicos, sino cada vez más de controles de identidad que antes eran propios de sectores financieros, plataformas de pago o servicios altamente regulados.

En ese sentido, el caso de Claude podría anticipar una tendencia más amplia. A medida que la inteligencia artificial gane peso estratégico, también crecerá la presión para saber exactamente quién está del otro lado de la pantalla.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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