Por Canuto  

El oro acaba de registrar su peor semana en más de 40 años, con una caída de 11% que desconcertó a muchos inversionistas en pleno contexto de guerra con Irán. La combinación de tasas de interés más altas por más tiempo, un dólar fortalecido y toma de ganancias tras un rally extremo está empujando al mercado a replantear qué activos funcionan hoy como refugio.

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  • El oro cayó 11% en la semana y más de 14% desde el inicio de la guerra con Irán.
  • Las expectativas de que la Fed mantenga las tasas sin recortes impulsan bonos y restan atractivo al oro.
  • Bitcoin ha subido más de 11,6% en el mismo período, recuperando terreno relativo frente al metal precioso.

 


El oro, tradicionalmente visto como uno de los refugios más sólidos en tiempos de crisis, atraviesa una corrección que ha tomado por sorpresa a los mercados. En lugar de subir con fuerza ante la escalada bélica en Medio Oriente, el metal precioso registró una caída semanal de 11%, su peor desempeño desde 1983.

La baja también se ha extendido desde que comenzó la guerra con Irán. De acuerdo con los datos citados por CNN Business y Cointelegraph, el oro acumula un retroceso superior a 14%, e incluso superior a 15% si se toma como referencia el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel atacaron por primera vez a Irán.

El movimiento pone en duda, al menos en el corto plazo, la narrativa clásica del oro como activo defensivo. Para muchos operadores, lo que está ocurriendo demuestra que en un entorno dominado por expectativas de tasas altas, inflación energética y un dólar más fuerte, el mercado puede castigar incluso a los activos considerados más seguros.

Una caída histórica en medio del conflicto

La magnitud del descenso ha sido poco común. El viernes, el oro cayó otro 3,5% hasta ubicarse en USD $4.488 por onza, culminando así una semana que TradingView identificó como la peor para el metal desde 1983, en el período comprendido entre el 16 y el 20 de marzo.

La corrección ha borrado buena parte del rally previo. El oro había alcanzado USD $5.000 por onza troy por primera vez en enero, y según otro dato citado en la cobertura, llegó a tocar la zona de USD $5.500 a finales de ese mismo mes antes de girar con fuerza a la baja.

El viernes también cayó por debajo de USD $4.500 por onza troy, eliminando las ganancias acumuladas en los dos meses anteriores. En la última semana de enero ya había mostrado una caída brusca, cuando pasó de cerca de USD $5.320 a USD $4.650, un ajuste que, según Cointelegraph, borró más de USD $2 billones de la capitalización de mercado del metal en pocos días.

Todo esto ocurre mientras la guerra con Irán sigue alterando flujos globales de petróleo, dañando infraestructura energética y elevando los temores de una crisis prolongada. La situación en el estrecho de Ormuz ha sumado presión adicional sobre los precios de la energía y sobre las perspectivas macroeconómicas mundiales.

Por qué el oro está cayendo en vez de subir

La principal explicación detrás del desplome está en las tasas de interés. Los operadores ahora esperan que la Reserva Federal (Fed) mantenga estables las tasas durante este año, lo que aumenta el atractivo relativo de activos que sí generan rendimiento, como los bonos, y reduce el interés por mantener oro, que no paga ingresos.

La Fed mantuvo las tasas sin cambios por segunda reunión consecutiva. Según la herramienta CME FedWatch, el mercado ya descuenta que no habría más recortes durante 2026, un cambio relevante frente al contexto del otoño pasado, cuando el oro se disparó al calor de tres recortes consecutivos por parte del banco central estadounidense.

Cuando suben los rendimientos de los bonos, el costo de oportunidad de tener oro también aumenta. Hardika Singh, estratega económica de Fundstrat, dijo que en el reciente derrumbe de los precios del oro, los mayores rendimientos han jugado un papel importante.

Jerome Powell también añadió presión al panorama. El presidente de la Reserva Federal indicó el miércoles que los precios más altos de la energía impulsarían la inflación, al menos en el corto plazo, lo que refuerza la idea de una política monetaria más restrictiva por más tiempo.

El fenómeno no se limita a Estados Unidos. Varios bancos centrales del mundo están ajustando o reconsiderando sus políticas ante el impacto de la guerra sobre la energía. Las preocupaciones inflacionarias han llevado a algunas autoridades a mantener tasas estables y, en ciertos casos, como el Banco de la Reserva de Australia, a subirlas.

El dólar fuerte también resta brillo al metal

Otro factor clave es el comportamiento del dólar estadounidense. Como el oro cotiza en dólares, un billete verde más fuerte vuelve al metal relativamente más caro para inversionistas de otros países y eso puede enfriar la demanda internacional.

El índice del dólar ha subido casi 2% desde que comenzó la guerra con Irán. Ese repunte ha frenado una caída que ya llevaba varios meses y se interpreta como una señal de refugio, pero a favor de la moneda estadounidense y no necesariamente del oro.

La demanda defensiva, el nerviosismo inflacionario y la perspectiva de tasas más altas han favorecido al dólar. Para el mercado, esto refleja preocupación sobre la capacidad del conflicto para alterar el crecimiento global y el equilibrio energético.

En un contexto así, el oro pierde una de las condiciones que usualmente lo beneficia. Históricamente, el metal tiende a desempeñarse mejor cuando el dólar se debilita, ya que se vuelve más accesible para compradores de todo el mundo.

Del rally extremo a la toma de ganancias

La caída actual también parece responder a un agotamiento del impulso alcista. El oro venía de una subida extraordinaria en los últimos dos años. Solo en 2025 ganó 64% y registró su mejor año desde 1979, por lo que parte del mercado podría estar simplemente consolidando ganancias.

Ese comportamiento había atraído a inversionistas minoristas que perseguían el rally. En las últimas semanas, el metal empezó a negociarse, en parte, más como una memestock que como un refugio tradicional, una señal de que el entusiasmo especulativo también estaba influyendo en la cotización.

Estrategas de ING señalaron que el impulso alcista se ha desvanecido. Añadieron que algunos inversionistas están vendiendo oro para recaudar efectivo o para reequilibrar carteras, algo común cuando otros activos sufren presión y se requiere liquidez inmediata.

Ese tipo de ventas puede agravar la volatilidad. Cuando un activo muy sobrecomprado pierde fuerza, el cambio de sentimiento puede producir correcciones bruscas, incluso si el trasfondo geopolítico sigue siendo incierto.

Bitcoin gana terreno relativo frente al oro

En paralelo, Bitcoin ha mostrado una respuesta más favorable al conflicto reciente. Aunque en los últimos 12 meses el oro todavía supera con claridad a la principal criptomoneda, el desempeño de marzo ha permitido a BTC recuperar parte del terreno perdido frente al metal.

Según Cointelegraph, el oro ha subido 48,5% en los últimos doce meses, mientras Bitcoin ha retrocedido 16,5% en ese mismo lapso. Sin embargo, desde el primer ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, Bitcoin avanzó más de 11,6% hasta USD $70.535.

Para los interesados en criptomonedas y mercados macro, este contraste resulta especialmente llamativo. Sugiere que, en determinadas fases del ciclo, el capital puede migrar hacia activos de riesgo relativamente escasos como BTC, incluso cuando el oro pierde tracción.

Eso no implica que Bitcoin haya sustituido al oro como refugio estructural. Pero sí refuerza la idea de que los mercados están reevaluando qué activo protege mejor frente a inflación, política monetaria dura y shocks geopolíticos en un entorno financiero distinto al de décadas anteriores. Al cierre de esta edición, BTC ronda los USD $70.700 con una mínima alza de 0,1% en 24 horas.

Perspectivas abiertas pese al golpe

Pese al ajuste severo, no todos han abandonado una visión optimista sobre el oro. Algunos estrategas sostienen que el repunte del dólar podría desvanecerse y que la incertidumbre geopolítica sigue siendo lo bastante elevada como para devolver demanda al metal en los próximos meses.

Ed Yardeni, veterano de Wall Street, mantiene por ahora un objetivo de USD $6.000 para el oro hacia finales de año. No obstante, advirtió que está considerando reducir esa meta a USD $5.000 si el metal sigue desafiando la expectativa de subir en un entorno de tensiones geopolíticas, inflación al alza y mayor deuda del gobierno de Estados Unidos.

Mientras tanto, el frente militar sigue siendo una variable central. Donald Trump dijo el viernes que está considerando reducir gradualmente los esfuerzos militares en Medio Oriente, aunque Estados Unidos ha enviado miles de tropas adicionales a la región y los ataques aéreos continúan.

La gran pregunta para las próximas semanas es si el oro logrará recomponer su papel tradicional o si la dinámica actual consolidará a otros activos, desde el dólar hasta Bitcoin, como receptores del flujo defensivo. Por ahora, el mercado ha dado una respuesta contundente y poco habitual: en plena crisis, el oro dejó de brillar.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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