Por Angel Di Matteo   𝕏 @shadowargel

La Fundación Ethereum está delineando una estrategia para un futuro donde agentes de IA ejecuten tareas, decisiones y transacciones a escala. En vez de competir por potencia de cómputo, su apuesta es que Ethereum funcione como una capa pública de coordinación y verificación: identidad, reputación, pagos y pruebas criptográficas para resultados, mientras el procesamiento pesado ocurre fuera de la cadena.

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  • Davide Crapis, líder de IA de la Fundación Ethereum, propone a Ethereum como “capa de verificación pública y sin gobernanza” para un mundo mediado por IA.
  • La estrategia se apoya en coordinación descentralizada de agentes (identidad, reputación y pagos) y en “Props AI”, un impulso por llevar privacidad y resistencia a la censura a la IA.
  • Crapis advierte que la IA podría escalar ciberataques y suplantar humanos, elevando el valor de las claves criptográficas como ancla verificable de control.

 

La Fundación Ethereum está preparando una estrategia para responder a un cambio que ya se siente en finanzas, ciberseguridad y software: la expansión de la inteligencia artificial como mediadora de cada vez más actividad digital. El planteamiento no busca que Ethereum compita por “músculo” de cómputo con laboratorios de modelos avanzados, sino que ocupe un rol distinto y complementario.

La tesis central es que, a medida que agentes de IA autónomos se vuelvan comunes, hará falta una infraestructura neutral para coordinar identidades, confianza y pagos. Davide Crapis, líder de IA de la Fundación Ethereum, sostiene que Ethereum puede funcionar como una capa de coordinación y verificación para ese ecosistema, mientras el cálculo pesado de la IA se mantiene fuera de la cadena en infraestructura tradicional.

El enfoque, según explicó Crapis en una entrevista realizada en NEARCON 2026, tiene una motivación técnica, pero también filosófica. Si la IA termina controlada por entidades centralizadas, valores históricos del movimiento cripto como descentralización, auto-soberanía, resistencia a la censura y privacidad podrían diluirse justo cuando más se utilicen herramientas automatizadas para decidir y actuar, detalla CoinDesk.

“Si la IA no tiene las propiedades que nos importan, auto-soberanía, resistencia a la censura, privacidad, y luego usamos la IA para todo, básicamente nadie tiene esas propiedades jamás”, dijo Crapis. Bajo ese marco, la apuesta de Ethereum se presenta como un intento por evitar que la IA recentralice silenciosamente el poder al convertirse en la nueva interfaz de Internet.

Ethereum como capa de coordinación y verificación para agentes de IA

La primera línea de trabajo descrita por Crapis es la coordinación descentralizada de IA. La idea parte de una observación práctica: agentes autónomos, es decir, programas capaces de realizar tareas por sí mismos, necesitarán mecanismos para identificarse, evaluar confianza y liquidar intercambios de valor cuando colaboren o compitan entre sí.

En ese punto, Ethereum no se propone como una red para ejecutar el cómputo de modelos, algo para lo que no fue diseñada. En su lugar, actuaría como una capa de verificación pública. Ethereum funciona como una capa de verificación pública y sin gobernanza para la IA”, afirmó Crapis, al describir el tipo de infraestructura que, a su juicio, hará falta.

La mecánica práctica sería híbrida. El entrenamiento e inferencia de los modelos seguiría ocurriendo fuera de la cadena, en servidores y sistemas tradicionales. Sin embargo, Ethereum podría ayudar a que los agentes se descubran mediante registros públicos, comparen reputación con historiales transparentes, encaminen pagos y anclen pruebas criptográficas que ayuden a verificar resultados producidos fuera de la cadena.

Crapis comparó ese esquema con una versión descentralizada de “Google Reviews” combinada con rieles de pago. En un entorno donde la IA interactúa con IA, la reputación y la trazabilidad de acciones se vuelven insumos críticos. La cadena actuaría como referencia común, sin depender de un intermediario que defina quién es confiable y quién no.

ERC-8004 y el impulso por estandarizar identidad y confianza

La Fundación Ethereum también ha participado en el desarrollo de estándares para formalizar ese ecosistema emergente. Entre ellos mencionó un protocolo centrado en identidad y confianza de agentes, identificado como ERC-8004. El objetivo es que distintos sistemas, billeteras, servicios y agentes puedan hablar un “lenguaje” compatible al momento de declarar identidades y relaciones de confianza.

El interés por estándares sugiere que el reto no es solo tecnológico, sino de coordinación social y económica. Si cada plataforma define su propia forma de reputación o identidad, se fragmenta el mercado de agentes y se crean jardines amurallados. La promesa de una capa abierta es que la composición entre servicios sea más fácil y que la validación sea verificable por cualquiera.

Según Crapis, estos estándares están ganando tracción más allá de Ethereum. En su lectura, la capa de coordinación para agentes de IA podría volverse “basada en Blockchain incluso si la IA, como tal, no corre dentro de una blockchain. Es una distinción importante: Blockchain como riel de confianza, no como CPU de modelos.

En términos de narrativa sectorial, esta postura también redefine el debate clásico de Blockchain más IA”. En vez de vender una integración total, el argumento se enfoca en qué piezas del rompecabezas requieren verificabilidad pública: identidad, reputación, acuerdos y pagos. Lo que requiera alto rendimiento computacional puede permanecer fuera de la cadena, sin renunciar a la auditabilidad de los resultados.

“Props AI”: llevar privacidad, apertura y resistencia a la censura al mundo de la IA

La segunda línea de la estrategia se centra en trasladar los principios centrales de Ethereum al universo de la IA. Crapis dijo que, internamente, llaman a este esfuerzo “Props AI”, una abreviatura de los valores que el ecosistema de Ethereum ha priorizado históricamente: privacidad, apertura, resistencia a la censura y seguridad.

El énfasis en privacidad responde a un riesgo conocido: interactuar con servicios de IA centralizados puede generar perfiles detallados de los usuarios. Las consultas, los patrones de uso y ciertos rasgos de comportamiento pueden convertirse en datos de alto valor, acumulados por operadores con capacidad de cruzar información y monetizarla de múltiples maneras.

Desde esta perspectiva, el desafío no es solo crear mejores modelos, sino diseñar sistemas donde los usuarios retengan control sobre datos e identidad. Uno de los enfoques que mencionó es incentivar que más procesamiento de IA ocurra localmente en dispositivos de los usuarios cuando sea posible. Eso reduciría la cantidad de información enviada a servidores centralizados.

El objetivo declarado es más amplio: evitar que la IA, al integrarse en interacciones cotidianas, termine absorbiendo el poder de decisión sobre datos personales. “Queremos crear un mundo donde los usuarios mantengan el mayor control de datos y poder posible”, dijo Crapis. “Simplemente no lo damos a los operadores”.

Seguridad en la era de la suplantación y los hackeos orquestados por IA

La seguridad aparece como un motor adicional detrás del plan. A medida que los sistemas de IA se vuelven más capaces, Crapis anticipa que podrían automatizar y escalar ciberataques de formas que superen defensas tradicionales. No se trata solo de más intentos de fraude, sino de ataques más convincentes y persistentes.

En particular, Crapis predice un futuro cercano donde la IA pueda hacerse pasar por humanos de manera creíble. Si eso ocurre, se debilitan métodos tradicionales de autenticación que dependen del juicio humano o de señales sociales. “Los viejos modelos de seguridad se rompen cuando la IA puede hacerse pasar por un humano”, advirtió.

En ese contexto, las claves criptográficas ganarían relevancia como ancla de control. El control de una clave privada se verifica matemáticamente, sin depender de la percepción de una persona o de la evaluación de un moderador. Para Crapis, este principio puede convertirse en un “último resorte” de seguridad cuando la identidad humana sea más fácil de imitar.

Con una metáfora directa, planteó el rol de Ethereum como una infraestructura de máxima seguridad: “En un mundo donde la IA está en la naturaleza, queremos que Ethereum sea el lugar con la gran cerradura”, dijo. “Si tengo las llaves, todavía tengo poder”. La frase condensa la apuesta por soberanía digital basada en criptografía.

Una prioridad relevante, pero no la única, en el futuro de Ethereum

Crapis también matizó el peso de esta agenda dentro de la Fundación Ethereum. Describió la iniciativa de IA como una de varias prioridades importantes, no necesariamente la dominante. Aun así, el movimiento refleja una lectura compartida en la industria: la IA moldeará la siguiente fase de Internet, y el sector cripto no quiere quedar fuera de esa transición.

Si el futuro se organiza alrededor de agentes inteligentes en lugar de clics humanos, cambia la pregunta principal. Ya no es solo qué aplicación usan las personas, sino quién controla los rieles sobre los que operan agentes que negocian, deciden y pagan. En ese marco, el control de la infraestructura de confianza se vuelve estratégico.

La propuesta de la Fundación Ethereum coloca a Ethereum en un papel de “gobernar el entorno” donde operan esos cerebros, sin afirmar que la red vaya a ejecutar los modelos. Sería una capa que ancla identidad, coordina pagos y preserva control del usuario, mientras el cómputo se mantiene fuera de la cadena. La ambición es que la verificación sea pública y la coordinación no dependa de un operador central.

De acuerdo con CoinDesk, la Fundación Ethereum busca que la red se convierta en la “capa de confianza” para la IA, especialmente en un escenario de agentes autónomos que requieren reputación, pruebas y pagos verificables. La discusión apenas inicia, pero la dirección apunta a un punto central: en un mundo mediado por IA, la confianza se vuelve infraestructura, y la criptografía podría ser la última línea de defensa para la soberanía digital.


Artículo escrito con ayuda de un redactor de contenido de IA, editado por Angel Di Matteo / DiarioBitcoin

Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público


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