Por Canuto  

Un estudio con casi 40.000 estudiantes de Ontario vinculó el uso de chatbots de IA para apoyo emocional con una probabilidad casi doble de presentar síntomas clínicamente significativos de angustia. Especialistas advierten que estos sistemas no cuentan con seguimiento clínico ni salvaguardas suficientes para atender crisis de salud mental.
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  • Más del 21% de los estudiantes consultados dijo usar IA generativa con fines afectivos, como recibir apoyo emocional o consejos familiares.
  • El vínculo con problemas emocionales fue más fuerte entre niñas, estudiantes de género diverso y jóvenes negros, indígenas y de otras comunidades racializadas.
  • La psiquiatra Consuelo Cagande recomendó supervisión adulta y atención profesional, y pidió no usar la IA como primer recurso ante la angustia.


La expansión de los chatbots de inteligencia artificial generativa entre niños y adolescentes abre un debate que va más allá de la productividad o el futuro del empleo. Una investigación realizada en Ontario, Canadá, encontró una relación preocupante entre el uso de estas herramientas para buscar apoyo emocional y la presencia de problemas emocionales clínicamente significativos, aunque sus resultados no prueban que los chatbots sean la causa directa de esos síntomas.

El estudio, publicado el lunes en JAMA Pediatrics, encuestó a casi 40.000 estudiantes desde cuarto hasta duodécimo grado sobre sus hábitos de uso de la IA. Más del 21% afirmó que recurría a sistemas de IA generativa con fines afectivos, una categoría que incluyó pedir apoyo emocional o consejos relacionados con amigos y familiares.

Una relación estadística que enciende las alertas

Los estudiantes que utilizaban chatbots para ese tipo de consultas registraron puntajes de problemas emocionales significativamente más altos que quienes no reportaron ese uso. De acuerdo con los hallazgos citados por el New York Post, esos jóvenes tenían casi el doble de probabilidades de presentar síntomas clínicamente significativos de angustia, una diferencia que coloca el uso afectivo de la IA en el centro de la conversación sobre salud mental juvenil.

Una reseña de Phys.org resumió la diferencia con mayor detalle: el 57,7% de los estudiantes que buscó apoyo emocional en sistemas de IA cumplía los criterios del estudio para presentar problemas emocionales graves, frente al 29,2% de quienes no reportaron ese uso. Esta comparación describe una asociación estadística y no demuestra que la interacción con los chatbots haya provocado los síntomas.

La asociación tampoco apareció con la misma intensidad en todos los grupos estudiados. El vínculo entre utilizar IA para apoyo emocional y presentar problemas emocionales fue más fuerte entre las niñas, los estudiantes de género diverso y los estudiantes negros, indígenas y de otras razas racializadas, lo que plantea preguntas sobre las condiciones sociales que pueden influir tanto en la búsqueda de ayuda como en la vulnerabilidad emocional.

Los investigadores también encontraron que los adolescentes que acudían a la IA por respaldo emocional reportaban sentirse solos y percibir que no importaban para otras personas. Sin embargo, incluso después de retirar esos factores del análisis, la relación entre el uso de chatbots y los problemas emocionales persistió, lo que sugiere que la soledad por sí sola no explica toda la asociación observada.

Ese resultado exige cautela antes de extraer conclusiones definitivas. Un estudio basado en encuestas puede identificar patrones relevantes, pero no determina si los jóvenes con mayores dificultades recurren a los chatbots porque ya enfrentan angustia, si la interacción con la IA empeora su situación o si ambas circunstancias se retroalimentan.

El riesgo de convertir un algoritmo en confidente

La doctora Consuelo Cagande, directora de la división de psiquiatría infantil y de adolescentes del Northwell Zucker Hillside Hospital y del Cohen Children's Medical Center de Nueva York, calificó como muy preocupante que los jóvenes busquen ayuda emocional en chatbots. La especialista, que no participó en la investigación, describió esa preocupación como un 10 en una escala de uno a 10.

Cagande sostuvo que los jóvenes están sustituyendo progresivamente los grupos sociales tradicionales y los modelos tradicionales de tratamiento por chatbots y algoritmos. A su juicio, el problema principal es que esas herramientas carecen de salvaguardas suficientes, seguimiento clínico y mecanismos de respuesta ante crisis para las personas que podrían encontrarse en riesgo.

La especialista también señaló que algunos adolescentes pueden temer ser juzgados si hablan con una persona sobre sus dificultades. Esa barrera podría hacer que un chatbot parezca más accesible, privado y disponible, pero la comodidad de la interacción no significa que el sistema pueda evaluar una crisis, comprender el contexto familiar o recomendar recursos adecuados con la responsabilidad de un profesional.

Para quienes aun así utilicen estas herramientas, Cagande recomendó supervisión y educación en alfabetización digital, especialmente por el potencial de la IA para entregar información errónea. También expresó preocupación por la posibilidad de que algunos niños y adolescentes oculten que usan chatbots para hablar sobre problemas emocionales, una conducta que dificultaría que padres, docentes o médicos detecten señales de alarma.

La IA como apoyo secundario, no como primera respuesta

La recomendación central de la psiquiatra es que la IA generativa no sea el primer recurso ante la angustia emocional o los problemas de salud mental. En su planteamiento, un chatbot podría funcionar únicamente como herramienta complementaria, nunca como sustituto de la conversación con un médico, un profesional de salud mental o un adulto responsable.

Cagande aconsejó que, si un niño utiliza un chatbot, comparta con un clínico lo que el sistema le indicó sobre sus problemas de salud mental. El objetivo es que esa información se evalúe dentro de una consulta real y que el adolescente no la tome automáticamente como un diagnóstico, una orientación definitiva o un plan de tratamiento.

Los modelos tradicionales de apoyo siguen ofreciendo rutas que los chatbots no pueden garantizar por sí mismos. Un médico puede ayudar a encontrar recursos o derivar al paciente a un especialista en salud mental, mientras que maestros y consejeros escolares pueden constituir una primera línea de acompañamiento para estudiantes que todavía no saben cómo pedir ayuda.

El contexto regulatorio también ha comenzado a cambiar. Según la Comisión Europea, la Ley de IA de la Unión Europea entró en vigor el 1 de agosto de 2024 y pasó a ser aplicable el 2 de agosto de 2026, con algunas excepciones. Entre las primeras disposiciones se encuentran las relativas a prácticas de IA prohibidas, aunque su alcance depende de las categorías y condiciones previstas por la norma.

La investigación no plantea que todo uso adolescente de IA sea perjudicial ni que las herramientas deban desaparecer de las aulas o de la vida cotidiana. Su señal más importante es otra: cuando un joven busca contención emocional en un sistema diseñado para generar respuestas, la tecnología debe estar acompañada por supervisión, alfabetización y acceso visible a apoyo humano.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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