Por Canuto  

Schaeffler abrió en Taicang una planta de 7.500 metros cuadrados donde seis robots humanoides ensamblan componentes para otros robots, mientras la empresa reporta pedidos globales del sector por unos EUR 400 millones.
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  • La fábrica de Taicang integra una línea de montaje, entrenamiento de robots, gemelos digitales y un centro de datos.
  • Seis humanoides trabajan en cinco estaciones para preparar, ensamblar, inspeccionar, etiquetar y empaquetar piezas.
  • Schaeffler afirma que sus pedidos globales de robótica humanoide sumaron cerca de EUR 400 millones, tras captar dos nuevos clientes en la Gran China durante el tercer trimestre de 2026.


Schaeffler pone a humanoides a ensamblar componentes para otros robots en China

La compañía tecnológica Schaeffler inauguró una fábrica faro de robótica humanoide en Taicang, China, con una propuesta que lleva el concepto de automatización un paso más allá: robots humanoides ensamblan componentes destinados a la siguiente generación de robots humanoides. El complejo ocupa aproximadamente 7.500 metros cuadrados e integra una línea de montaje, espacios para entrenamiento y adquisición de datos, una plataforma de gemelos digitales y un centro de datos.

La planta conecta pruebas de habilidades con tareas ejecutadas en un entorno industrial, y marca el inicio de la producción en masa de estos componentes para Schaeffler. Según informó Robotics & Automation News, la empresa también permitirá que clientes y socios entrenen y prueben sistemas de IA física en condiciones reales de fabricación, con el objetivo declarado de impulsar la adopción industrial de robots humanoides.

Una línea de montaje con seis robots

En el centro de la instalación funciona una línea desarrollada por Schaeffler para fabricar componentes clave de robots humanoides, entre ellos actuadores lineales y rotativos. Seis robots trabajan de forma coordinada en cinco estaciones, donde preparan y clasifican piezas, las ensamblan y luego se ocupan de inspeccionarlas, etiquetarlas y empaquetarlas.

La demostración representa un circuito de fabricación en el que los robots participan en la producción de elementos que utilizarán otros robots de su misma categoría. La descripción de la compañía, sin embargo, se refiere al ensamblaje de módulos y componentes clave, no a la fabricación completamente autónoma de un humanoide terminado; el alcance concreto anunciado se concentra en esa parte de la cadena industrial.

La línea está conectada con un gemelo digital, una representación virtual que refleja en tiempo real los procesos físicos. Sensores registran variables como la precisión del ensamblaje, el tiempo de cada etapa, el consumo de energía y el estado de los activos, datos que permiten contrastar el comportamiento de la operación real con su réplica digital.

Con esa representación, Schaeffler puede probar y optimizar cambios antes de llevarlos a la producción física, según explicó la empresa. La firma vincula ese método con ciclos de desarrollo más cortos y una fabricación más estable y fiable, aunque no detalló cifras de productividad, capacidad de salida ni volúmenes de unidades previstos para la planta.

Entrenamiento con tareas de fábrica

Además de la línea de ensamblaje, Taicang cuenta con un centro dedicado al entrenamiento de robots humanoides y a la adquisición de datos. Allí, la empresa prepara sistemas para actividades como la inspección visual de piezas, el empaquetado y el manejo o transporte de materiales, tareas que trasladan el entrenamiento desde ejercicios aislados hacia procesos vinculados con la operación fabril.

Entre los trabajos previstos también figuran mover contenedores y reabastecer materiales junto a la línea de producción. Schaeffler afirma que los entornos de entrenamiento toman como referencia las condiciones reales de sus aproximadamente 100 plantas de fabricación, de modo que las habilidades aprendidas puedan probarse y ajustarse directamente en una línea de montaje.

La compañía describe un proceso de mejora continua que conecta datos de entrenamiento, simulación y producción. Esa integración permite comparar las tareas practicadas en un entorno controlado con el desempeño en el espacio industrial, aunque el anuncio no especifica qué modelos de IA utiliza ni cuánto tiempo toma entrenar a cada robot para las distintas actividades.

En este caso, la IA física se entiende a partir de sistemas que perciben el entorno y ejecutan tareas materiales, en lugar de limitarse a producir resultados digitales. El valor práctico de la fábrica dependerá de que los robots puedan realizar esas labores de forma consistente dentro de procesos reales; la apertura ofrece un espacio para probar esa transición, pero no constituye por sí sola una medida de su desempeño a escala.

La apuesta comercial de Schaeffler

La inauguración también acompaña el crecimiento del negocio de robótica humanoide de Schaeffler. La empresa anunció que sumó dos nuevos clientes de la región de la Gran China durante el tercer trimestre de 2026 y que, con esos pedidos, el total global de órdenes para el sector llegó a unos EUR 400 millones.

La cifra refleja pedidos reportados por la compañía, no ingresos ya obtenidos ni una estimación del tamaño total del mercado. Schaeffler no desglosó en el anuncio el valor de los dos nuevos contratos, la identidad de los clientes ni cuánto de los pedidos globales corresponde a componentes que se fabricarán en la nueva planta de Taicang.

Jochen Schröder, director de operaciones de Schaeffler, señaló que la empresa busca convertirse en proveedor y socio tecnológico de referencia para la robótica humanoide. También presentó la planta como un circuito de fabricación cerrado, donde los humanoides ensamblan componentes para otros humanoides, y destacó la combinación de experiencia manufacturera, IA física y gemelos digitales.

Yilin Zhang, CEO regional de la Gran China en Schaeffler, afirmó que la industria china de robótica humanoide atraviesa un período de rápido crecimiento. Según Zhang, la compañía quiere contribuir al ecosistema local mediante sus capacidades de investigación y desarrollo, fabricación y colaboración industrial, y considera la apertura de Taicang un nuevo paso de su compromiso a largo plazo con China.

La fábrica reúne producción de componentes, entrenamiento y simulación en un mismo sitio, pero el anuncio deja abiertas preguntas relevantes sobre la escala operativa y el rendimiento que alcanzarán los robots. Por ahora, el hito verificable es el inicio de la producción en masa de componentes de Schaeffler y la puesta en marcha de un entorno industrial para entrenar y probar humanoides con tareas concretas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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