Por Canuto  

La inminente salida a bolsa de SpaceX no solo despierta entusiasmo entre inversores minoristas e institucionales. También reabre un viejo dilema de Wall Street: si tiene sentido apostar en corto contra una empresa de Elon Musk cuando el mercado, los índices y la propia historia reciente de Tesla sugieren que hacerlo puede resultar muy caro.

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  • SpaceX debutará con una valoración de USD $1,75 billones y un múltiplo precio-beneficio estimado de 56.
  • Analistas y vendedores en corto ven argumentos para una apuesta bajista, pero muchos prefieren esperar por el bajo float y el costo de préstamo.
  • La experiencia con Tesla, donde los bajistas han sufrido pérdidas multimillonarias, pesa sobre cualquier estrategia contra otra empresa de Musk.

 


La esperada salida a bolsa de SpaceX ha encendido una señal de alerta para los vendedores en corto, un grupo de inversores que busca beneficiarse cuando una acción cae. Aunque la compañía de Elon Musk presenta rasgos que podrían convertirla en un blanco atractivo para apuestas bajistas, varios participantes del mercado consideran que enfrentarse a este debut podría ser una maniobra demasiado arriesgada.

El punto de partida parece seductor para los escépticos. SpaceX llegaría al mercado con un múltiplo precio-beneficio estimado de 56, una cifra elevada incluso para firmas de crecimiento acelerado. A eso se suman dudas sobre gobernanza corporativa y preguntas abiertas sobre la economía detrás de su plataforma xAI y de proyectos como los centros de datos orbitales.

Sin embargo, el contexto de mercado complica esa tesis. El actual repunte bursátil, impulsado por gigantes tecnológicos valorados en al menos USD $1 billón, ha castigado con dureza a quienes apuestan contra acciones de alto perfil. En ese grupo estará SpaceX, cuya IPO valorará a la empresa en USD $1,75 billones.

Gabriel Shahin, CEO de Falcon Wealth Planning en Los Ángeles, dijo que se trata de una apuesta en corto “extremadamente arriesgada”. Su firma ha permitido a clientes comprar acciones de SpaceX en mercados privados, y considera que existe demasiado interés por parte de inversores optimistas, incluidos participantes minoristas, como para pensar en una posición corta cómoda o segura.

Una tesis bajista que choca con la demanda esperada

El debate no es trivial. Desde una óptica tradicional, una empresa con una valoración tan exigente podría convertirse en candidata natural para estrategias bajistas. Los analistas de Morningstar señalaron en una nota reciente que la valoración de SpaceX supera a la mayoría de otras megacaps y que aún hay incertidumbre sobre la viabilidad económica de varias de sus apuestas tecnológicas.

Ese tipo de divergencia suele atraer a los vendedores en corto. Peter Hillerberg, cofundador de Ortex Technologies, firma que provee análisis sobre préstamo de acciones e interés corto, explicó que una OPI de tan alto perfil, combinada con interés minorista e institucional y opiniones opuestas sobre la valoración, reúne elementos que normalmente generan atención entre quienes buscan apostar a una corrección.

Aun así, Hillerberg remarcó que todavía es demasiado pronto para medir la demanda real. En las primeras jornadas de negociación, la dinámica suele estar dominada por entusiasmo, escasez de acciones disponibles y movimientos impulsivos. Esos factores pueden distorsionar la formación de precio y volver especialmente difícil ejecutar una venta en corto con una relación riesgo-retorno razonable.

Ese mismo dilema aparece en la visión de Mark Spiegel, de Stanphyl Capital Partners, un vendedor en corto veterano de Tesla. Aunque considera que SpaceX está “grotescamente sobrevalorada”, prefiere adoptar una postura de esperar y observar antes de decidir. Según explicó, la acción contará pronto con compradores naturales provenientes de los índices, en especial del Nasdaq 100.

El float limitado y los bloqueos enfrían las apuestas inmediatas

La estructura de la operación también juega en contra de los bajistas en el corto plazo. Se espera que la OPI de SpaceX sea la mayor de la historia, con USD $75.000 millones, pero el flotante público inicial representaría menos del 5% de las acciones en circulación. Ese detalle es clave porque reduce la oferta disponible para prestar y encarece cualquier intento de abrir posiciones cortas.

Spiegel sostuvo que podría contemplar una operación en corto después de las fechas de desbloqueo, cuando más acciones queden disponibles para préstamo. En cambio, hacerlo inmediatamente tras la IPO sería más difícil y costoso. En sus palabras, muy pocas personas venderán en corto una OPI de inmediato.

En general, la mayoría de las compañías que salen a bolsa impone restricciones amplias para que los insiders no vendan durante unos seis meses. SpaceX, sin embargo, ha diseñado excepciones para algunos participantes y prevé una liberación gradual de acciones restringidas. Esa característica podría alterar la evolución del papel con el paso de las semanas y cambiar el cálculo de los bajistas.

Para quienes siguen estos procesos, el historial de cotización también importa. Giuseppe Sette, cofundador de la plataforma de análisis de IA Reflexivity, señaló que un vendedor en corto necesita construir el caso de que una acción ha llegado a un nivel insostenible. Ese argumento, dijo, resulta mucho más sencillo cuando ya existe un recorrido previo en el mercado.

El precedente de Tesla pesa sobre cualquier apuesta contra Musk

Más allá de la valoración o del diseño de la OPI, hay un elemento que domina toda la conversación: Elon Musk. Apostar en contra de otra empresa del empresario evoca de inmediato el caso Tesla, donde los vendedores en corto acumularon años de dolor financiero y reputacional.

De acuerdo con datos de S3 Partners citados por Reuters, los bajistas de Tesla han perdido sobre el papel USD $27.000 millones desde junio de 2021. Ese cálculo incluye tanto apuestas direccionales contra la acción como coberturas en índices para reflejar la inclusión de Tesla en el S&P 500. En los últimos 10 años, la acción ha subido más de 2.500%.

Sam Pierson, director de investigación de S3 Partners, resumió esa experiencia como “bastante desagradable”. La frase condensa el temor de muchos operadores: que SpaceX reproduzca una dinámica similar, impulsada por fervor minorista, presión compradora de fondos indexados y la capacidad de Musk para dominar el relato público alrededor de sus compañías.

El propio Musk ha librado una batalla abierta contra los bajistas. Entre sus detractores históricos figuran nombres como Jim Chanos, David Einhorn y Michael Burry, conocido por “Big Short”. A lo largo de los años, Musk se ha burlado de ellos incluso vendiendo pantalones cortos de satén rojo y enviando una caja de esos artículos a Einhorn.

Uno de los episodios más recordados ocurrió en agosto de 2018, cuando publicó su célebre mensaje sobre tener “financiamiento asegurado” para sacar a Tesla de bolsa a USD $420 por acción. Ese anuncio disparó el precio del papel y provocó pérdidas marcadas por cerca de USD $1.300 millones para los vendedores en corto.

Un mercado hostil para las estrategias bajistas

El problema no se limita a Musk. En términos más amplios, la última década ha sido difícil para quienes apuestan a la baja. El prolongado mercado alcista ya había reducido el margen para estas estrategias, y los desafíos se intensificaron aún más con la fiebre de las memestocks en 2021, cuando comunidades minoristas coordinaron compras que aplastaron varias posiciones cortas.

Ese clima sigue pesando hoy. El índice Goldman Sachs Most Short Rolling, una cesta equiponderada con los 50 nombres de mayor interés corto dentro del Russell 3000, acumula un alza de 29% este año. De mantenerse la tendencia, sería su cuarto año consecutivo de ganancias, una señal incómoda para cualquier operador bajista.

A eso se agrega un cambio regulatorio y reputacional dentro del propio ecosistema short. La reciente condena por fraude del inversor activista Andrew Left podría tener, según operadores del mercado, un efecto inhibidor sobre ese tipo de práctica. En otras palabras, incluso quienes mantienen una visión escéptica sobre la euforia actual podrían preferir evitar batallas visibles y costosas.

Mike Treacy, jefe de riesgo de mercado en Apex Fintech Solutions, planteó otra objeción práctica. Con las acciones cerca de máximos y movimientos parabólicos en varios rincones del mercado, se pregunta si SpaceX seguiría siendo la mejor venta en corto incluso si subiera 100% en su debut. Su respuesta fue clara: simplemente no cree que lo sea.

La conclusión que emerge en Wall Street es menos sobre la ausencia de argumentos bajistas y más sobre el timing. SpaceX puede parecer cara, incierta o difícil de justificar bajo métricas tradicionales. Pero en un mercado que castiga al escepticismo, con un float reducido, demanda potencial de índices y el antecedente de Tesla aún fresco, muchos vendedores en corto parecen decididos a no lanzarse de cabeza contra el cohete de Musk.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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