Por Canuto  

China pausó la aprobación de nuevas fábricas de almacenamiento de baterías mientras revisa la capacidad existente y planificada, en una señal de alarma frente a la sobreoferta que ya afecta a los vehículos eléctricos y los paneles solares.
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  • Las autoridades chinas suspendieron temporalmente los permisos para plantas de baterías que todavía no han comenzado a construirse.
  • La medida responde al temor a una sobreoferta, guerras de precios y fabricación de baja calidad en sectores impulsados por subsidios.
  • China aplica desde septiembre de 2026 un impuesto al consumo sobre varias baterías, aunque excluye tecnologías emergentes hasta finales de 2028.


China pausa nuevas aprobaciones

China pausó las aprobaciones de nuevas fábricas de almacenamiento de baterías en medio de una revisión sobre la capacidad existente y la que está prevista, según un reporte del medio financiero chino Cailianshe citado por Reuters. La suspensión temporal alcanza a las plantas que todavía no han iniciado su construcción y refleja la preocupación de las autoridades por un posible exceso de oferta en uno de los sectores industriales más relevantes para la transición energética.

El freno no equivale necesariamente a una prohibición permanente de nuevos proyectos, pero sí muestra que Pekín está revisando si la expansión anunciada corresponde a la demanda real del mercado. La información se refiere específicamente a proyectos de fabricación de sistemas de almacenamiento de energía cuyas obras aún no habían comenzado.

China ocupa además una posición dominante en dos actividades estrechamente relacionadas con el almacenamiento: los vehículos eléctricos y la generación solar y eólica. La combinación de subsidios, inversión industrial y crecimiento de la demanda permitió que numerosos fabricantes ampliaran sus líneas de producción, aunque esa expansión también elevó el riesgo de que varias empresas compitieran por un mercado insuficiente.

La pausa llega después de que las autoridades chinas comenzaran a cuestionar los efectos de una competencia basada en precios cada vez más agresivos. El exceso de capacidad puede reducir los márgenes de los fabricantes, presionar sus resultados y favorecer la salida de productos de menor calidad, un problema que ahora parece extenderse desde los vehículos eléctricos y los paneles solares hacia las baterías.

El problema de la sobreoferta

Los sectores vinculados con la transición energética disfrutaron durante años de generosos subsidios que facilitaron su crecimiento acelerado. Sin embargo, la expansión apoyada por incentivos no siempre estuvo acompañada por una evaluación suficiente de la demanda, la rentabilidad de los proyectos o las consecuencias de producir mucho más de lo que el mercado puede absorber.

China ya tuvo que tomar medidas contra los excesos registrados en las industrias de vehículos eléctricos y paneles solares, de acuerdo con reportes sobre la política industrial del país. La preocupación central no se limita al volumen fabricado, porque la rivalidad entre empresas también ha impulsado guerras de precios y ha debilitado las cuentas de numerosos participantes, incluidos algunos de los mayores productores de paneles del mundo.

El problema se agravó cuando fabricantes chinos de equipos solares comenzaron a diversificarse hacia el almacenamiento de baterías para enfrentar la sobreoferta crónica de paneles y componentes solares. Esa estrategia puede abrir una nueva fuente de ingresos para las compañías, pero también corre el riesgo de trasladar el exceso de capacidad de un mercado a otro, en lugar de resolverlo.

El auge simultáneo de los vehículos eléctricos, las instalaciones solares y los proyectos eólicos creó una base industrial de grandes dimensiones en China. Al encenderse la competencia por contratos y compradores, los precios descendieron, los márgenes se comprimieron y las empresas quedaron expuestas a una carrera por fabricar más, incluso cuando las condiciones comerciales ya mostraban señales de deterioro.

Respuesta regulatoria y nuevos impuestos

Las autoridades chinas identificaron que la competencia despiadada, la sobreoferta y la fabricación de baja calidad estaban perjudicando a las empresas. El almacenamiento de baterías comenzó a presentar riesgos similares a medida que más fabricantes ingresaron al sector, por lo que la revisión de permisos representa una nueva etapa en el intento de frenar el crecimiento industrial descontrolado.

En julio, el Ministerio de Finanzas de China, la Administración General de Aduanas y la Administración Estatal de Impuestos anunciaron un impuesto al consumo sobre las baterías, que comenzó a aplicarse el 1 de septiembre de 2026. La medida añade presión regulatoria a una industria que también enfrenta el desafío de ordenar su capacidad productiva y mejorar la calidad de sus equipos.

El gravamen es de 2% desde septiembre de 2026 y subirá a 4% desde septiembre de 2027 para varias categorías, entre ellas las baterías primarias sin mercurio, las de níquel-metal hidruro, las primarias de litio, las de iones de litio y las baterías de flujo redox de vanadio completo. El reporte no presenta el impuesto como una solución aislada, sino como parte de un conjunto más amplio de medidas frente a la expansión excesiva del sector.

Las células fotovoltaicas también enfrentarán un impuesto del 2% desde abril de 2027 y del 4% desde abril de 2028, según el anuncio citado. Con estas disposiciones, las autoridades buscan encauzar dos industrias relacionadas que han experimentado fuertes inversiones, sobreproducción y una presión creciente sobre los precios.

Tecnologías excluidas y próximos desafíos

China eximió del impuesto a las baterías de nueva tecnología hasta finales de 2028, una excepción que distingue entre las líneas industriales consideradas maduras y aquellas que todavía buscan consolidarse. Entre las categorías excluidas figuran las baterías de iones de sodio, las baterías de estado sólido y las celdas de combustible.

La decisión puede interpretarse como un intento de preservar incentivos para la innovación, mientras el Gobierno examina la capacidad acumulada en tecnologías más desarrolladas y expuestas a la competencia de precios.

El desafío para los fabricantes será equilibrar la expansión de sus plantas con una demanda que no crece necesariamente al mismo ritmo que la capacidad anunciada. Si las compañías mantienen inversiones sin una utilización suficiente de sus instalaciones, la presión sobre los precios y la rentabilidad podría intensificarse, especialmente en un mercado donde varias empresas compiten por contratos similares.

La pausa de aprobaciones y el calendario tributario sugieren que China quiere evitar que el almacenamiento repita el ciclo observado en otros segmentos de la transición energética. Para el sector, la señal combina una advertencia contra la sobreoferta con una apertura selectiva hacia tecnologías emergentes, mientras las autoridades deciden qué proyectos pueden avanzar y cuáles deben esperar a que el mercado absorba la capacidad ya existente.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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