El Banco Central Europeo estima que el euro digital podría costarle a los bancos de la Unión Europea entre € 4.000 millones y € 6.000 millones en cuatro años, una cifra que vuelve a encender el debate sobre quién financiará la nueva infraestructura de pagos y cómo impactará a comercios y usuarios.
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- El consejero del BCE Piero Cipollone dijo que la banca de la UE afrontaría costos de implementación de € 4.000-€ 6.000 millones en cuatro años, según estimaciones basadas en indicaciones de los bancos.
- El BCE calcula que su propia implementación del euro digital costaría cerca de € 1.300 millones, y que los costos operativos serían de alrededor de € 300 millones.
- El BCE espera legislación de la UE y trabaja en seleccionar bancos para una fase piloto antes del lanzamiento oficial previsto para 2029; también plantea límites a comisiones para que los comercios paguen menos que con redes como Visa o Mastercard.
💶💥 ¡Impactante estimación del BCE sobre el euro digital!
El costo para los bancos de la UE podría ascender a € 4.000-€ 6.000 millones en cuatro años.
La implementación del euro digital costará al BCE unos € 1.300 millones.
Se prevén menores comisiones para comercios en… pic.twitter.com/2KJN4CVGi1
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) February 19, 2026
Un proyecto de moneda digital que abre un nuevo frente de costos
La introducción del euro digital podría costarles a los bancos europeos entre € 4.000 millones y € 6.000 millones, distribuidos a lo largo de cuatro años, según afirmó Piero Cipollone, miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE). La declaración se dio en Milán y fue reportada por Reuters el 19 de febrero, en un contexto en el que Europa busca modernizar su sistema de pagos sin depender en exceso de proveedores externos.
La cifra, de acuerdo con Cipollone, proviene de estimaciones elaboradas por el propio BCE a partir de “indicaciones” recibidas desde los bancos. El funcionario agregó un punto de comparación para dimensionar el esfuerzo: ese costo representaría cerca de 3% de lo que las entidades gastan cada año en el mantenimiento de sus sistemas de tecnología de información.
En paralelo, el BCE también cuantificó el costo del lado institucional. Cipollone dijo que se estima que la nueva moneda de banco central solo digital costaría alrededor de € 1.300 millones para su implementación, una inversión que se sumaría a los ajustes que deberá hacer el sector financiero para integrarla en aplicaciones, procesos y canales de atención al cliente.
El anuncio es relevante para el ecosistema cripto y fintech, porque pone números concretos a un debate que suele moverse entre promesas de eficiencia y temores de disrupción. Una moneda digital de banco central no es una criptomoneda descentralizada, pero sí compite por la atención del usuario y por su preferencia al momento de pagar en entornos cada vez más digitales.
Qué dijo Cipollone y por qué habló ante el Parlamento italiano
Cipollone se presentó ante un comité parlamentario italiano sobre bancos para abordar el proyecto del euro digital. Según Reuters, lo hizo en su calidad de funcionario encargado de supervisar el área de pagos dentro del mandato del BCE, lo que lo coloca en el centro de las discusiones técnicas y políticas sobre el nuevo instrumento monetario.
En esa comparecencia, el consejero del BCE detalló que, además de los costos de implementación, existirían costos operativos cercanos a € 300 millones. Sin embargo, no precisó si esa cifra corresponde a un monto anual, por lo que queda abierta la interpretación sobre el ritmo real del gasto una vez que el sistema esté en marcha.
Estas aclaraciones importan porque el euro digital, en su diseño, requiere infraestructura y mantenimiento continuo, además de controles de seguridad. En la práctica, implica integrar una red de pagos con aplicaciones para usuarios, estándares de aceptación para comercios y mecanismos de soporte que funcionen a escala continental.
En el debate público europeo, el costo suele convertirse en un termómetro de viabilidad. Si los bancos ven el proyecto como una obligación sin retorno, el proceso puede volverse más tenso. Si lo perciben como una oportunidad de servicio y nuevas tarifas, el incentivo cambia.
Por qué el BCE impulsa el euro digital y qué espera de la UE
El BCE está a la espera de legislación de la Unión Europea para poder emitir el euro digital. De acuerdo con lo reportado por Reuters, el banco central lo considera una forma de mantener el dinero público relevante dentro de una economía cada vez más digital, donde la mayor parte de los pagos minoristas ya ocurre a través de instrumentos privados y plataformas tecnológicas.
El organismo también ve el euro digital como una herramienta para unificar el fragmentado panorama de pagos en Europa. Hoy conviven múltiples esquemas nacionales y soluciones privadas, lo que dificulta la interoperabilidad total y, en algunos casos, encarece la operación transfronteriza para comercios y proveedores.
Otro objetivo explícito es restringir el papel de proveedores no pertenecientes a la UE, con el argumento de proteger la soberanía monetaria y la seguridad económica del bloque. Reuters menciona de forma directa el contraste con firmas internacionales como Mastercard y Visa, que dominan parte importante de las redes de pagos con tarjetas.
Para lectores nuevos en el tema, el punto central es que una moneda digital de banco central no solo trata de “digitalizar” dinero. También busca rediseñar rieles de pago, reglas de acceso y estructuras de comisiones, con impacto sobre bancos, comercios y consumidores.
Cómo podrían recuperar los bancos los costos de implementación
Cipollone sostuvo que los bancos podrán recuperar estos costos mediante las tarifas que reciben de los comerciantes por los servicios de euro digital que proporcionarán. En este esquema, los bancos no serían un actor pasivo, sino el canal que conecta al usuario con el medio de pago, además de asumir la experiencia en la aplicación y la relación con el cliente.
El funcionario explicó que serán los bancos quienes entreguen a los usuarios la aplicación para teléfonos inteligentes necesaria para pagar con euros digitales. Esa app, además de permitir pagos, suele requerir verificación de identidad, soporte al usuario, mecanismos antifraude y actualizaciones continuas, rubros que suelen elevar presupuestos en banca minorista.
Un matiz clave del diseño es el rol del BCE como operador de red. Cipollone indicó que los bancos no tendrán que descontar de las tarifas a comerciantes los costos que normalmente asumen para remunerar a redes privadas de pagos, porque el BCE no cobrará por su servicio de red.
La estructura, tal como la describió Reuters, apunta a cambiar el balance actual de costos. En pagos tradicionales, parte de las comisiones termina financiando intermediarios y redes. En el euro digital, el BCE propone un riel público, lo que podría mover el centro de costos hacia la implementación tecnológica en cada banco.
Efectos sobre comercios y el factor Visa y Mastercard
Según Cipollone, los comerciantes ahorrarían dinero porque habrá un límite en las tarifas cobradas por pagos en euros digitales. También afirmó que ese límite se ubicará por debajo de lo que compañías internacionales como Mastercard o Visa cobran actualmente, un argumento que busca alinear a los comercios con el proyecto.
Desde el ángulo del mercado, el tema de comisiones no es menor. Para muchos negocios, en especial los de alto volumen y márgenes estrechos, los costos por aceptación de pagos pueden convertirse en una carga relevante. Un límite regulado podría mejorar previsibilidad, aunque su impacto dependerá del nivel exacto del tope, cifra que no se detalló en la información reportada.
En paralelo, la promesa de menores tarifas también funciona como mensaje político. El BCE, según Reuters, quiere reducir la dependencia de proveedores no europeos, y el terreno de pagos minoristas es uno de los espacios donde esa dependencia se ve con mayor claridad para el usuario final.
Para el ecosistema cripto, esta dinámica ofrece un contraste interesante. Bitcoin y otras criptomonedas proponen redes abiertas, pero con volatilidad y riesgos propios. El euro digital propone una alternativa estatal, enfocada en pagos cotidianos y estabilidad del valor, pero con un debate intenso sobre costos, incentivos e implementación.
Camino hacia 2029: fase piloto y selección de bancos
Reuters informó que el BCE trabaja actualmente para seleccionar prestamistas interesados en participar en la fase piloto del euro digital antes de su lanzamiento oficial, previsto para 2029. La idea de un piloto apunta a validar el desempeño del sistema en escenarios reales, identificar fallas y ajustar el diseño operativo antes de una adopción masiva.
El calendario hacia 2029 sugiere que el euro digital se concibe como un proyecto de largo aliento. En ese horizonte, la coordinación con legisladores y con el sector bancario será determinante, ya que la viabilidad depende tanto del marco legal como de la integración técnica en miles de instituciones y comercios.
El hecho de que el BCE espere legislación de la UE refuerza que no se trata solo de una decisión tecnológica. También se discuten límites de uso, responsabilidades, y el encaje del euro digital dentro del ecosistema monetario existente, con el objetivo de evitar fricciones con depósitos bancarios y otros instrumentos de pago.
En su intervención, Cipollone trazó una narrativa de costos controlables y beneficios para el mercado. La discusión, sin embargo, seguirá girando alrededor de si el retorno para bancos y comercios compensa el esfuerzo, y de cómo se reparten los costos entre el sector privado y la infraestructura pública que promete el BCE.
Cifras y tipo de cambio citados en el reporte
En el reporte citado por Reuters, se indicó que los € 4.000 millones a € 6.000 millones equivalían aproximadamente a USD $4.700 millones a USD $7.100 millones. Esa conversión se acompañó del tipo de cambio de referencia del día: USD $1 equivalía a € 0,8488.
Estas cifras sirven para dimensionar la escala del proyecto frente a audiencias fuera de la eurozona. Aun así, el debate principal en Europa se centra en cómo se materializa el gasto en sistemas, personal, ciberseguridad y despliegue, así como en el impacto que tendrá en la competencia del mercado de pagos.
En síntesis, el BCE pone sobre la mesa números concretos y un objetivo estratégico: reforzar la presencia del dinero público en la economía digital, unificar pagos y reducir dependencia externa. La banca, en cambio, mira el costo inicial y las condiciones para recuperarlo mediante tarifas a comercios, en un equilibrio que todavía se está negociando.
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