Por Canuto  

Amazon aseguró que ya cuenta con suficientes satélites en órbita para activar el servicio inicial de Leo más adelante este año. El avance marca un paso decisivo en su intento por competir con Starlink, aunque la cobertura será limitada al comienzo y la empresa aún enfrenta retrasos logísticos y dependencia de nuevos lanzadores.
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  • Amazon lanzó 29 satélites adicionales y elevó la constelación de Leo a más de 390 unidades.
  • La empresa afirma que ese volumen basta para ofrecer servicio continuo en latitudes iniciales este mismo año.
  • Pese al hito, Starlink conserva una ventaja enorme con cerca de 10.000 satélites y más de 10 millones de suscriptores.

 


Amazon informó que ya desplegó suficientes satélites para iniciar más adelante este año el “servicio inicial” de su red de internet espacial Leo. El anuncio llega tras un nuevo lanzamiento que elevó la constelación de la compañía a más de 390 satélites en órbita terrestre baja.

El hito es relevante porque acerca a Amazon a una fase comercial más amplia dentro de un mercado que hoy domina Starlink, la red de SpaceX. Sin embargo, la cobertura de Leo probablemente comenzará limitada a ciertas geografías, mientras la empresa continúa ampliando su infraestructura orbital.

De acuerdo con CNBC, Amazon lanzó 29 satélites alrededor de las 12:30 a.m. ET del jueves mediante un cohete Atlas V de United Launch Alliance. La misión partió desde la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, en Florida.

Chris Weber, vicepresidente de negocios y producto de Amazon Leo, explicó que el total ya es “suficiente para soportar un servicio continuo a través de latitudes iniciales”. La declaración fue publicada por el ejecutivo en una actualización difundida tras el lanzamiento.

Para lectores menos familiarizados con este mercado, las redes de órbita terrestre baja, o LEO por sus siglas en inglés, buscan ofrecer conectividad de internet desde el espacio con menor latencia que los sistemas satelitales tradicionales. Esa promesa ha atraído inversiones multimillonarias y una carrera industrial cada vez más intensa.

Amazon avanza hacia el lanzamiento comercial de Leo

El nuevo despliegue representa un punto de inflexión para el proyecto de Amazon, que intenta posicionarse como competidor directo de Starlink. Hasta ahora, la empresa no había abierto su servicio al público general ni a clientes gubernamentales.

En noviembre, Amazon comenzó a ofrecer una “vista previa empresarial” de Leo para empresas seleccionadas. Ese programa funcionó como una etapa preliminar, pero no equivalía aún a un lanzamiento comercial pleno para todos los segmentos de mercado.

La compañía sostiene que el volumen actual de satélites ya permite un servicio continuo en latitudes iniciales. Eso sugiere que el primer despliegue comercial se enfocará en áreas concretas y no en una cobertura global desde el primer día.

Weber indicó que futuras misiones “agregarán cobertura y capacidad”. Esa precisión es importante porque confirma que el arranque comercial de Leo ocurrirá de forma escalonada, en línea con la disponibilidad de nuevos lanzamientos y satélites.

Amazon aspira a construir una constelación de aproximadamente 7.700 satélites. La diferencia entre ese objetivo y los más de 390 aparatos ya desplegados muestra que la empresa todavía se encuentra en una etapa de expansión temprana, pese al progreso reciente.

La relevancia del anuncio también va más allá del negocio de conectividad. Los servicios satelitales de baja órbita se han convertido en activos estratégicos para telecomunicaciones, defensa, logística y procesamiento de datos en tiempo real.

La enorme ventaja de Starlink sigue marcando el ritmo del mercado

Amazon entra a esta carrera con desventaja temporal frente a SpaceX. Según la información citada, SpaceX tuvo una ventaja de cuatro años sobre Amazon tras lanzar Starlink en 2015, mientras Amazon anunció la creación de Kuiper en 2019 y luego cambió el nombre a Leo.

Esa brecha temprana tuvo efectos concretos sobre la escala de ambas redes. SpaceX ya acumula una constelación de alrededor de 10.000 satélites y más de 10 millones de suscriptores.

La comparación ilustra el tamaño del reto para Amazon. Aunque el avance a más de 390 satélites habilita un servicio inicial, la distancia frente al líder del sector sigue siendo amplia en cobertura, experiencia operativa y masa crítica de usuarios.

En mercados tecnológicos intensivos en capital, la ventaja de ser primero suele traducirse en economías de escala, contratos tempranos y ciclos de mejora más veloces. Eso ayuda a explicar por qué el despliegue de Leo es seguido con atención por inversionistas y observadores de la industria espacial.

También influye el hecho de que SpaceX no solo opera la red competidora, sino que además controla una de las capacidades de lanzamiento más activas del mundo. Esa integración vertical le ha permitido sostener un ritmo que otros actores todavía intentan igualar.

Para Amazon, el desafío no consiste solo en poner satélites en órbita. También debe demostrar que puede hacerlo con regularidad suficiente para ampliar cobertura, sostener la calidad del servicio y convertir la infraestructura en un negocio escalable.

Escasez de cohetes y retrasos complicaron el despliegue

Amazon había reconocido previamente que su expansión orbital se vio ralentizada por una escasez de capacidad de cohetes. En una solicitud presentada en enero para obtener una prórroga sobre los plazos regulatorios de despliegue, la empresa atribuyó parte del retraso a factores fuera de su control.

Entre esos factores mencionó una “escasez en la disponibilidad a corto plazo” de cohetes. Ese problema ha afectado a varios programas espaciales comerciales, especialmente en un contexto de alta demanda y de calendarios técnicos sujetos a pruebas y certificaciones complejas.

En 2022, Amazon firmó un acuerdo histórico para reservar lanzamientos con United Launch Alliance, Arianespace y Blue Origin, la empresa espacial de Jeff Bezos. Después, la compañía también compró vuelos con SpaceX para acelerar su despliegue.

Muchos de esos proveedores, sin embargo, han experimentado retrasos en sus vehículos de lanzamiento. Eso ha limitado la velocidad con la que Amazon puede convertir su ambición de constelación masiva en una realidad operacional estable.

Otro revés se produjo en mayo, cuando uno de los cohetes New Glenn de Blue Origin explotó en la plataforma de lanzamiento durante una prueba de fuego estático. El incidente ocurrió apenas días antes de que estuviera programado para transportar un lote de satélites de Amazon.

Blue Origin está reconstruyendo actualmente la plataforma y trabaja para determinar qué causó la anomalía. Jeff Bezos y el CEO de la empresa, Dave Limp, han dicho que la meta es devolver el New Glenn al vuelo más adelante este año.

New Glenn es un cohete gigante, parcialmente reutilizable, diseñado para competir con Starship de SpaceX. Según la información disponible, puede transportar cargas más pesadas de hasta 45 toneladas métricas a la órbita terrestre baja.

ULA y Vulcan aparecen como piezas clave en la siguiente etapa

Amazon indicó este jueves que la próxima misión de Leo utilizará el cohete de lanzamiento pesado Vulcan, de United Launch Alliance. La empresa señaló que ese vehículo llevará cargas aún más grandes de Leo y ayudará a elevar la tasa de despliegue.

Ese detalle es importante porque la velocidad de una constelación no depende solo del número de satélites fabricados. También depende del tamaño de cada carga útil, la disponibilidad de ventanas de lanzamiento y la confiabilidad del cohete seleccionado.

Melissa Wuerl, directora de sistemas de lanzamiento de Leo, afirmó que hay cientos de satélites listos para volar en Cabo Cañaveral. También señaló que una nueva instalación de integración vertical dedicada está lista para respaldar la misión Leo Vulcan 1 y las posteriores.

Según Wuerl, ese esquema ofrece a Amazon un camino claro para aumentar la cadencia de lanzamientos y despliegues. El objetivo es expandir rápidamente la cobertura de la red después del arranque del servicio inicial previsto para más adelante este año.

La combinación de satélites ya preparados, nuevas instalaciones logísticas y el uso del Vulcan sugiere que Amazon intenta pasar de una fase de validación a una fase de escalamiento. Esa transición será decisiva para medir si Leo puede convertirse en un rival sostenible dentro del mercado global de internet satelital.

Por ahora, el mensaje de la empresa es claro. Ya existe una base orbital suficiente para iniciar operaciones, pero la verdadera prueba vendrá con la velocidad de los próximos lanzamientos y con la capacidad de transformar ese hito técnico en cobertura comercial efectiva.

En ese contexto, Amazon llega a la segunda mitad del año con un avance tangible, aunque todavía bajo la sombra de un competidor mucho más consolidado. El mercado observará si el servicio inicial de Leo logra abrir una nueva fase competitiva o si la ventaja de Starlink continúa ampliándose.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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