Google está reorganizando profundamente DeepMind mientras intenta devolver Gemini a la frontera de la inteligencia artificial. El cofundador Sergey Brin ha incrementado su participación informal, presionando por más velocidad y recursos mientras Koray Kavukcuoglu concentra mayor poder sobre el desarrollo del modelo.
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- Sergey Brin lleva meses instando a los equipos de Google a acelerar Gemini y alcanzar nuevamente la frontera de la IA.
- Google retrasó dos meses su próximo Gemini insignia después de que pruebas internas mostraran debilidades frente a rivales, especialmente en programación.
- La reorganización coloca a Koray Kavukcuoglu al frente de DeepMind, mientras Demis Hassabis pasa a un cargo de presidente con menos responsabilidades administrativas.
Google está intensificando sus esfuerzos para recuperar terreno en la carrera por los modelos de inteligencia artificial más avanzados. El cofundador Sergey Brin ha intervenido personalmente durante los últimos meses para presionar a equipos clave y acelerar el desarrollo de Gemini, mientras Alphabet reorganiza Google DeepMind y concentra mayores recursos alrededor de su modelo insignia.
Brin, quien ya no ocupa un cargo ejecutivo formal, ha utilizado su influencia como cofundador para impulsar cambios en las prioridades de investigación y asignación de recursos. En abril, durante una reunión con cientos de empleados, instó a DeepMind a moverse con mayor rapidez mientras Anthropic avanzaba con una versión preliminar de su potente modelo Claude Mythos.
La urgencia responde a una carrera que cambia rápidamente. Gemini consiguió superar brevemente a varios competidores en noviembre, pero posteriores lanzamientos de Anthropic y OpenAI volvieron a colocar a Google en una posición de persecución, detalla Reuters.
Google retrasa Gemini mientras intenta cerrar la brecha
Las dificultades se hicieron especialmente visibles durante las pruebas de la próxima versión insignia de Gemini. Para agosto, Google había retrasado su lanzamiento aproximadamente dos meses después de comprobar internamente que el modelo continuaba rezagado frente a competidores en determinadas capacidades.
Una de las principales debilidades apareció en programación, un área que se ha convertido en uno de los campos de batalla fundamentales entre los desarrolladores de modelos avanzados. Las capacidades para escribir, comprender y ejecutar código también son esenciales para construir agentes capaces de realizar tareas complejas con menor intervención humana.
Google había conseguido regresar a la frontera en noviembre con Gemini 3, pero esa posición resultó temporal. Cuatro personas familiarizadas con el desarrollo atribuyeron parte del nuevo retraso a problemas estructurales que la empresa arrastra desde etapas anteriores de la competencia.
Entre esos obstáculos figuran restricciones en la capacidad informática y desacuerdos entre los numerosos responsables involucrados en Gemini. Estas tensiones provocaron que algunas áreas posteriormente consideradas críticas, incluida la programación, recibieran menos recursos.
La estructura burocrática de Google también habría contribuido a que sus modelos llegaran al mercado con menor rapidez que los de competidores más ágiles. La compañía no comentó específicamente esas afirmaciones, aunque su CEO, Sundar Pichai, aseguró recientemente que continuará ampliando la infraestructura disponible para aliviar las limitaciones relacionadas con sus chips Tensor Processing Units (TPU).
DeepMind pierde autonomía mientras Kavukcuoglu gana poder
La respuesta de Alphabet no se limita a aumentar la capacidad informática. El 5 de agosto, Google anunció una profunda reorganización de su división de inteligencia artificial que modificó la estructura de poder construida alrededor de DeepMind.
Demis Hassabis dejó la dirección ejecutiva de la división y pasó a desempeñarse como presidente, con menos responsabilidades administrativas. Su nuevo papel estará más concentrado en cuestiones científicas de largo plazo y en las implicaciones que la inteligencia artificial podría tener para la sociedad.
Su sustituto al frente de DeepMind es Koray Kavukcuoglu, quien hasta entonces ocupaba el puesto de adjunto de Hassabis y ya había acumulado una influencia considerable sobre Gemini. Cinco fuentes indicaron que Kavukcuoglu había asumido la supervisión del desarrollo del modelo más de un año antes de la reorganización.
Pichai ya había ampliado sus responsabilidades en 2025, cuando lo nombró además arquitecto jefe de IA de Google. La misión consistía en integrar Gemini dentro de los diferentes productos de la compañía y conectar más directamente la investigación de DeepMind con los intereses comerciales de Alphabet.
Desde entonces, algunos responsables de DeepMind habrían visto reducida su influencia mientras Kavukcuoglu se convertía en una figura central para definir la dirección de Gemini. Una de las fuentes señaló además que el ejecutivo cuenta con el respaldo de Brin.
Google quiere convertir más investigación en productos
La reorganización también representa una nueva reducción de la autonomía histórica de DeepMind. Google adquirió el laboratorio londinense en 2014 y desde entonces ha ido acercando progresivamente su investigación a las necesidades comerciales de la compañía.
Durante una reunión general celebrada el 6 de agosto, Hassabis y Kavukcuoglu intentaron tranquilizar a los empleados después de que muchos conocieran públicamente la reorganización prácticamente al mismo tiempo que el resto del mercado. Los ejecutivos aseguraron que las operaciones cotidianas del laboratorio permanecerían mayormente sin cambios.
Sin embargo, durante esa misma reunión comunicaron que varios equipos no técnicos abandonarían DeepMind y pasarían a formar parte de la estructura corporativa de Google. El movimiento aumentó entre algunos empleados la preocupación de que el laboratorio pierda todavía más independencia.
Las tensiones también se extienden a la distribución de recursos informáticos. Responsables de Google Cloud esperan que el nuevo liderazgo reduzca los desacuerdos con DeepMind sobre la asignación de la limitada disponibilidad de TPU, infraestructura necesaria tanto para entrenar modelos como para atender productos empresariales y de consumo.
El cambio tiene además una dimensión geográfica. Kavukcuoglu se trasladó el año pasado de Londres a Mountain View, donde reporta directamente a Pichai, desplazando hacia California una mayor parte del poder relacionado con las decisiones técnicas y comerciales de Gemini.
Brin apunta hacia una IA capaz de mejorarse a sí misma
Mientras Google reorganiza sus equipos, Brin ha aumentado informalmente su participación en el desarrollo tecnológico. El cofundador, de 52 años, ya había protagonizado un regreso similar después del lanzamiento de ChatGPT en 2022, cuando el avance de OpenAI obligó a Google a acelerar su respuesta.
Durante los últimos meses, Brin ha insistido ante empleados clave en la necesidad de alcanzar nuevamente la frontera tecnológica. Su influencia también habría servido para dirigir recursos hacia áreas específicas consideradas estratégicas.
Una de ellas es la denominada mejora recursiva, un concepto que describe sistemas de inteligencia artificial capaces de mejorar progresivamente sus propias capacidades con una intervención humana cada vez menor.
El interés de Brin en esta área muestra que Google no solo busca alcanzar a sus rivales en los modelos actuales. La compañía también intenta posicionarse ante una posible siguiente etapa en la que los sistemas de IA desempeñen un papel creciente en su propio desarrollo.
Google sostiene además que ya permanece en la frontera en determinados campos, como la generación de video, y asegura que mantiene su compromiso de recuperar terreno en aquellos donde todavía está rezagado.
Las salidas aumentan la incertidumbre dentro de DeepMind
La reorganización también provocó cambios importantes entre algunos de los investigadores más destacados vinculados a Gemini. Los dos responsables técnicos originales del modelo abandonaron Google para crear una nueva empresa, sumándose a una transformación considerable de la estructura que desarrolló originalmente el sistema.
Entre las salidas destacadas mencionadas alrededor de la reorganización figuran Jeff Dean y Oriol Vinyals. Algunos equipos bajo estos líderes disfrutaban de un grado inusual de libertad para desarrollar investigaciones que no estaban directamente relacionadas con el entrenamiento de Gemini.
Google no comunicó inmediatamente qué ocurriría con todos esos equipos y proyectos. Esa incertidumbre alimentó el temor entre algunos investigadores de que la reorganización reduzca todavía más el espacio dedicado a investigaciones alejadas de objetivos comerciales inmediatos.
La reacción de los inversionistas también fue negativa inicialmente. Las acciones de Google cayeron un 4% durante la jornada en que se anunció la reorganización.
Pese a estas preocupaciones, los movimientos recientes sugieren que Alphabet está lejos de abandonar la competencia por desarrollar el modelo de IA más avanzado. Por el contrario, Google parece estar sacrificando parte de la independencia histórica de DeepMind, concentrando liderazgo y aumentando la presión interna para que Gemini vuelva a competir directamente por la supremacía tecnológica.
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