Por Canuto  

Davinci Jeremie, uno de los primeros divulgadores de Bitcoin, aseguró que el fuerte desplome cripto del 10 de octubre de 2025 no fue un accidente de mercado, sino una jugada de actores poderosos para provocar pánico, liquidar posiciones apalancadas y acumular BTC a precios más bajos.
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  • Davinci Jeremie atribuyó a la familia Trump parte de la presión que habría empujado a la baja al mercado cripto en octubre de 2025.
  • Durante el crash del 10/10, Bitcoin cayó de USD $122.000 a USD $105.000 y se liquidaron más de USD $19.000 millones en posiciones apalancadas.
  • El analista recomendó evitar el apalancamiento, ahorrar de forma disciplinada y mantener una visión de largo plazo sobre Bitcoin.

 

Davinci Jeremie, conocido por haber animado a su audiencia a comprar Bitcoin cuando cotizaba cerca de USD $1, volvió a captar atención tras responsabilizar a la familia Trump por el severo desplome del mercado cripto ocurrido en octubre de 2025. Su lectura del episodio se aparta de la idea de un ajuste casual y plantea, en cambio, una dinámica deliberada de presión bajista para favorecer a grandes actores.

La declaración surgió en una conversación con Sujal Jethwani, reseñada por Yahoo Finance a partir de un reporte original de TheStreet. Allí, Jeremie sostuvo que la caída del 10 de octubre de 2025 fue parte de una estrategia para sacudir al inversionista minorista, forzarlo a vender en pánico y abrir espacio para la acumulación de activos a precios más bajos.

El episodio al que alude fue especialmente duro para el ecosistema. Según los datos citados, ese día desaparecieron más de USD $19.000 millones en posiciones apalancadas en cuestión de horas. Al mismo tiempo, Bitcoin pasó de USD $122.000 a USD $105.000, en un movimiento que terminó afectando a más de 1,6 millones de cuentas de traders.

Para quienes siguen el mercado de criptomonedas, un evento de este tipo suele combinar ventas forzadas, liquidaciones automáticas y alta volatilidad. En mercados donde muchos participantes operan con deuda o con derivados, una corrección brusca puede acelerar todavía más la caída. Esa es precisamente la clase de dinámica que Jeremie considera funcional para quienes poseen más capital y más paciencia.

La acusación de Jeremie y el papel de los grandes jugadores

Durante la entrevista, Jeremie fue directo al señalar a la familia Trump como parte de la presión bajista. Según sus palabras, “está claro ahora mismo que la familia Trump quiere empujar las criptomonedas hacia abajo para poder obtener todo lo que quiera”. La frase resume una tesis más amplia sobre cómo ciertos grupos con gran poder financiero y político podrían influir sobre la dirección del mercado.

Su argumento es que los ultra ricos no operan con horizontes de semanas ni de pocos meses. En su visión, estos actores piensan a cinco o diez años, mientras buena parte del público minorista busca rendimientos rápidos. Esa diferencia temporal, según Jeremie, crea una ventaja importante para quienes pueden soportar la volatilidad y comprar cuando el resto del mercado capitula.

Jeremie también criticó la mentalidad de quienes entran a Bitcoin esperando convertirse en millonarios en uno o dos años. Dijo que esa expectativa no se ajusta a la lógica real del mercado. En su planteamiento, la fórmula que usan los grandes jugadores es más simple: empujar los precios hacia abajo, comprar cerca del fondo y esperar el tiempo necesario para capturar valor en el siguiente ciclo.

La relevancia de estas declaraciones no radica solo en la acusación política. También importa porque provienen de una figura histórica dentro de la comunidad Bitcoin, alguien identificado desde hace años con mensajes de acumulación a largo plazo. Eso no convierte su versión en un hecho probado, pero sí la coloca dentro de un debate más amplio sobre concentración de poder, narrativa pública y estructura del mercado cripto.

Regulación, apalancamiento y pánico como herramientas de presión

Jeremie describió varios mecanismos mediante los cuales actores poderosos podrían mover el mercado sin presentarse de manera abierta como manipuladores. Uno de ellos sería el uso de la regulación. En su opinión, los gobiernos pueden introducir reglas o cambios que terminen generando miedo, desorden operativo o incentivos de riesgo para que los propios inversionistas se perjudiquen.

En ese punto, explicó que una vía consiste en alterar las condiciones del apalancamiento o permitir esquemas que alienten a los usuarios a endeudarse contra sus tenencias de Bitcoin. Su razonamiento es que, cuando se facilita en exceso el préstamo contra BTC y aumenta el uso de posiciones apalancadas, se crea un sistema frágil. Basta una noticia adversa o una caída inicial para desencadenar una cascada de liquidaciones.

Ese patrón se ha visto antes en mercados muy especulativos. Cuando los precios suben, el apalancamiento parece amplificar ganancias. Pero cuando el movimiento cambia de dirección, las ventas forzadas aceleran la corrección. En el caso del crash del 10/10, la pérdida de más de USD $19.000 millones en posiciones ilustra hasta qué punto ese riesgo puede multiplicarse en pocas horas.

Jeremie añadió que incluso comentarios públicos puntuales pueden actuar como detonantes. Citó como ejemplo el anuncio de Trump sobre “aranceles del 100%”, que, según él, fue suficiente para activar una caída de USD $10.000 en el precio. Aunque el mercado luego rebotó, su tesis es que esos episodios sirven para asustar al pequeño inversor mientras otros actores compran discretamente en medio del caos.

Qué aconseja al inversor promedio

Frente a ese escenario, Jeremie planteó una respuesta mucho más conservadora para el ciudadano común. En lugar de competir con actores institucionales o con operadores altamente apalancados, recomendó volver a una lógica básica de ahorro. Su sugerencia concreta fue vivir con el 50% de los ingresos y destinar el resto a Bitcoin con una visión de largo plazo.

El punto central de ese consejo es evitar el apalancamiento. Jeremie lo calificó como una “trampa” para que el usuario minorista termine siendo liquidado. La advertencia tiene sentido dentro del episodio que él mismo analiza, ya que el gran golpe del 10 de octubre afectó sobre todo a posiciones expuestas a deuda, no necesariamente a quienes mantenían BTC sin apalancar.

Para lectores menos familiarizados con este tema, apalancarse significa operar con dinero prestado para amplificar una apuesta. Eso puede elevar las ganancias si el mercado avanza a favor, pero también incrementa drásticamente las pérdidas si el precio cae. En cripto, donde la volatilidad es parte estructural del mercado, el riesgo de liquidación es especialmente alto.

Su postura, por tanto, no fue la de abandonar Bitcoin, sino la de sostenerlo con disciplina y sin deuda. La idea es reconocer que existen fuerzas mayores moviendo el mercado y, en vez de reaccionar con pánico, diseñar una estrategia que no dependa de adivinar los movimientos de corto plazo. En su visión, la supervivencia del inversor minorista pasa por resistir las sacudidas, no por perseguir ganancias rápidas.

El contexto del mercado y la resiliencia de Bitcoin

A pesar del desplome del 10/10 y de las tensiones geopolíticas que siguen afectando a los mercados, Jeremie subrayó que Bitcoin ha mostrado capacidad de resistencia. De acuerdo con el reporte citado, la criptomoneda se mantenía cerca de USD $70.000 para el 26 de marzo de 2026, un nivel inferior al máximo mencionado, pero todavía relevante en perspectiva histórica.

Ese dato aporta un matiz importante. Por un lado, muestra que el mercado sí sufrió una contracción severa desde los niveles de octubre de 2025. Por otro, sugiere que Bitcoin no desapareció ni perdió su narrativa central tras el episodio. En mercados emergentes y volátiles, la resiliencia suele medirse no por la ausencia de caídas, sino por la capacidad de recuperarse parcialmente y sostener interés institucional y minorista.

La tesis de Jeremie no prueba por sí sola una manipulación coordinada. Lo que sí hace es reflejar una desconfianza persistente en torno a la relación entre poder político, regulación, comunicación pública y mercados financieros. En el caso de Bitcoin, ese debate resulta especialmente intenso porque se trata de un activo global, líquido y sensible tanto al flujo macroeconómico como al sentimiento del mercado.

En última instancia, sus declaraciones reabren una discusión conocida en el ecosistema: si los desplomes abruptos son simples correcciones dentro de un activo riesgoso o si, en ciertos casos, también funcionan como oportunidades construidas por actores con más recursos. Para el pequeño inversor, la conclusión práctica de Jeremie fue clara: entender ese juego, evitar vender en el mínimo y no quedar atrapado por el apalancamiento.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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