Por Canuto  

Open Food Chain presentó ante la comunidad de Cardano su visión para llevar trazabilidad, pruebas verificables y datos inmutables a la industria alimentaria, un sector de USD $11 billones que enfrenta una creciente crisis de confianza, mayores exigencias regulatorias y una digitalización todavía rezagada.
***

  • Open Food Chain afirmó que la industria de alimentos, valorada en USD $11 billones, necesita una infraestructura de datos más confiable y eficiente.
  • La propuesta se enfoca en usar Cardano como capa de confianza para registrar pruebas sobre origen, sostenibilidad y trazabilidad por lotes.
  • El proyecto ya trabaja en casos con cacao, aceite de oliva y otros sectores, y ve un enorme potencial futuro en finanzas para cadenas de suministro.

 


La industria global de alimentos podría convertirse en uno de los próximos grandes casos de uso para Cardano. Esa fue la tesis central expuesta por Mika Dewilt, fundadora de Open Food Chain, durante el seminario Cardano Seminar: The Potential of Web3 in The Food Industry, with Open Food Chain, organizado por Cardano Community.

En la presentación, Dewilt sostuvo que el sector alimentario enfrenta una crisis de confianza, mayores exigencias regulatorias y un serio retraso en digitalización. En ese contexto, planteó que la infraestructura blockchain, o Web3 como prefiere llamarla ante empresas del sector, puede aportar una nueva clase de activo: la prueba verificable.

Según explicó, esa prueba consiste en datos inmutables, validados y útiles para respaldar afirmaciones sobre origen, sostenibilidad o condiciones de producción. A su juicio, ese tipo de información tiene valor tanto para las empresas como para consumidores, auditores, autoridades sanitarias y reguladores.

La fundadora recordó además que la industria de alimentos mueve cerca de USD $11 billones a escala global. Por ello, considera que la oportunidad para Cardano y su ecosistema va mucho más allá de un nicho experimental y podría abrir un mercado masivo para soluciones de trazabilidad y confianza digital.

Crisis de confianza y presión regulatoria

Dewilt afirmó que menos de la mitad de los consumidores en Europa confía en la industria alimentaria, y añadió que la situación en Estados Unidos, Asia y otras regiones es muy similar. En su lectura, la humanidad está perdiendo confianza en la comida por razones concretas y acumulativas.

Entre esas razones, mencionó tres grandes problemas. El primero es la ambigüedad de las afirmaciones en los empaques, ya que muchas etiquetas son difíciles de interpretar y no dejan claro qué se está prometiendo realmente ni cuán creíble es esa promesa.

El segundo problema es el aumento de incidentes en las cadenas de suministro. Ahí incluyó casos de contaminación alimentaria, brotes vinculados a productos lácteos y alimentos infantiles, además de fallas que pueden afectar directamente la salud de quienes consumen esos productos.

El tercer factor es el incremento del fraude alimentario. Dewilt señaló que el sistema se ha vuelto extremadamente complejo, con cadenas muy largas, múltiples intermediarios y baja visibilidad sobre lo que ocurre en cada etapa. A esto se suma una creciente atención sobre los efectos de los alimentos ultraprocesados y sobre la dificultad de comprender qué se está comprando realmente.

La ejecutiva también subrayó que los gobiernos ya están reaccionando. Citó nuevas normas en la Unión Europea, Estados Unidos, China y otras regiones que limitan las afirmaciones vagas y empujan a las empresas a demostrar con evidencia aquello que dicen en sus empaques.

En esa línea, mencionó regulaciones como la EUDR y la directiva europea sobre green claims, que obligan a contar con mejor infraestructura de datos. Para Open Food Chain, ese cambio convierte la trazabilidad y la capacidad de probar afirmaciones en una necesidad operativa, no en un simple valor agregado.

Por qué Web3 podría encajar en alimentos

Dewilt evitó usar demasiado la palabra blockchain al hablar con empresas de alimentos, porque dijo que todavía se la asocia con cripto y con algo de lo que muchos prefieren mantenerse alejados. En su lugar, habla de Web3 como una forma más accesible de presentar la tecnología.

Aun así, dejó claro que lo que le interesa de la blockchain son tres atributos. El primero es la descentralización, que considera esencial en una industria donde intervienen muchísimos actores y donde más de la mitad de los alimentos del mundo proviene de pequeños productores.

Según detalló, un pequeño productor puede ser una finca de menos de un acre. Esa atomización, sumada a la complejidad global de las cadenas alimentarias, hace difícil depender de un único sistema centralizado de datos. Por eso defendió una infraestructura distribuida para compartir y verificar información.

El segundo atributo es la inmutabilidad. Para Dewilt, si existe un sector donde la integridad de los datos es crucial, ese es el alimentario. Contar con registros verificables puede resultar vital cuando hay riesgos de seguridad alimentaria, disputas sobre calidad o necesidad de probar cumplimiento regulatorio.

El tercer aspecto es lo que definió como una verdad neutral. En vez de que una empresa diga por sí sola que su producto es sostenible o seguro, la idea es que terceros puedan validar esa afirmación. Ahí entrarían gobiernos, auditores, autoridades sanitarias y otras entidades con rol profesional en la verificación.

En su visión, esa neutralidad es uno de los puntos más difíciles de implementar porque muchas organizaciones quieren controlar su propia narrativa. Sin embargo, justamente por eso considera que Web3 puede ser importante en un mercado donde la credibilidad se ha deteriorado.

Una industria enorme, pero todavía rezagada

Uno de los puntos más llamativos de la charla fue el contraste entre el tamaño económico del sector y su bajo nivel de madurez tecnológica. Dewilt dijo que la industria alimentaria sigue siendo la menos digitalizada entre todas las industrias.

Como ejemplo, relató que ese mismo día había hablado con un minorista que estaba deteniendo proyectos de innovación para enfocarse en implementar su primer sistema ERP. En otras palabras, explicó, mientras gran parte del mundo ya discute nube, agentes de IA y automatización avanzada, una parte relevante del negocio alimentario apenas está entrando en herramientas propias de la Web2.

También indicó que, si los datos en alimentos son digitales, en el 99% de los casos residen en hojas de cálculo de Excel. Esto genera problemas de calidad, origen, precisión y consistencia, especialmente cuando la información debe viajar entre productores, cooperativas, procesadores, marcas, supermercados y consumidores.

Durante la sesión, Dewilt defendió que una mejor infraestructura de datos no necesariamente encarece los alimentos. Por el contrario, argumentó que puede reducir costos al hacer más eficiente un sistema donde hoy cerca del 40% de los alimentos nunca termina en la boca del consumidor debido a ineficiencias y desperdicio.

Su respuesta a preguntas del público fue que la complejidad actual del sistema, por ser todavía muy analógico, ya es alta y costosa. Agregar una capa de datos confiable podría eliminar incertidumbres, errores y disputas, además de reducir desperdicios a lo largo de la cadena.

Cómo funciona la propuesta de Open Food Chain

Open Food Chain mostró un caso de uso centrado en cacao y chocolate, aunque indicó que también trabaja con aceite de oliva y otros segmentos. La elección del cacao no fue casual, ya que se trata de una cadena larga, compleja y con muchos puntos de intercambio de información no digitalizada.

La lógica del sistema es conectar los datos existentes de cada actor, muchas veces todavía organizados en Excel, y transformarlos en un pasaporte de producto. No todo se almacena en cadena. Parte de la información sensible se conserva fuera de la blockchain, mientras que ciertos eventos o pruebas se registran o se referencian mediante hashes.

Según explicó el equipo, datos como el nombre del agricultor no se publican en blockchain. En cambio, sí puede registrarse el momento de entrega de una mercancía, indicadores de calidad o pruebas vinculadas a una reclamación específica. En muchos casos se usan metadatos y hashes para proteger la información privada.

La plataforma permite seguir el viaje del producto y revisar las afirmaciones que hace cada actor. Un consumidor puede escanear un código QR y ver dos dimensiones principales: el origen y recorrido del producto, y las afirmaciones asociadas junto con su prueba correspondiente.

El sistema opera a nivel de lote, no solo a nivel de empresa. Ese matiz es importante, porque Open Food Chain quiere que la trazabilidad y la prueba se apliquen a una partida concreta y no solo a la reputación general de una marca.

En el ejemplo mostrado, un agricultor declara que su finca está libre de deforestación. Luego, un tercero como Open Atlas valida esa afirmación y el resultado se registra en Cardano, incluyendo el momento de la presentación, la validación y el log de la transacción correspondiente.

Costos, adopción y papel de Cardano

Uno de los debates centrales fue quién paga por este tipo de infraestructura. La respuesta de Dewilt fue directa: paga quien se beneficia de una mayor confianza. En la práctica, eso apunta sobre todo a las marcas, a grandes cooperativas y a otros actores intermedios entre el pequeño productor y el consumidor final.

También aclaró que no buscan cargar ese costo sobre pequeños agricultores ni sobre consumidores. De hecho, sostuvo que, si el sistema mejora eficiencia y reduce desperdicio, debería contribuir a precios más bajos para el comprador final.

Sobre el volumen potencial de transacciones, Open Food Chain indicó que hoy no se registra cada unidad individual, sino lotes. Aun así, el potencial es de millones de transacciones en cadenas globales, dependiendo del tipo de producto, del reclamo que se quiera probar y del costo por transacción.

Dewilt explicó que, en un mundo ideal, cada tomate en la cadena del ketchup tendría un sello temporal propio, pero que eso todavía sería demasiado costoso con la tecnología actual. Por ello, hoy se selecciona con cuidado qué eventos registrar, priorizando aquellos que aportan valor económico o confianza regulatoria.

El equipo señaló además que busca mantenerse en capa 1 si es posible, en lugar de moverse a capa 2, aunque reconoció que sigue explorando opciones para reducir costos. Entre las prioridades técnicas están la eficiencia del registro y el diseño de modelos de datos replicables para cadenas muy desordenadas como la del cacao.

En varios momentos, Dewilt elogió a Cardano como una base tecnológica adecuada para convertirse en capa de confianza del sector alimentario. Además de la trazabilidad, destacó que a largo plazo el mayor potencial podría estar en pagos eficientes y finanzas programables para cadenas de suministro.

Según su visión, el problema más grande del sistema alimentario no es solo logístico, sino también financiero. Demasiado dinero queda atrapado o se pierde por falta de digitalización, algo que afecta especialmente a agricultores y a familias de bajos ingresos.

Entre los desafíos que Open Food Chain aún enfrenta, la fundadora destacó tres. El primero es la pobre comprensión de blockchain dentro de la industria. El segundo es que el sector agroalimentario sigue muy rezagado en tecnología. El tercero, y quizás el más complejo, es la resistencia a aceptar una verdad neutral en un entorno donde muchos actores quieren seguir controlando el relato.

A pesar de eso, la empresa cree que el momento es propicio para impulsar cambios de fondo. Con nuevas reglas, presión por sostenibilidad, auge de la IA y necesidad de mejores datos, Open Food Chain ve una oportunidad para que Cardano deje de ser solo una infraestructura cripto y se convierta en una pieza funcional dentro del comercio real de alimentos.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín