Brasil posee importantes reservas de tierras raras y ya desarrolla una planta piloto para producir imanes permanentes. Sin embargo, la fabricación con una cadena plenamente nacional todavía enfrenta retos tecnológicos, industriales y de procesamiento, por lo que investigadores sitúan esa posibilidad entre 2032 y 2035. La planta piloto podría comenzar con lotes experimentales antes, utilizando insumos importados.
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- Brasil no produciría imanes permanentes con una cadena de materias primas plenamente nacional antes de 2032-2035.
- La planta piloto del Senai podría fabricar sus primeros lotes a finales de 2028, según el cronograma citado, aunque dependería de insumos importados.
- La brecha entre una reserva minera probada y la primera producción en Brasil se estima, en promedio, en 17,2 años.
Brasil cuenta con importantes reservas de tierras raras, pero todavía no puede convertir ese potencial geológico en una cadena industrial capaz de fabricar imanes permanentes a escala comercial y con materias primas íntegramente nacionales. La falta de procesamiento, plantas comerciales e insumos de alta pureza mantiene al país lejos de competir con China, cuya posición dominante en esta tecnología continuaría durante los próximos años.
La advertencia fue presentada por Andre Luis Pimenta de Faria, coordinador de la planta piloto de imanes del CIT Senai ITR, durante un panel de política pública celebrado en Exposibram. El encuentro puso el foco en la distancia entre extraer materias primas y producir componentes industriales de mayor valor.
Una planta piloto todavía dependiente del exterior
Faria dirige la planta del Senai, institución vinculada al sistema industrial brasileño y dedicada a la investigación, la innovación y la formación técnica. Según el cronograma citado, los primeros lotes de imanes podrían salir a finales de 2028, aunque ese hito dependería del uso de insumos importados. Por tanto, no representaría todavía una producción plenamente integrada con recursos brasileños.
El coordinador señaló que la instalación emplea una tecnología de proceso asiática, seleccionada durante su diseño. Además, el mineral procesado que alimenta sus hornos se compra en el extranjero, una dependencia que limita el alcance estratégico de la planta incluso si logra iniciar operaciones experimentales dentro del calendario previsto.
“Si miramos el panorama completo de todo lo necesario para producir un imán permanente, estamos hablando de un horizonte más lejano, quizás 2032-2035”, afirmó Faria durante el panel. La declaración distingue entre fabricar unidades con materiales importados y construir una cadena capaz de extraer, refinar y transformar las materias primas brasileñas en el producto final.
Los imanes permanentes de tierras raras son componentes industriales cuya fabricación exige más que disponer de depósitos minerales. El proceso requiere separar y refinar elementos específicos, producir materiales con composiciones controladas y operar instalaciones capaces de convertirlos en imanes con propiedades estables, etapas que Brasil aún no reúne a escala comercial.
Reservas abundantes, procesamiento insuficiente
La situación resulta especialmente significativa porque Brasil figura entre los países con importantes recursos de tierras raras. Sin embargo, la existencia de reservas no garantiza una producción rápida, ya que entre el descubrimiento o la certificación de un depósito y la puesta en marcha de una operación industrial intervienen permisos, infraestructura, financiación, tecnología y demanda sostenida.
El país enfrenta además una carencia en otro insumo fundamental para la fabricación de imanes. El borrador original señalaba que Brasil no produce hierro electrolítico, un material de alta pureza que no equivale al mineral de hierro que exporta al exterior. Esta afirmación no queda respaldada por la evidencia disponible, por lo que no debe presentarse como un hecho confirmado.
La diferencia entre exportar mineral y disponer de materiales refinados y especializados sí ilustra uno de los problemas centrales de la estrategia industrial brasileña. Las especificaciones técnicas de los insumos destinados a aplicaciones avanzadas pueden ser considerablemente más exigentes que las de una materia prima destinada a mercados convencionales.
Para los investigadores, esa brecha industrial reduce la posibilidad de que las reservas brasileñas alteren rápidamente el equilibrio global. China no solo dispone de capacidad vinculada a la extracción y el procesamiento, sino también de instalaciones, conocimiento operativo y una base manufacturera que permite convertir materiales refinados en imanes a una escala que Brasil todavía no alcanza.
El calendario brasileño y el dominio chino
Faria consideró que la planta piloto podría alcanzar sus primeros lotes a finales de 2028, pero condicionó ese avance a la importación de materiales. La producción con una cadena de materias primas propias quedaría, por tanto, para un horizonte posterior, situado aproximadamente entre 2032 y 2035, de acuerdo con su evaluación sobre el conjunto de pasos necesarios.
Pablo Cesario, director ejecutivo del Instituto Brasileño de Minería, calificó incluso ese calendario de optimista. Cesario situó en 17,2 años la brecha promedio entre una reserva probada y la primera producción en Brasil, una cifra que refleja la lentitud con la que los recursos identificados se convierten en proyectos operativos.
La estimación no significa que cada depósito brasileño deba esperar exactamente ese periodo, pero sí ofrece una referencia sobre las dificultades estructurales del sector. Los plazos de desarrollo pueden extenderse por la complejidad técnica, la necesidad de construir plantas de procesamiento y la ausencia de una cadena industrial consolidada alrededor de los imanes.
Con este panorama, China conservaría durante esta década una ventaja considerable en la tecnología de imanes. La eventual entrada de Brasil podría diversificar parte de la oferta en el futuro, pero no modificaría de inmediato la concentración industrial que hoy condiciona a los países que buscan asegurar componentes estratégicos.
Causas de movimientos recientes
(a) Confirmado: el avance de la planta piloto está vinculado al desarrollo de una cadena brasileña de valor para los imanes permanentes de tierras raras. El CIT Senai ITR ya recibió un lote nacional de carbonato de tierras raras de 20 kilogramos entregado por Meteoric, según informó el propio sistema industrial brasileño y G1. Este hecho demuestra progreso en el suministro local de materia prima, pero no equivale todavía a producción comercial de imanes con una cadena íntegramente nacional.
(b) Plausible: las noticias sobre nuevos lotes nacionales, proyectos mineros y el interés internacional por las tierras raras brasileñas pueden favorecer el interés del mercado en el sector. No obstante, la evidencia disponible no permite atribuir a un catalizador específico un movimiento concreto de precios o de mercado.
Una carrera industrial de largo plazo
El caso brasileño muestra por qué las políticas sobre minerales críticos suelen centrarse en toda la cadena de suministro y no únicamente en la minería. Tener reservas puede atraer inversiones y respaldar proyectos nacionales, pero la autonomía depende de integrar extracción, refinación, fabricación de materiales intermedios y producción comercial de componentes.
La planta de Senai representa un paso inicial en esa dirección, aunque su dependencia de tecnología asiática y de mineral procesado importado revela el tamaño del desafío. Su posible producción de 2028 serviría como demostración de capacidad, pero el objetivo de fabricar imanes a partir de materias primas locales exige resolver obstáculos adicionales que Faria ubicó en la siguiente década.
Brasil ya cuenta con actividad minera de tierras raras. Serra Verde informa que inició la producción comercial a comienzos de 2024 y que prevé alcanzar 6.400 toneladas anuales de óxidos de tierras raras para finales de 2027. Sin embargo, producir óxidos no significa disponer automáticamente de toda la capacidad posterior necesaria para fabricar imanes permanentes.
Para el mercado global, el mensaje es claro: las reservas brasileñas tienen potencial, pero no constituyen una solución inmediata al dominio chino de los imanes de tierras raras. Mientras Brasil intenta cerrar una brecha que sus propios investigadores calculan en varios años, la ventaja de China seguirá apoyándose en la escala industrial y en una cadena de procesamiento que el país sudamericano apenas comienza a construir.
La fecha de 2032-2035 debe entenderse como una proyección y no como una garantía de producción comercial. El propio director ejecutivo del Instituto Brasileño de Minería la consideró optimista, de modo que cualquier retraso en tecnología, inversión o infraestructura podría ampliar todavía más el plazo necesario para que Brasil transforme sus reservas en imanes competitivos.
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